Ha sido una verdadera comedia de equivocaciones. O más bien tragedia, en razón que lo que se encuentra en guisa es la más rampante corrupción.
Escribió nuestro Andrés Eloy Blanco: “No olvidar que las hijas/ del que me hiciera sufrir/ para ti han de ser sagradas/ como las hijas del Cid.”
Ha sido una verdadera comedia de equivocaciones. O más bien tragedia, en razón que lo que se encuentra en guisa es la más rampante corrupción.
Dicho sea de paso. Nada personal con el llamado “Hombre del Mazo Dando”. Por el contrario. Nuestra diatriba apunta, por el día de hoy, a las autoridades de la Confederación Suiza. O a Suiza, así, a secas, como prefieren llamarla quienes confían en ese legendario paraíso fiscal, para ocultar el dinero negro, de las ventas de comida podrida de MERCAL, venezolanos más vulnerables, niños y mujeres embarazadas las principales víctimas; para blanquear la riqueza ilícita de los contratos petroleros “Más grandes de la Historia” a favor de gángsters, venezolanos y extranjeros; en general, para legitimar el producto de lo que ha sido y está en pleno movimiento, mientras ustedes leen la presente crónica, el mayor saqueo jamás visto.
Pero vamos por partes o por sus pasos bien contados.
“¡Descongelados los depósitos bancarios de la esposa del “Hombre del Mazo Dando!”. El boletín emitido por las autoridades helvéticas calentó la semana pasada las redes sociales y las salas de redacción de numerosos medios de comunicación.
—¿Cómo es posible? —exclamó el esposo de la hipotética “congelada” o “descongelada” cuando lo llamaron para ponerlo al día con los últimos acontecimientos— ¿Acaso, tiempo atrás, no había dado, yo, la orden terminante de sacar todos los ahorritos de la familia de Suiza hacia Qatar, Dubai, India, China, Turquía? ¡Sarría, Sarría, Sarría! ¡Comuníquenme de inmediato con el camarada Sarría pa´ que me explique, qué demonios estaban haciendo los milloncejos de la doñita, en los bancos de Lugano, Berna, Montreux, Zurich, Ginebra, ¡St. Moritz! Pero calma y cordura porque los millones me ponen nerviosillo y a punto de hacerle honor al remoquete de “El Húmedo” que me han endilgado mis enemigos políticos.
Sin embargo, no todo fue angustia y consternación entre las huestes roboLucionarias. Al difundirse el boletín de marras, los llamados “Hermanos Siniestros” se frotaron las manos:
—¡Ya no necesitaremos más excusas para mandar a ese patán incluida su “reglamentaria” cual dos tortolitos, como unos esposos Maduro cualquiera, ¡presos carrizo! para la Metropolitan Detention Center de Brooklyn, ¡aunque El Rodeo Uno también sirve! Menos todavía, tendremos la necesidad de rogarle al camarada Trump, que nos envíe sus marines por segunda vez, para ¡Al fin! no tener que repartir la piñata con semejante chusma ¡Chusma, chusma, chusma! —patalearon de alegría los muy siniestros y se pusieron a cantar.
Cuando el “Sujeto del Mazo Dando” entabló dos demandas, la primera en Nueva York y la segunda en Madrid contra dos diarios, respectivamente, porque según él, lo difamaron con premeditación y alevosía, se lo advertimos de la mejor buena fe. El tiempo nos dio la razón. Dinero tirado al mismísimo tacho lo invertido por el pretendido difamado en abogados y potenciales sobornados. Por esos predios no merodeaba el camarada Maikel para favorecer sus caprichos.
Sin embargo, en la presente oportunidad, consideramos que “El Húmedo” —perdón, que no le agrada que lo llamen así– que “El Tipejo del Mazo Dando” sí tiene derecho a una justa indemnización. Después de emitirlo, las propias autoridades suizas admitieron los errores en su mencionado boletín. No había tal danza de millones depositados en ese país a favor de la matrona en cuestión, lo que nos conduce a la inexorable deducción:
Si la referida en último término, no tenía dinero en dicha banca y por ello le levantaron el a todas luces inútil congelamiento decretado a principios del presente año’ así será la millonada que tiene el “Zafio del Mazo Dando”, que esas mismas autoridades suizas le mantienen una orden de incautación desde hace casi diez años y nada que se la quitan.
Antes de concluir la presente crónica recibimos con tristeza la información que la hija del “Torturador del Mazo Dando” —porque ese bichito, por igual le mete a los tratos crueles e inhumanos— también ha sido objeto de sanciones, pero de la OFAC, que como se sabe, tienen carácter universal, dada la onda expansiva de los castigos de la temible agencia estadounidense.
Escribió nuestro Andrés Eloy Blanco: “No olvidar que las hijas/ del que me hiciera sufrir/ para ti han de ser sagradas/ como las hijas del Cid.”
Pero qué decir, cuando el propio pater familiae es quien hiere a sus descendientes, hijas o hasta nietecitas, al inculcarles sus pésimos hábitos de modo que terminen apropiándose de los útiles escolares de sus condiscípulitos del kindergarten.
Razón tenía un borrachito, de esos que merodean entre las esquinas de “Monjas” a “San Francisco”, alrededores del Palacio Legislativo, Caracas:
—Allá viene entre su enjambre de espalderos, “El Hombre del Mazo” —exclamó el más petardista de todos— ¡Sujétense las billeteras, carteras, chequeras, tarjetas de crédito y hasta monederos!
Vox populis, vox Dei.
@omarestacio
