jueves 13  de  junio 2024
OPINIÓN

La verdad o la mentira de una transición en Venezuela

El caso venezolano, en mi opinión, no se resuelve con un proceso de elecciones, más cuando existe un evidente ventajismo y control de todo el proceso electoral

Diario las Américas | MIGUEL ÁNGEL MARTIN
Por MIGUEL ÁNGEL MARTIN

Mensajes van y vienen:

Estamos observando mensajes de los presidentes de Colombia y Brasil sobre la necesidad de una transición en Venezuela, considerando que son muchos los problemas que genera la inestabilidad política y la crisis social que vive el país. Asimismo, los candidatos a las elecciones presidenciales del sector opositor también mencionan la transición como si ya hubiese comenzado. Por otro lado, el señor Maduro, quien se presenta como un candidato para la reelección para lograr recuperar la legitimidad perdida y mantener en el poder, señala que la transición es hacia el socialismo.

En qué consiste la transición:

En su sentido etimológico, transición es la acción y efecto de pasar de un estado a otro distinto, y cuando la transición es política, se refiere a etapas sucesivas que se viven en un país durante el cambio de un sistema a otro. La referencia histórica de una transición hacia la democracia se presenta con el fin de un régimen dictatorial, iniciando un sistema de gobierno con vida democrática.

Atendiendo al enfoque estructural de las transiciones, se analiza la relación con el régimen de origen y el régimen resultante, clasificándose en transiciones hacia la democracia y las transiciones desde la democracia. En el caso venezolano, aplica las transiciones hacia la democracia que tienen como precedente la existencia de un régimen totalitario o de un régimen autoritario que tienen características parecidas por la presencia de marcados elementos que lo divorcian de los principios en que descansa la democracia.

Una transición democrática:

Para la ciencia política, una transición democrática o transición a la democracia, se describe como un proceso político e institucional complejo a través del cual un sistema político transita desde un régimen autocrático hacia la instauración de un régimen democrático.

Un primer punto de análisis es poner atención en el régimen político-institucional que sirve de punto de partida de la transición, y en la experiencia de América Latina durante las décadas de los ochenta y noventa, se trataba de regímenes autoritarios de dictadura burocrático-militares, mientras que en los países de Europa oriental se trataba de regímenes totalitarios de inspiración comunista.

Un segundo elemento para el análisis es el proceso mismo de la transición, es decir, la modalidad legal y extralegal de traspaso de los órganos fundamentales de poder desde la dictadura anterior al nuevo gobierno democrático e incluso, los grados de violencia social y política implícitos en dicho proceso.

Como se desencadena una transición:

El hecho desencadenante de la misma transición es el elemento nuclear del proceso, siendo este el acontecimiento que determina la forma y la trayectoria del resto del proceso. Aquí debemos partir, de la incapacidad del régimen que ha sido dominante para seguir gobernando, y la percepción de la mayoría ciudadana que no acepta seguir viviendo en un sistema autocrático, y que exige un cambio o una transición hacia el bienestar que representa la democracia; es en este punto donde el régimen opresor se encuentra con la resistencia de los ciudadanos.

Cuando la transición se promueve desde el propio régimen opresor o es producto de la presión social, el resultado es diferente, toda vez, que en el primer supuesto implica que las instituciones controladas por la dictadura entran en un proceso institucionalizado de transición, y cuando el hecho desencadenante es la presión social y política de los ciudadanos tiende a derrumbarse las instituciones de la dictadura, para conformar un proceso de sustitución de las anteriores instituciones y reglas jurídicas de dictadura por las nuevas instituciones y normas democráticas.

Venezuela y Cuba:

El caso venezolano, cada vez se parece más al caso cubano, porque el régimen no es aceptado por el pueblo, quien más allá de las violaciones acostumbradas a sus derechos primarios está cansado de una vida insostenible, llena de calamidades y sin un futuro promisorio; sin embargo, se producen protestas solo por temas de servicios públicos, más no reclamando Democracia y Estado de derecho. Al final, estos regímenes están sentados sobre una bomba de tiempo que en cualquier momento puede llegar a detonarse, y es el momento en que el pueblo decida ejercer su derecho de resistencia para salir de la opresión.

La naturaleza política del proceso de transición:

Las transiciones forzadas devienen de la presión social ciudadana o en algún hecho desencadenante exterior al sistema, que obliga al régimen gobernante a modificar y acelerar su itinerario y el traspaso, aquí generalmente hay derrumbe de la dictadura.

En cambio, las transiciones pactadas son aquellas en las que el escenario político general ha cambiado como consecuencia de un hecho desencadenante, obligando al régimen a cambiar su itinerario o a mantenerlo, pero en un contexto en el que el traspaso del poder se pacta entre las fuerzas políticas existentes, a fin de impedir o frenar la posibilidad de un quiebre institucional o con el propósito de que el régimen en el poder logre preservar las instituciones fundamentales del sistema. En este aspecto algunos sostienen que se sale del dictador, pero no de la dictadura.

El contexto de la realidad en Venezuela:

Un sector de la oposición visualiza una transición pactada, cuando afirman que vencerán a Maduro en elecciones, y después tendrán que pactar con los demás poderes del Estado en manos del chavismo-madurismo, entiéndase, el poder legislativo, el poder judicial, la Contraloría General de la República, la Fiscalía General de la República y casi nada, las Fuerzas Armadas Nacionales.

En mi opinión, esto es poco probable, en primer término porque no existe un pacto previo entre los actores que manejan el conflicto, y también porque el costo político del chavismo-madurismo es muy grande, siendo que en todos los escenarios que hoy se presentan el régimen actual va a mantener el control de los poderes del Estado, incluso en el hipotético caso de que pierdan el poder ejecutivo.

Recordemos que los casos de corrupción son extremos, y siempre tienen un trazado transnacional que puede mover cada vez más la justicia internacional. Además, siempre estarán pendientes los casos de violaciones graves de derechos humanos y los delitos de lesa humanidad, que deberán tener alguna respuesta final.

La guinda de la torta:

El punto de llegada de toda transición puede ser un nuevo sistema político, resultante de una profunda crisis anterior, o un nuevo sistema político, resultante de una nueva correlación de fuerzas. En ambos casos, lo esencial es que la nueva articulación de los poderes e instituciones que obedece a un nuevo clima político y a un nuevo escenario en el que las fuerzas actuantes se orientan por intereses distintos, aunque coincidentes en el propósito fundamental de lograr la estabilidad del nuevo sistema.

El punto de llegada de la transición no es un punto de término, no es un instante cronológicamente situado en la trayectoria del proceso, sino que se manifiesta en que todos los actores políticos actuantes –o la mayoría de ellos- reconocen más o menos explícitamente que el nuevo sistema o el régimen político instalado, satisface suficientemente sus intereses, expectativas y demandas.

El caso venezolano, en mi opinión, no se resuelve con un proceso de elecciones, más cuando existe un evidente ventajismo y control de todo el proceso electoral. Sobre este punto, sería interesante revisar el padrón electoral, con nuevos centros electorales en sitios controlados que implican millones de votos, el voto asistido de millones de funcionarios, las reubicaciones de electores, el aumento del porcentaje de abstención, millones de venezolanos que están dentro y fuera del país que no podrán ejercer el derecho a votar, entre otras situaciones que inclinan la balanza.

El padrón electoral fue rebanado por la mitad, y de paso, la inexistencia de una verdadera unidad de propósitos de los candidatos electorales que intentan ganarle a Maduro, más todo lo que está por venir, en donde se harán nugatorios los derechos electorales de los ciudadanos, son circunstancias que tenemos que revisar como ciudadanos.

Por eso decir que se inició una transición no es cierto, porque existen demasiados obstáculos que vencer todavía, y aunque están dada todas las circunstancias para trabajar la llegada real de una transición, solo esta se podrá dar si se trabaja un hecho desencadenante que coloque la balanza hacia el lado de la libertad y la democracia.

Por: Miguel Angel Martin Tortabu
@miguelmartint_

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