miércoles 22  de  abril 2026
opinión

La ruta a la Casa Blanca

Por lo pronto, las encuestas de opinión continúan mostrando que Biden podría ganar por un amplio margen
Diario las Américas | SONIA SCHOTT
Por SONIA SCHOTT

Cuenta la historia que postularse para un cargo público no era bien visto en Estados Unidos durante los siglos XVIII y principios del XIX, por lo que los candidatos debían contar con bienes de fortuna o buenas relaciones para financiar sus propias aspiraciones.

En ese entonces, la cultura política dictaba que era el candidato y no el votante quien debía financiar la causa.

El propio presidente George Washington, que fue presidente entre 1789 y 1797, dueño de una destilería en Mount Vernon y principal productor de whisky en el país, ofrecía la bebida gratis para animar a sus simpatizantes cuando se postuló para la máxima jefatura de la nación.

Aun cuando el presidente Andrew Jackson (1829-1837) hizo carrera como general de la Armada estadounidense y sirvió en ambas cámaras del Congreso, fue un candidato presidencial que debió recurrir al ingenio, aprovechando el poder de los medios y formando un movimiento base, pues no contaba con antecedentes familiares prestigiosos, educación extensa o mucha riqueza personal.

Sin embargo, en las décadas siguientes todo cambió cuando las elecciones comenzaron a ser financiadas por los votantes.

El vigésimo quinto presidente estadounidense, William McKinley (1897-1901) recibió más de 16 millones de dólares en contribuciones para su campaña de 1896, una cantidad exorbitante para la época.

Los gastos de las campañas presidenciales se dispararon más del 1.000% de 1980, cuando Ronald Reagan derrotó a Jimmy Carter, a 2012 cuando Barack Obama venció a Mitt Romney.

Ahora bien, los observadores electorales dicen que la contienda por la Casa Blanca en 2020 podría resultar una de las más caras en toda la historia del país, incluso a pesar de las limitaciones ocasionadas por la pandemia del COVID-19.

Aunque las cantidades oficiales solo se sabrán después de las elecciones, fuentes demócratas afirman que su candidato presidencial Joe Biden supera en fondos al actual presidente y contendor republicano, Donald Trump.

Biden tiene 466 millones dólares después de recaudar un récord de 365 millones de dólares el mes pasado mientras que Trump tiene 325 millones de dólares.

Está ventaja en las arcas, que permite asumir más gastos, ha llenado de esperanzas al Partido Demócrata que incluso espera una ola azul en el Senado.

Entonces ¿Puede acaso el dinero influir el resultado electoral?

Durante la campaña 2016, Trump utilizó su propio efectivo, así como los activos y la infraestructura de sus negocios de una manera sin precedentes. Donó 66 millones de dólares, voló por todo el país en su jet privado y usó sus complejos turísticos para organizar eventos de campaña. Al mismo tiempo, el multimillonario pudo obtener alrededor de 280 millones de dólares de pequeños donantes que dieron 200 dólares o menos.

Mientras que Hillary Clinton y sus super-PAC recaudaron un total de 1.200 millones de dólares, menos de lo que el presidente Barack Obama recaudó en 2012.

Clinton gastó mucho en publicidad televisiva, pero al final su ventaja de recaudación de fondos no fue suficiente para superar la capacidad de Trump para dominar los titulares, las ondas de radio y hacerse con la presidencia, según un artículo publicado por Bloomberg en diciembre de 2016.

Por lo pronto, las encuestas de opinión continúan mostrando que Biden podría ganar por un amplio margenmbargo, con tanta incertidumbre, cualquier evento de último minuto podría producir un resultado opuesto al esperado, como una gran victoria para Donald Trump.

No ha habido una solución perfecta y garantizada a la crisis sanitaria en ningún lugar del mundo. China, Corea del Sur y Nueva Zelanda adoptaron algunas de las medidas más duras desde el comienzo, pero incluso en estos países la amenaza del virus ha vuelto a perseguirlos.

Lograr un equilibrio entre la salud y la economía sigue siendo el mayor desafío de Trump y Biden a medida que avanzan hacia la última quincena de campaña, especialmente ahora cuando la economía de China está creciendo a un ritmo de 4,9% mientras el resto del mundo lucha contra el coronavirus.

Miles de personas ya han empezado a votar haciendo uso de la posibilidad del voto anticipado, pero mientras las urnas estén abiertas los números pueden cambiar de un lado o del otro.

Por ahora, lo único que los equipos de campaña y las encuestas pueden predecir con certeza es que la pandemia de coronavirus y la economía dictarán las reglas, a menos que uno de los candidatos salga al paso con un par de buenas ideas.

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