viernes 17  de  julio 2026
OPINIÓN

El impredecible futuro político de Clinton

Para el FBI, atrapado en medio de un torbellino político, el dilema está en precipitar la investigación para anunciar una conclusión rápida o tomar tiempo y hacerlo después del 8 de noviembre
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

El porvenir de Hillary Clinton se presenta una vez más incierto y lleno de desafíos, aún si llega a ganar la Casa Blanca, y es que nuevamente el tema de los correos electrónicos ha puesto en riesgo sus sueños de ser presidenta.

El momento político no pudo haber sido más inoportuno. El anuncio hecho por el director del FBI, James Comey, de comenzar otra investigación sobre el uso de un servidor privado de correos, para uso oficial como secretaria de Estado, es devastador, no solo porque le ha inyectado nuevas esperanzas a Donald Trump de cara a los comicios del 8 de noviembre, sino porque también ha renovado las sospechas sobre una manipulación indebida de material confidencial, mientras formaba parte de la administración del presidente Barack Obama.

No parece que el anuncio de una nueva investigación haría cambiar el voto demócrata a favor de Trump, mientras Clinton sigue teniendo buenas posibilidades de ganar, especialmente si logra vencer en un estado clave como Florida. El problema está en que si las conclusiones de la investigación se presentan después del resultado electoral, una recién elegida presidenta Clinton estaría envuelta en la duda de ser inculpada o no, lo cual pondría a la presidencia y al país en una situación cuando menos extraordinaria.

En cuanto a Comey, al parecer no tenía muchas opciones.

Si hubiera hecho el anuncio después de la elección, el director del FBI habría sido acusado de ocultar deliberadamente información vital para los estadounidenses. Sin embargo, advertir sobre una nueva investigación 11 días antes de que los votantes acudan a las urnas, no solo propinó un duro golpe a los demócratas y puso una sonrisa en la cara de Trump, sino que también recordó a los indecisos que sobre Clinton pesa una amenaza de juicio penal.

Para el FBI, atrapado en medio de un torbellino político, el dilema está en precipitar la investigación para anunciar una conclusión rápida o tomar tiempo y hacerlo después del 8 de noviembre.

En cualquier caso, aún si se resuelve este problema, Clinton todavía tiene otros retos importantes por delante.

En caso de que la aspirante demócrata gane, los republicanos, ahora divididos, se unirían en su contra, lo que anula cualquier entusiasmo de trabajo en conjunto por el bien de la nación.

Por el lado demócrata, el senador Bernie Sanders, listo para su regreso a la arena política, buscará presionar a su excontendora con una agenda más socialista, en línea con las promesas que él hizo durante la lucha por la nominación demócrata.

Si eso no fuera suficiente, también hay aspectos claves del legado del presidente Obama que empiezan a causar problemas, como el programa de atención médica asequible u Obamacare, cuyas primas están aumentando drásticamente.

Otra inquietud es el acuerdo nuclear vigente de EEUU con Irán que no ha producido el tan esperado cambio de actitud del régimen iraní hacia Occidente. La Guardia Revolucionaria de Irán sigue siendo tan hostil y agresiva como siempre, desafiando a los buques de guerra estadounidenses con maniobras peligrosas en la zona del Golfo Pérsico.

Pero antes de que Clinton tenga la oportunidad de hacerle frente a todas esas tareas presidenciales, todavía tiene que demostrarle a los estadounidenses que ella puede ser una líder de confianza y para ello muy pocos días, contando con que Comey no lance otra bomba, antes del 8 de noviembre, que ocasione un giro de última hora en favor del rival republicano.

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