viernes 13  de  marzo 2026
OPINIÓN

Cuba: El cambio es ¡ya!

"No hay libertad para el hombre donde su seguridad, su vida y sus bienes están a merced del capricho de un mandatario". Juan Bautista Alberdi

Por Pbro Juan Lázaro Vélez González

Hace más de un siglo, José Martí habló a los cubanos en el Liceo de Tampa un 26 de noviembre de 1891, sus palabras llenas de profundidad patriótica y libertad entendía que las naciones no se constituyen sobre la resignación, sino sobre la dignidad de sus hijos. Hoy, salvando respetuosamente las distancias con el Apóstol, también quiero decir:

Cubanos de la isla y del exilio:

Para nuestra Patria herida que todavía cree en sí misma, la primera palabra debe ser Verdad; para nuestros hermanos que resisten en las ruinas de un sistema cruel y silencios, la primera palabra debe ser Esperanza en la libertad que ya está cerca. Cuba necesita un cambio y ese cambio es ¡ya!

La crisis social, económica, política, institucional y espiritual que atraviesa la isla ya no existen quizás maneras de explicarse racionalmente, pareciera que escapa al intelecto humano y pasa al estado supra trascendental con posibilidad de quedarse insuficiente.

Lo que acontece hoy en Cuba, es el agotamiento profundo de un modelo fracasado que ha sofocado durante más de seis décadas la libertad y fracturado el alma de la nación cubana sangrientamente y sin piedad. Claramente estos son los síntomas de una crisis con metástasis profundas en el individuo y la sociedad que la conforman, conocido como el daño antropológico del “hombre nuevo” propuesto por el fallido sistema castrista. En este fatídico contexto el pueblo de a pie se debate en el dilema de la muerte existencial y la supervivencia a toda costa. Mientras los que le desgobiernan pronuncian monólogos vacíos y descontextualizados de la cruda realidad.

El clamor por el cambio ya no es la voz de unos pocos “inconformes” o “disidentes”, sino es el grito de toda una nación agotada de tanto estar en el suelo con la bota del opresor al cuello y no poder respirar con dignidad y libertad.

La Doctrina Social de la Iglesia recuerda constantemente que la sociedad debe organizarse a partir de un principio fundamental: la dignidad inviolable de la persona humana.

Esta afirmación no es solamente una reflexión espiritual. Tiene profundas consecuencias sociales y políticas. Por consiguiente, significa que ningún sistema político puede legitimarse si ignora o aplasta la dignidad del ser humano. Puedo afirmar entonces con toda certeza una vez más que el gobierno cubano es ilegítimo y socaba la libertad y dignidad de toda una nación con el secuestro de sus Derechos individuales y humanos.

La historia humana en el trascurso de su propia existencia por este mundo demuestra una verdad inmutable: Cuando un sistema se constituye sobre la negación de la libertad, termina inviolablemente erosionando su propia legitimidad.

Cuba no puede seguir esperando, no se merece más sufrimiento cruento y violento. Tiene que amanecer la libertad para la Nación que se fragua con esperanza desde dentro y desde la diáspora. Cuba es la memoria de sus mártires, la memoria de sus generaciones y el poderoso deseo de volver a los pilares de la justicia y la dignidad humana. Ese día está ahí y es ¡ya!

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