¿Conoce algún nombre de mujer anglo-ruso-hispano? Sí, sí y sí. Yesdasi o Dayessi. Afirmativo tres veces. “Da”, se pronuncia “sí” en ruso; “yes” en inglés; y en español, ya usted sabe. Los comunistas lo empiezan con “Da” y los desafectos con “Yes”.

Este tema suena a disco rayado; pero llegamos al Caribe donde la imaginación no tiene fin. No sé lo que sucede por otras zonas de este planeta; pero si nos detenemos en Cuba, e hicieran un verdadero y confiable censo de población, alrededor de 8 millones de habitantes –de los 11 millones y pico que tiene– se encontrarían nombres únicos como personas vivas. Este fenómeno tiene varias clasificaciones.

Añoranza por los Estados Unidos de América

Yumaray, Yumay y Yumaika; tres nombres femeninos que hacen referencia a “la yuma” o “el yuma” como también se le dice popularmente en la isla a los EEUU. Yanquier, para un varoncito: una alucinación por los “yanquis”. Danger: aunque el bebé no esté en peligro. Misderly, como Miss dearly… esta traducción se la regalo. Al igual que Maydalis; se parece bastante a “my darling”… por mi bien, se la dejo también.

Maykol, lo debemos a Michael Jackson, pero en versión tropical. Meryl y Marilín, para hijos de padres cinéfilos fanáticos a la Streep y a la Monroe. Y qué me dicen del apellido presidencial transformado en nombre masculino: Roosevelt, por aquello de que el niño a lo mejor sea presidente como Theodore Roosevelt (1901-1909) o Franklin Delano Roosevelt (1933-1945)… ¿Quién sabe?

Años bajo la bota comunista de Europa del este

Dachenka, Mirna, Natacha, Lena, Aliocha, Serguey, Kostya, Boris, Dima, Dimitry, Ania, Vladimir, Tatiana, Katia, Liuba, Irina, Tamara, Valia, Vania, Pavel, Iván, Mijaíl, Erick, Kolia, Igor, Katia, Katerine, Katerina, Yordanka. También, Larisa y Clarisa, con variaciones: Laritza, Claritza, Yanitza. ¡Siento vértigo de tanto Kakaka y shashasha!

Katiuska y Mariuska, versiones libres y antillanas de los lanzacohetes múltiples soviéticos. Nadia, en alusión a la “Comanechi”, gimnasta olímpica rumana. Yuri, por el cosmonauta ruso Yuri Gagarin, el primer humano que viajó al espacio en 1961. Con esta misma raíz tenemos a Yurina, Yurisleydis, Yuraisi.

Me creería si le digo que conocí a Lenin por los 90’s, no le miento. No estaba embalsamado en el Kremlin. Lenin Rodríguez, un mulato de seis pies de altura del municipio de Guanabacoa, trabajaba como estibador del puerto de La Habana y era famoso por todos los sacos de azúcar de exportación que cargaba en su espalda XXXL. Y como jugaba a “la bolita” nombre de la lotería cubana y prohibida por la que cumplió un año de cárcel. Le jugó cinco pesos al caballo, es decir, al #1; “caballo” le decían a Fidel Castro y ese mismo número en años estuvo preso por ley del mencionado equino, sin ofender a tan bellos animales.

Combinación perfecta

Ahora comienza la mezcolanza de madre y padre; abuela y abuela.

Merjul, de Mérida y Julián; Sarlet, abuelas Sarah y Leticia; Royniel, de Rosa y Osniel; Meryna, de Mercedes y Narciso; Yoeldys, de Yoelkis y Gladys; Cleofé, de Clemente y Ofelia; Keyli, Kenia y Lino; Dabel, Daniel y Belkis; Merli, Homero y Lilian; Anelvis, Ana y Elvis; Marja, Mariela y Jaime; Diosbe, Dioscórides y Bertha; Osbet, Osvaldo y Betsy…

Nombres inventados basados en el materno o el paterno

Aimara y Yaimara; Sol e Isol; Tania e Itania; Marilys y Deimarilys; Rey y Reysel; Maidelín y Yaiselín; Jenifer y Nelifer; Sandra y Yandra; Elaine y Eslayne, Griselda e Iselda; Yudith y Yudisleidys; Sandro y Yandro; Valeria y Karelia; Osmani y Yasmany; Idalmis y Yudalmis; Karina y Yarina; Marja y Marjela; Hiram e Hiriam; Iris y Kiris…

Nombres al revés

Mairim es Miriam; Yaremi o Yerami es Mireya; Oriam, una versión de Mario; Ariam es Maira; Sayuri es Yurisa…

Países, ríos y ciudades

Lídice, pueblo checo; Grecia; “Ibelice”, versión de Belice; Marilochy, versión de Bariloche; Odesa; Kenia; río Yangtsé versionado como el nombre Yansé y Yansel; Hanoi y Janoi, capital vietnamita; Havana…

Esta historia es casi infinita si enumero unos miles de los que empiezan con “Y”; pero si voy a comentar sobre nombres muy llamativos, recuerdo a Cielo Esmeralda, Arisnubia, Abetaín y a Ovni; esta última una doctora cubana que imagino cuando sus pacientes le pregunten por el diagnóstico de la enfermedad que padecen les responda: “No Identificado” por aquello de desglosar sus siglas.

¿Y mi nombre? Se preguntarán y pensarán en acto seguido “ve la paja en el ojo ajeno y no ve la viga en el suyo”. Les cuento que mi madre no se llamaba Daisy, ni mis abuelas, ni tatarabuelas. Esta historia la dejo para otro día. ¿Les parece bien?

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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