En su reciente presentación en el área de Los Ángeles, Bruno Mars llenó el SoFi Stadium de Inglewood, un recinto con capacidad para más de 70,000 personas. El concierto fue un éxito de público y una muestra más del poder de convocatoria de un artista que ha construido una sólida carrera musical.
Su voz y su dominio del escenario son indiscutibles. También resulta muy atractivo que, en su nuevo álbum, The Romantic, se acerque a sonoridades vinculadas con el mundo hispano. Después de escucharlo, comparto algunas impresiones desde mi perspectiva como compositor y productor.
Este disco fue coproducido por Bruno Mars y D’Mile (Cernst Emile II) y publicado bajo el sello Atlantic Records, publicado el 27 de febrero del 2026. Los arreglos estuvieron a cargo de Larry Gold, Steven “Steve” Tirpak y Bruno Mars, arreglos vocales. Mars aparece como compositor de todas las canciones, compartiendo la autoría con D’Mile, James Fautleroy, Philip Lawrence, Brody Brown, Terius Gray y Johan Arjona.
El disco comienza con “Risk It All”, una canción que nos acerca a México mediante un acompañamiento de mariachi: guitarrón, vihuela, trompetas y violines, mientras Mars canta en inglés. La propuesta lleva una sonoridad poco habitual para parte del público anglosajón a un escenario de alcance global. Después de unos segundos, la canción se transforma en bolero de lujo, género nacido en Cuba y adoptado también por México, donde adquirió una identidad propia. El bolero fue inscrito por Cuba y México en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.
Tras esa delicia musical, llega “Cha Cha Cha”. Aunque el título remite al género nacido en Cuba en la década de 1950, asociado con Enrique Jorrín y popularizado por la Orquesta Aragón, a mis oídos la canción no desarrolla plenamente su ritmo característico. Tiene una sonoridad retro, con arreglos de metales refinados que por momentos me recuerdan a Herb Alpert. El título y algún relleno de timbal parecen ser sus vínculos más evidentes con el cha-cha-chá, pues el patrón de las tumbadoras no se acerca al ritmo caribeño.
El tercer tema, “I Just Might”, continúa la tradición sonora que Mars ha cultivado en producciones anteriores y que lo ha convertido en una figura clave de la música popular contemporánea. Se perciben elementos de disco y funk, junto con las tumbadoras —congas—, que aportan color y exotismo al sonido.
“God Was Showing Off” comienza con una cuenta regresiva en español, pero el resto de la canción se mantiene dentro del estilo habitual del cantante. El tema se desarrolla con fluidez: los riffs de guitarra eléctrica, el patrón rítmico de la batería y el arreglo de metales acompañan la voz sin competir con ella. Es una producción muy bien equilibrada.
“Why You Wanna Fight?” ofrece una sensualidad ideal para una noche romántica. La instrumentación está al servicio de la canción y acompaña, con giros paralelos, las entradas de las secuencias armónicas. El golpe de caja cierra muy bien las secciones y se integra con los coros armonizados para darles un carácter particular.
“On My Soul” eleva la energía y acelera el tempo, aunque conserva el sello sonoro que atraviesa el álbum. En las notas agudas, la voz de Mars adquiere una aspereza que le da un matiz casi lloroso, sin perder una afinación impecable.
“Something Serious” nos devuelve a un sonido que me recuerda al bubalú, con un sabor irresistible, aunque predomina el carácter anglosajón y la presencia latina es más discreta. El timbal rellena muy bien los espacios; el arreglo de metales es exquisito, y las preguntas y respuestas entre el cantante y el coro están resueltas con precisión. Antes del clímax, la armonía combina disonancias y consonancias con naturalidad, sin perder su atractivo comercial.
En “Nothing Left”, la voz aparece acompañada por una guitarra eléctrica y nos conduce a un ambiente distinto. La canción se aparta de la forma que cabría esperar; su melodía quizá sea menos fácil de recordar, pero sus melismas y notas sostenidas la convierten en una de mis favoritas. El órgano de carácter gospel y el saxofón aportan un color singular. Además, el acorde de sus 4, - acorder que sostiene el cuarto grado de la escala y que resuelve casi siempre al tercero, que precede al solo de guitarra eléctrica prepara muy bien una intervención verdaderamente brillante.
El álbum cierra con “Dance with Me”, otro tema de aire retro que trae al presente una estética del pasado a través de la voz y el estilo de Mars.
En conjunto, es positivo ver a artistas consagrados en el ámbito anglosajón acercarse a las músicas hispanas con curiosidad y oficio. *The Romantic* abre esa puerta, aunque solo en algunos momentos se adentra de manera clara en esas sonoridades. Sería interesante que Bruno Mars explorara el camino que recorrió Nat King Cole, quien grabó tres álbumes con canciones en español. Ese gesto podría acercarlo aún más a un público hispanohablante que ya lo escucha y que quizá lo querría todavía más al oírlo cantar en su lengua. La hispanidad tiene una fuerza extraordinaria, sobre todo cuando se le susurra al oído en español. Bruno, felicidades y a por más.
Por Dr. Yalil Guerra