En la primera plana del diario Granma, órgano oficial de prensa del régimen comunista de Cuba, el 4 de enero del presente, aparece el titular: “Información del Gobierno Revolucionario (de Cuba) sobre combatientes caídos en cumplimiento de su deber en Venezuela”.
El texto de la información continúa diciendo: “Como resultado del criminal ataque perpetrado por el gobierno de los Estados Unidos contra la hermana República Bolivariana de Venezuela, efectuado en la madrugada del 3 de enero de 2026, perdieron la vida en acciones combativas 32 cubanos, quienes cumplían misiones en representación de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior… Fieles a sus responsabilidades con la seguridad y la defensa, nuestros compatriotas cumplieron digna y heroicamente con su deber y cayeron, tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes”.
Esta declaración oficial confirma el alto grado de involucramiento e influencia del régimen comunista de Cuba en los asuntos internos de otro país, Venezuela. Pero, además demuestra la desfachatez con que el régimen castrista de Cuba le miente a la comunidad internacional sobre sus actividades en otros países.
En mayo de 2019, Johana Tablada, subdirectora general de Estados Unidos de la Cancillería cubana, declaró, enfáticamente, que no existen tropas cubanas en Venezuela, calificando de "inexistentes" los llamados del entonces presidente Donald Trump a retirarlas y denunciando la política estadounidense de "mentiras y calumnias" sobre la cooperación entre Cuba y Venezuela.
Las palabras textuales de Johana Tablada ante la televisión cubana fueron: “No hay tropas de seguridad de Cuba en Venezuela. Cuba no participa con tropas ni efectivos militares en operaciones de seguridad en Venezuela. Estas calumnias constituyen una ofensa contra el pueblo de Cuba, constituyen una ofensa contra el gobierno de Cuba, una ofensa contra el pueblo de Venezuela”.
La verdad ya está demostrada. El anillo de seguridad alrededor de Nicolás Maduro lo controlaba el régimen comunista cubano, de la misma forma que controla instituciones clave de Venezuela. Lo que el régimen comunista cubano ha hecho en Venezuela es una ocupación y colonización de ese país.
En marzo de 2019, el diario The New York Times publicó un artículo titulado “Cuba tiene secuestrada a Venezuela”. Ese artículo describe, objetivamente, el enorme nivel de control que el régimen cubano ejerce sobre las instituciones fundamentales del país sudamericano de esta manera: “Venezuela es un país secuestrado porque las decisiones importantes de gobierno se toman en La Habana y no en Caracas. Los tentáculos del régimen castrista tienen extensiones en varias de las instituciones gubernamentales venezolanas: desde la oficina de extranjería hasta los servicios de salud. Las fuerzas armadas están infiltradas por ciudadanos cubanos que ocupan puntos estratégicos de la estructura militar. La invasión es tal que en octubre de 2018 el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, Luis Almagro, presentó un informe ante la Organización de las Naciones Unidas donde describe que existen cerca de 22.000 cubanos infiltrados en el Estado venezolano, especialmente en los organismos de inteligencia. Esta misma semana se conocieron escalofriantes detalles de la participación de Cuba en el entrenamiento de torturadores venezolanos”.
La estrategia de Venezuela de aprovechar las fronteras abiertas de Estados Unidos para enviarle bandas criminales como el Tren de Aragua, delincuentes sacados de las prisiones y agentes de inteligencia que generen protestas y desestabilización social, es una repetición de la estrategia que ejecutó el régimen cubano contra Estados Unidos con el éxodo masivo del Mariel en 1980.
Similarmente, las operaciones de narcotráfico a través de Venezuela, ejecutadas por el Cartel de los Soles encabezado por Nicolás Maduro, son una repetición de lo que hizo el régimen cubano en la década de 1980 cuando usó su territorio y logística para que los carteles de drogas de Colombia inundaran de drogas a los Estados Unidos.
En la corte federal de justicia de Miami está el expediente sellado en 1982 donde se acusa a cuatro altos funcionarios cubanos: René Rodríguez Cruz, miembro del Comité Central del Partido Comunista Cubano (CC/PCC) y del Directorio General de Inteligencia Cubano; el Almirante Aldo Santamaría Cuadrado, de la Armada Cubana; Fernando Ravelo Renedo, Embajador de Cuba en Colombia y su oficial político Gonzalo Bassols Suarez por operaciones de narcotráfico hacia Estados Unidos a través de Cuba.
Numerosos otros testimonios de narcotraficantes colombianos como Jaime Guillot Lara y Jairo Velázquez (Popeye), que personalmente realizaron negociaciones de drogas a través de Cuba con Raúl Castro, demuestran que las operaciones de envío de drogas del Cartel de los Soles de Venezuela hacia Estados Unidos siguieron el mismo patrón que ejecutó el régimen cubano en la década de 1980.
Todas estas evidencias demuestran que el régimen comunista de Cuba ha utilizado a Venezuela como una plataforma de agresión contra Estados Unidos y que es un enemigo peligrosísimo para la seguridad nacional de Estados Unidos.
El Presidente Donald Trump y el Secretario de Estado, Marco Rubio, han estado correctos en su exposición de las actividades ilegales y criminales que realizan los regímenes de Cuba y su secuaz Venezuela contra los Estados Unidos.
Luis Zúñiga, analista político y exdiplomático