No es la primera vez que quienes se oponen en Washington al Presidente creen ver la oportunidad perfecta de iniciar un juicio político en su contra.

Sin embargo, la semana pasada un intento formal para destituirlo se convirtió en un revés estrepitoso. A pesar de las rivalidades partidistas, pocos demócratas en el Congreso consideraron que era el momento adecuado para apostar por una jugada política tan arriesgada.

Ahora, ¿cuántos de esos mismos demócratas en la Cámara de Representantes y en el Senado podrían cambiar de opinión? una vez que el fiscal especial Robert Mueller complete su investigación sobre las acusaciones de colusión entre el equipo de Donald Trump y Moscú durante la campaña presidencial de 2016.

El Presidente ha respondido a estos intentos dedicándose con más ímpetu a cumplir su agenda y con la mente puesta en sus votantes.

Su anuncio de reconocer a Jerusalén como la capital de Israel es una muestra de hasta qué punto está empeñado en cumplir sus promesas de campaña.

Impulsar un impeachment en esta etapa de la administración Trump es una iniciativa encaminada al fracaso. No sólo por la existencia de una mayoría republicana en el Congreso, sino porque no hay pruebas aún que ameriten tal acción.

Al congresista demócrata Al Green, de Texas, le tocó aprender esta lección, luego de presentar una moción ante la Cámara de Representantes en la que acusaba a Trump de no ser apto para ser presidente por promover la intolerancia y el racismo, a raíz de la prohibición, ahora en vigor, que impide la entrada al país de individuos procedentes de seis países de mayoría musulmana.

La resolución de Green obtuvo 364 votos de rechazo en la Cámara.

Aunque recibió el respaldo de 57 compañeros demócratas, ninguno de los líderes de su partido votó a favor, pues según la líder de la minoría demócrata, Nancy Pelosi, “no es el momento de considerar los artículos de la acusación", aún a pesar de haber admitido que se habían planteado “preguntas legítimas” sobre la habilidad de Trump para gobernar.

Su declaración indica que los demócratas están esperando su momento antes de asumir el tema de la acusación.

Con los comités del Congreso involucrados en sus propias investigaciones sobre las acciones de Trump antes y después de asumir la presidencia, y Robert Mueller todavía lejos de terminar su investigación, no está claro todavía si habrá motivos o no para presentar una acusación en contra del Presidente.

El intento de Green fracasó porque atacó las políticas de La Casa Blanca, pasando por alto que Trump fue elegido para cumplir promesas como: la construcción de un muro a lo largo de la frontera con México, la negativa a que personas transgénero sirvan en el Ejército y la prohibición de que musulmanes ingresen a Estados Unidos,

Por lo pronto, la Corte Suprema de Estados Unidos ha respaldado el veto de Trump, colocándolo en un lugar seguro.

Esta circunstancia tampoco significa que Trump no pueda enfrentar otras acusaciones, si es encontrado culpable de delitos menores. No obstante, una inhabilitación tiene tanto costo político que es democráticamente mejor enfrentar a un presidente en ejercicio con argumentos válidos en las urnas, cuando se postule para la reelección.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

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