En un referéndum ampliamente cuestionado por la comunidad internacional, el 96% de los residentes de la estratégica península de Crimea votaron este domingo a favor de su incorporación a Rusia. n
La votación se produjo apenas dos semanas después de que las tropas de Moscú tomaran el control de la región y decidieran, con poco talante democrático y mucho de arrogancia castrense, que había que defender a la mayoría rusa de Crimea.
En vísperas de la apertura de las urnas, fuerzas de Rusia irrumpieron con helicópteros artillados y vehículos blindados para tomar el control nde la aldea de Strilkove argumentando nque era necesario para evitar posibles ataques terroristas. n Para el primer ministro ucraniano, Arseniy Yatsenyuk , el referéndum no fue más que un espectáculo de circo, custodiado por 21.000 soldados rusos. nEstados Unidos rechazó de inmediato el referéndum separatista, calificándolo de ilegal, y dijo que prepara medidas de represalia contra Rusia.
La comunidad internacional tampoco reconocerá la farsa electoral y una batalla diplomática entrará en curso en los próximos días. n
En realidad, la anexión de Crimea a Rusia viola la propia Constitución ucraniana y la ley internacional, y es inaceptable que las decisiones sobre el futuro de Ucrania se tomen sin participación del Gobierno de Kiev. n
Rusia ha desdeñado hasta ahora todos llamados a un acercamiento del gobierno ucraniano y, en contraste, la respuesta ha sido aumentar su intervención militar en la zona, con ejercicios militares amenazantes en la frontera de Ucrania. n
Obviamente, no se trata de un tema fácil, pero la solución no puede ser a punta de bayonetas y tanques, como ha decidido el nuevo zar Vladimir Putin, cuyas acciones desestabilizadoras son un peligro para la paz mundial y una ofensa al derecho de las naciones