lunes 12  de  febrero 2024
OPINIÓN

La libre expresión es esencial para seguir siendo libres

Es alarmante que la presidencia de Biden lleve a EEUU por el mismo camino que China, Cuba y Nicaragua
Diario las Américas | MARCO RUBIO
Por MARCO RUBIO

Por años, los liberales han justificado la censura en internet con el argumento de que la Primera Enmienda no se aplica a empresas privadas. Nos han dicho que Twitter, Facebook y Google son libres de silenciar a los conservadores, promulgar códigos de expresión y separar la "verdad" de la "falsedad" porque no son "la nueva plaza del pueblo".

Ahora, la promesa de Elon Musk de permitir más discursos en Twitter tiene a los mismos liberales en pánico. Es una muestra de flagrante hipocresía, pero la izquierda no se deja intimidar. Si las corporaciones no censuran por ellos, quizás lo haga el gobierno. Bajo el pretexto de la seguridad nacional, la Administración Biden está estableciendo una nueva "Junta de Gobernanza de la Desinformación" con el potencial de hacer precisamente eso.

Para mantener su control sobre el poder, los autoritarios deben controlar la difusión de pensamientos e ideas. Desacreditar el discurso que amenaza a la clase dominante es una forma de establecer ese control, y ¿qué mejor manera de hacerlo que etiquetando todo lo que no les convenga como desinformación?

Es por eso que el Partido Comunista Chino creó una plataforma online para “refutar rumores” y anular la disidencia con noticias “reales” (es decir, propaganda de medios estatales y controlados por el partido). Es por eso que el régimen cubano criminalizó a los manifestantes del 11 de Julio como terroristas por supuestamente haber difundido “información errónea y mentiras cibernéticas”. Y es por eso que el dictador nicaragüense Daniel Ortega hizo lo mismo en el 2020.

Es alarmante que la presidencia de Biden lleve a EEUU por el mismo camino que estas dictaduras criminales.

Los funcionarios de la administración dicen que su junta de desinformación es necesaria para proteger la democracia estadounidense. Sin embargo, la censura federal no es garantía contra la desinformación real.

El historial de los burócratas de Washington en distinguir los hechos vs. la ficción es pésimo, y la nueva zar de censura del gobierno Biden, Nina Jankowicz, no es la excepción. En el 2020, ella descartó la historia del laptop de Hunter Biden como un "producto de la campaña de Trump". Ahora el hijo del presidente Biden está bajo investigación, incluso The New York Times reconoce que la historia era cierta. ¿Esto no hace culpable a Jankowicz de difundir desinformación? Sin embargo, todavía tiene que emitir una retractación completa, lo que genera preocupaciones que ella es incluso más partidista que los medios de comunicación tradicionales.

De manera similar, en los primeros días de la pandemia, los liberales criticaron a quienes sugirieron que el COVID podría haberse originado en un laboratorio de Wuhan. Los censores de las redes sociales, los periodistas de la izquierda y el propio gobierno, por parte del Dr. Anthony Fauci, calificaron la hipótesis de la fuga de laboratorio como una teoría de conspiración racista y prohibieron el tema como discusión pública. Hoy nuestra comunidad de inteligencia considera que lo más probable es que la hipótesis de la fuga de un laboratorio sea correcta.

La nueva junta de censura del gobierno de Biden solo empeorará las cosas, sobre todo porque establecerá a los radicales marxistas en la administración como los árbitros de lo que es verdad.

El marxismo es conocido como una ideología económica, pero en esencia, se trata de lograr un control social total. Al igual que sus paralelos en Pekín, La Habana y Managua. Los marxistas estadounidenses quieren usar al gobierno para reprimir la disidencia e imponer sus doctrinas a toda la población. Esta nueva oficina de censura les brinda una poderosa herramienta para hacerlo.

He vivido toda mi vida alrededor de personas que huyeron de países gobernados por dictaduras marxistas. Vinieron a EEUU porque es un país libre, como alguna vez lo fueron sus países natales. La suya es una historia de advertencia, y nos estamos engañando a nosotros mismos si pensamos que eso no puede cambiar.

Una junta de desinformación por parte del gobierno federal dirigida por una persona que se “estremece” ante la idea de la “libertad de expresión… absolutista” es un paso hacia la tiranía. Esto debe parar. Tiene que ser desfinanciado. Y haré todo lo que pueda para garantizar que este asalto a nuestra libertad no se mantenga.

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