Hoy se cumplen 73 años del asalto a los cuarteles militares Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba. Fidel Castro lleva casi una década fallecido. Ramiro Valdés, fundador del Estado policial cubano, murió el mes pasado.
El régimen cubano celebró el 73 aniversario del Moncada con un acto iluminado, contrastando con los 78 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos bajo un código penal represivo.
Hoy se cumplen 73 años del asalto a los cuarteles militares Moncada y Carlos Manuel de Céspedes en Santiago de Cuba. Fidel Castro lleva casi una década fallecido. Ramiro Valdés, fundador del Estado policial cubano, murió el mes pasado.
La primera generación de la dictadura finalmente está dejando el poder, pero algunos aún se aferran a él y se dejan ver en estas conmemoraciones oficiales.
Por ejemplo, el 25 de julio de 2026 en Pinar del Río —con motivo del 73.º aniversario de los ataques y en una jornada en la que, según las previsiones de la empresa estatal Unión Eléctrica (UNE), se esperaba que más de la mitad del país estuviera a oscuras durante las horas de mayor demanda eléctrica— se celebró un acto masivo y multimedia, profusamente iluminado, para los miembros del círculo interno del régimen.
El orador principal fue Miguel Díaz-Canel Bermúdez, presidente de Cuba elegido personalmente por Raúl Castro. Asistió José Ramón Machado Ventura, de 95 años, comandante del Ejército Rebelde y diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular en representación de Guantánamo. Raúl Castro, de 95 años, no asistió, y Guillermo García Frías, que ya cuenta con 98 años, no fue mencionado ni apareció en la transmisión en vivo del evento.
Aunque los cubanos sufren apagones diarios de más de 20 horas consecutivas —que a menudo superan las 30 horas en algunas zonas—, al acto propagandístico de la dictadura no le faltó electricidad.
¿Qué se celebraba? La activista radical estadounidense Calla Walsh ofreció una explicación favorable al régimen en X, pero la realidad no es motivo de celebración.
Fue un acto violento que condujo a la formación del Movimiento 26 de Julio y contribuyó a instaurar una dictadura encabezada por Fidel Castro.
En cambio, 78 años atrás, una delegación en representación de la República de Cuba había participado en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos en las Naciones Unidas.
Aquella república garantizaba la jornada laboral de ocho horas, el derecho a huelga y la autonomía universitaria. La isla contaba con una gran cantidad de periódicos y emisoras de radio que reflejaban diversos puntos de vista políticos e ideológicos.
Este año, Cuba conmemora el 78.º aniversario de la Declaración bajo un código penal draconiano, marcado por un aumento de las golpizas, las detenciones de disidentes y el exilio forzoso del artista cubano Luis Manuel Otero Alcántara. Dos días antes de su liberación, prevista para el 9 de julio de 2026, la policía secreta cubana lo hizo desaparecer; permaneció retenido durante 11 días y posteriormente fue deportado a Estados Unidos.
Tras el golpe de Estado de Fulgencio Batista que puso fin a la democracia cubana el 10 de marzo de 1952, los cubanos depositaron sus esperanzas en Fidel Castro, un joven abogado carismático que prometía restaurar el orden constitucional.
Aunque Batista había acabado con la democracia cubana, en la isla seguía existiendo un poder judicial independiente hasta que el régimen de Castro lo suprimió en 1960.
Después del ataque al cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, las acciones de terrorismo urbano del Movimiento 26 de Julio cobraron la vida de cubanos a lo largo del resto de la década.
Raúl Castro planeó numerosos secuestros de aeronaves. El 1 de noviembre de 1958, uno de estos secuestros aéreos resultó en la muerte de 17 civiles al estrellarse el avión.
Estados Unidos impuso un embargo de armas a la dictadura de Batista en marzo de 1958, gracias a las gestiones del Movimiento 26 de Julio de Castro; posteriormente, en diciembre de 1958, el embajador estadounidense en La Habana presionó a Batista para que abandonara el poder.
El 1 de enero de 1959, Fidel Castro asumió el poder y fue rápidamente reconocido por Estados Unidos. Raúl Castro permanece en el poder hasta el día de hoy.
¿Qué fue de aquellos cubanos que, de buena fe, recurrieron a la violencia para lograr un cambio democrático?
Mario Chanes de Armas, por ejemplo, sobrevivió al ataque del Moncada, cumplió condena en prisión junto a Fidel y —al igual que Castro— recibió la amnistía, viajó a México para entrenarse y regresó a Cuba a bordo del yate Granma con el objetivo de derrocar a Batista.
Chanes habría podido ocupar cualquier cargo en el nuevo régimen, pero decidió retomar su trabajo en una cervecería. Tras ver cómo Castro traicionaba el movimiento, Chanes alzó la voz contra la influencia comunista. En 1961, fue procesado por contrarrevolucionario y condenado a 30 años de prisión. Murió de Alzheimer en 2007 en Miami, tras haber sido liberado en 1991 y haberse exiliado en 1993.
No fue el único que siguió esta trayectoria; otros volvieron a tomar las armas.
Los hombres y mujeres que combatieron la dictadura de Batista —muchos de ellos integrantes del Movimiento 26 de Julio de Castro— esperaban la restauración de la Constitución cubana de 1940 y de la república.
Esto fue lo que Fidel prometió en su discurso «La historia me absolverá», pronunciado durante el juicio por el asalto al cuartel Moncada. En su lugar, obtuvieron una dictadura totalitaria. Posteriormente, lucharon contra Castro durante seis años en una guerra civil que dejó un saldo de bajas considerablemente mayor en ambos bandos que el conflicto contra Batista.
Unos 400 asesores soviéticos ayudaron a Castro a aplastar la resistencia. Los opositores terminaron en el exilio, en prisión o ejecutados.
Fue en las celdas de las prisiones donde se forjó el movimiento de derechos humanos de Cuba. Este movimiento comprendió el potencial de la resistencia no violenta, tal como lo demostró el reverendo Martin Luther King Jr.; la puso en práctica en las cárceles de Castro y la vio como un medio para movilizar a los cubanos.
Se convirtió en un movimiento cívico nacional para desafiar el monopolio de Castro, educar a la ciudadanía, reconstruir la cultura democrática, reivindicar los derechos humanos, rechazar la injusticia y oponerse a la represión.
Este movimiento pone de manifiesto las propias contradicciones de la dictadura al exigir que esta cumpla con las disposiciones democráticas de su propia constitución. La dictadura comunista se negó a adoptar las reformas del presidente ruso Mijaíl Gorbachov, pues creía que la *glasnost* y la *perestroika* pondrían fin a su mandato. Comprendieron que los líderes de la resistencia no violenta ofrecerían una alternativa a su régimen y ordenaron asesinarlos.
Un caso de gran repercusión fue el asesinato, el 22 de julio de 2012, de los líderes prodemocracia Oswaldo Payá y Harold Cepero. Payá y su Movimiento Cristiano Liberación lograron reunir más de 30.000 firmas para la petición del Proyecto Varela, que reclamaba reformas en materia de derechos humanos, organizando así a decenas de miles de cubanos y atrayendo la atención internacional. Payá fue galardonado con el Premio Sájarov y nominado en dos ocasiones al Premio Nobel de la Paz.
Fidel Castro enfermó en 2006 y transfirió el poder a su hermano menor. El mayor de los Castro falleció el 25 de noviembre de 2016. Raúl Castro y su hijo Alejandro siguen gobernando Cuba hoy en día a través de Miguel Díaz-Canel, el presidente que ellos mismos eligieron.
Las cárceles cubanas siguen llenas de presos políticos, y la lucha por la libertad continúa. El legado del Moncada y de los hermanos Castro se resume en sangre derramada entre hermanos, traición y sesenta y siete años —y contando— sin democracia bajo una dictadura totalitaria.
John Suárez es el director ejecutivo del Centro para una Cuba Libre. Fue oficial de programas para América Latina en Freedom House. Ha testificado sobre temas de derechos humanos en Cuba ante el Congreso de los Estados Unidos y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en Washington, DC
