miércoles 29  de  julio 2026

Carta abierta a Nicolás Maduro

Señor Nicolás Maduro: n

Sé que está usted de celebraciones. El lunes metió en la cárcel a unos generales de la Aviación Bolivariana que supuestamente conspiraban para madurarlo todavía más y el miércoles estuvo conmemorando la salida de prisión de su mentor, el recordado, venerado y nunca bien ponderado Hugo Chávez Frías.
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Ojalá que esos tres generales corran la misma suerte que su difunto presidente, quien debido al agradecimiento político de Rafael Caldera, pasó solamente dos años en la cárcel después de protagonizar exactamente los mismos hechos de los que usted acusa a sus tres oficiales: intentar un golpe de Estado.

Espero que sea usted benévolo con ellos, aunque lo dudo, si es que ha aprendido las lecciones de su maestro Fidel Castro. nFíjese que coincidencia: él le hizo lo mismo a Fulgencio Batista (que a su vez había hecho lo mismo) y se pasó casi el mismo tiempo que Chávez en la cárcel. Apenas un par de meses menos. Batista concedió una amnistía y Fidel Castro salió del Presidio Modelo tan campante, a preparar su insurrección futura. Y claro, cuando llegó al poder sabía que el perdón es un error, imperdonable u2026 Se le ocurrió aquello del Paredón, por si acaso a algún oficial del Ejército se le ocurría lo mismo que se le ocurrió a él unos pocos años antes. n

Le ruego que no tenga mano dura con esos u201cconspiradores u201d. Aunque hablando de mano, la situación en su país se está escapando de las suyas. Y si usted ha aprendido, en efecto, del ejemplo de su padre ideológico, a quien usted mismo ha calificado de u201cgigante de la Historia u201d, entonces debe conocer muy bien algunas de sus componendas hemisféricas.

u00bfHa leído usted a Talleyrand? El diplomático francés dijo: u201cLa situación se nos ha ido de las manos; hay que fingir que la provocamos u201d. nEl Comandante sí se leyó a Talleyrand, pero usted no parece entender esas sutilezas y -créame- lo compadezco: No sé que va a pasar con usted. Porque su maestro no tiene compasión con la estulticia política. n

Lo veo enriqueciendo el panteón de los caídos en desgracia. nPiense en estos hechos: Al Che Guevara solo lo mencionó de pasada, porque si no fuera por una buena foto, habría quedado olvidado en la vegetación boliviana. nSalvador Allende. !Imagínese usted! Seguro que ni lo sabe: Fidel Castro se pasó tres meses en Chile haciendo campaña por el Presidente. No conozco un solo caso en este planeta de un Jefe de Estado que se ausente 90 días de su país para impulsar a un candidato en otro cuadrilátero. Pero así fue.

Debe saber usted que Chile acaba de cerrar otra dolorosa investigación sobre su muerte, la que no culpa a terceros y concluye que Allende se quitó la vida. Pero también debe saber que sus guardias personales pertenecían a las Tropas Especiales cubanas. Simplemente, se fueron a tiempo. n

Omar Torrijos, en Panamá, era como un clon de Fidel Castro. Hasta se vestía igual y por no quedarse corto, dejó que Cuba se estableciera allí como si aquello fuera la séptima provincia. Cuba hacia lo que le daba la gana en Panamá. Torrijos se estrelló en una avioneta y Manuel Noriega, sucesor, mantuvo la amistad incondicional con Cuba. Hasta que se portó mal. Parece que le cogió demasiado amor al dinero de la droga y comprometió al Departamento América. El aliado y permisivo Noriega acabó en una cárcel federal en Miami. nSeguro se me queda alguien u2026

Ah, Maurice Bishop, en Granada, donde los cubanos construyeron un aeropuerto y bueno, el resto se conoce, los de aquí invadieron la islita caribeña y el u201cpersonal militar u201d cubano regresó sin un arañazo y cargado de artículos de primera necesidad, como ventiladores y escobas. Otra vez, sanos y salvos, como si alguien les hubiera avisado a tiempo de que despejaran el sitio. n

Usted, señor Maduro, ha dicho que Fidel Castro, u201cel siglo XX lo marcó completico u2026 así griten, chillen, lloren, se revuelquen contra la tierra los fascistas, la derecha y toda la gente derrotada durante décadas por este gigante u201d. n

Es muy extraño que usted sienta esa devoción, esa emoción de entrega tan desmesurada, diría yo. Usted es solo una vaca de cuya teta mana petróleo. No le estoy faltando el respeto, es solo una metáfora alusiva a su país, Venezuela. nPero si yo fuera usted, me cuidaría.

Si conoce tan bien a su maestro, también debe saber que es un especialista en genética vacuna. Recuerde la historia de Ubre Blanca.

Me temo que usted, por no conocer a Talleyrand, corre el peligro de caer en desgracia. Es más, estoy segura de que ya le u201cle quitaron el pie u201d, como se dice en buen cubano, ya que usted no sabe qué hacer con sus manos u2026 Siento una gran curiosidad por su destino inmediato.

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