¿Puede conservarse el referéndum destruyendo la democracia? Por supuesto que no. Sin embargo, los tiranos utilizan esta consulta popular porque pueden manipular el resultado a su favor. En la historia universal hay varios ejemplos de referéndums auspiciados por autócratas donde todos los asuntos fueron resueltos por sus voluntades triunfadoras. No dejemos repetir esas historias de falsa consulta popular en Cuba, pues ya tenemos con los plebiscitos realizados por Stalin en las repúblicas del Báltico y los de Hitler, en especial, en Austria.

Si bien Churchill no estaba equivocado era porque vivía en una democracia consolidada en el tiempo. Él expresó: “No me quites el referéndum porque me matas la democracia”. Churchill y los aliados derrotaron al socialismo hitleriano; sin embargo, tuvieron que soportar las farsas electorales de los países de Europa Oriental bajo la invasión y ocupación soviética.

Fidel Castro y su hermano Raúl eran agentes de la inteligencia soviética cuando impusieron a la fuerza su sistema socialista en Cuba, 1959. Para 1976, de facto y no de derecho, hacen valer su constitución comunista, una copia fiel de la soviética estalinista de 1936. Tal es así, que en el reciente debate de la nueva reforma constitucional de 2018, en la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), manifestaron el carácter estalinista en uno de sus artículos que decía marxista-leninista y que no debería estar ese guion propio de esa era soviética. Ahora es marxista y leninista, pero a pesar de erradicar el guion y poner la ‘y’ griega, sigue su contenido estalinista en el dogma jurídico de la carta magna.

El régimen castrista ha realizado varias reformas a la Constitución de 1976: una en 1992, otra en 2002 y ahora en 2018. Esta última es un esfuerzo de Raúl y la élite del Partido Comunista de Cuba de obtener divisas extranjeras a través de la legitimación de las empresas de propiedad privada foránea, controladas y sin perder su sistema socialista.

Todas las acciones y decisiones que hace la ANPP surgen primeramente en el Buró Político del PCC, después pasa al Comité Central, que es la ampliación en miembros del primero, y una vez su aprobación por el PCC, entonces es que se discute(n) la(s) propuesta(s) en la ANPP, cuya mayoría parlamentaria es del Partido Comunista.

Las propias palabras de Raúl Castro para reformar el adefesio de la Constitución de 1976 en la ANPP demuestran el suprapoder del PCC sobre el cuerpo asambleísta y fueron las siguientes:

“En el V Pleno del Comité Central efectuado los días 23 y 24 de marzo pasado, analizamos el estado de la actualización del Modelo Económico y Social cubano, proceso iniciado a partir de 2011, en cumplimiento de los Acuerdo del Congreso del Partido. Previamente en dos ocasiones el Buró Político había examinado también este asunto”. Y continúa: “pensábamos que a estas alturas, cuando aprobamos o tomamos las primeras decisiones en el 6to. Congreso del Partido, y en las reuniones posteriores de ese tipo, habríamos avanzado más”. (…) “Ya tendríamos la nueva Constitución, que se nos ha atrasado por los mismos motivos, al no estar resultos estos problemas principales”. Pero la mayor aberración es que la comisión parlamentaria encargada de reformar la Constitución estaba integrada por los miembros del PCC y la encabezaban Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel.

En el Proyecto Constitucional de 2018, de 224 Artículos permanecieron intactos 87, la esencia comunista del sistema, y de ellos, el que consolida en el poder del país al Partido Comunista, único legal, ahora por ley constitucional, y el de su intocable ideología socialista.

La Comisión redactora de la ANPP manipuló las propuestas de los opinantes. Veamos un análisis:

El régimen comunista vocifera y alardea de que asistieron millones de personas a la consulta del documento constitucional, o sea, con casi el mismo padrón electoral del último realizado. Aunque, solo opinó el 19.08% y de estas opiniones se aceptó el 50%.

Reintegraron la palabra comunismo a la ley principal con 575 votos. Sin embargo, 11 080 personas pidieron la elección directa del Presidente de Cuba y esto no fue admitido por la asamblea parlamentaria.

Con 54 votos, la cláusula de “Cuba no volverá jamás al capitalismo” se adhirió a la Carta Magna. Sin embargo, una mayoría de 192.408 personas que se pronunció a favor del matrimonio natural, entre un hombre y una mujer, sus voces fueron acalladas, al no aceptarse en la ley por las autoridades asambleístas y de Gobierno.

El internacionalismo proletario (manera eufemística de nombrar la injerencia en otros países), con 54 opiniones, se incorporó a la ley constitucional. Si bien, 11.289 plantearon la elección directa del gobernador provincial, no fue aceptada la propuesta por la ANPP.

El general Castro, Díaz-Canel, el Partido Comunista y la ANPP, por su despotismo tiránico y las intensas ansias de poder, no están interesados en revelar el veredicto real de las votaciones en ninguna de sus encuestas y/o su farsa electoral. Pues únicamente necesitan de la asistencia de la población para su propaganda política e ideológica y dar una capa superficial de mal barniz democrático a su dictadura. Por todo esto, no debemos asistir al farsante referendo propuesto por el régimen.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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