EEUU e Irán: inicios de una conversación necesaria
La Casa Blanca tuvo la semana pasada una buena semana en el renglón de política exterior. Primeramente, el acuerdo preliminar que busca la eliminación de las armas químicas en Siria. Aunque puede interpretarse como una victoria pírrica, puesto que los EEUU no pudo incluir en el acuerdo una cláusula bajo el Capítulo VII de la Carta de Naciones Unidas (que autorizaría el uso de fuerza militar de Siria incumplir el acuerdo), muy pocos lo interpretan así.
De hecho, se respira alivio tanto en los círculos de poder en Washington como en el mosaico de la opinión pública estadounidense por haberse atajado una espiral u2013aparentemente irreversible en un momento dado u2013 que llevaría a los Estados Unidos a otro desliz catastrófico en sus cálculos geoestratégicos. n
En el umbral de este acuerdo que ofrece respiro a una región turbulenta, surge un gesto de gran envergadura, una pequeña apertura hacia un entendimiento cordial entre dos antagonistas históricos: Estados Unidos e Irán.
La conversación telefónica entre el presidente Barack Obama y el clérigo moderado y también presidente de la República Islámica de Irán Hassan Rohaní no puede tomarse superficialmente. Claro, el gesto pudo haber tenido más peso de haberse suscitado una reunión cara a cara entre ambos jefes de Estado, pero si algo distingue a la actual administración en la Casa Blanca es su pésimo sentido de lo oportuno ("timing") y una extraordinaria habilidad para articular movidas políticas que al final dejan mucho que desear. n
No obstante, el primer paso ya se dio. Y a pesar de que estamos lejos de una completa normalización de relaciones e intercambio de embajadores nos encontramos en una coyuntura crucial, no sólo para pasar la página y cerrar viejas animosidades, sino para asegurarse que a nivel político y diplomático Irán se vea obligado a cumplir con los protocolos internacionales que regulan el uso de la energía nuclear.
A partir de ahí, si la buena fe prevalece en las negociaciones multilaterales, podríamos reimaginar -cautelosamente, claro está- una interacción política que podría brindar estabilidad no solo a Medio Oriente sino también Asia Central.
Profesor del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de Puerto Rico @jose_rivera