lunes 16  de  marzo 2026

Lado B

No me gusta que me ataquen por la retaguardia. Quienquiera que sea el que ataca, sea valiente y venga de frente, por mi lado A

Tengo la impresión de que las mujeres nunca estamos contentas con nuestros cuerpos. No he conocido a ninguna chica que me diga no me importa, soy gorda y no me importa. He conocido el caso contrario. Chicas flacas que me han dicho que se sienten gordas. Me incluyo en ese grupo, por cierto. Ahora no tanto, pero en alguna otra época sí llegué a sentirme gorda, sabiendo que tal vez no lo era. n

El problema de fondo es el siguiente: No es tanto un tema de ser gorda o flaca. Es un tema de qué falta o qué sobra. Nosotras casi siempre estamos encontrando rasgos de nuestra apariencia que nos gustaría cambiar. Si no es la nariz que no está espigada, es el pelo lacio que debió ser ondulado (o viceversa), si no es la flacidez aquí son las arrugas que acabamos de encontrar por allá. Y todas esas cosas las encontramos sin mayor esfuerzo. No es que estemos todo el tiempo mirándonos al espejo. No necesariamente. Simplemente lo notamos. Es una habilidad natural. n

Hay ciertos días en los que uno dice ya qué importa, esta soy yo, me toman o me dejan. Pero hay otros días, otros días nefastos que no están relacionados tanto a tus cambios hormonales como al maldito momento en que decides ir a comprarte ropa nueva, en que todo parece cobrar importancia. Cuando estás en esos días del mes a lo mejor te sientes un poco baja de energías, pero lo que te provoca en ese momento quizá sea comer un helado, ponerte ropa cómoda y ver una buena película. No estresarte demasiado. Tengo la teoría de que todo se jode en el preciso momento en que vas a comprar ropa y estás en el probador, con un cerro de ropa al lado, pantalones y polos apilados uno sobre otro, prendas que ni siquiera recordabas que habías sacado y que ahora en ese cuarto diminuto parecen haberse encogido. Creo que es en ese momento en que se rompe la magia. Cuando las luces del probador están sobre ti, cuando tienes un espejo delante y otro atrás. Cuando ves por el espejo tu espalda y tu trasero y tus piernas por detrás y dices Dios mío y la Virgen esto no está bien, cómo Dios, cómo, si existes, permites que estas cosas sucedan. Te preguntas en qué momento comenzaste a envejecer cuando ves tus piernas levemente más flácidas que la última vez que, en tu casa, en tu baño, tomaste un espejo pequeño de esos redondos y miraste a través de él, tu parte posterior, tu lado B. Te pruebas el pantalón y la verdad es que no te encuentras tan sexy como pensabas que eras. Dices hay algo aquí que no está donde estaba cuando tenía dieciocho. n

A ver qué está pasando. u00bfNo era que la vejez en las mujeres venía con la menopausia? u00bfQué rayos significa esto? u00bfSignifica que tengo que hacer más ejercicios? u00bfMás o menos cuánto? u00bfLos mismos que hace Sofía Vergara todos los días sabiendo que no importa cuántos abdominales más haga, cuántos kilómetros extra corra, nunca tendré su cuerpo? Todo bien con la aceptación personal, yo también estoy en ese club, apoyo la causa. Pero, hey tú, Dios de Las Carnes Duras y Los Cuerpos Esbeltos, no me puedes hacer esto cuando estoy en mis veinte. No es justo que me mire al espejo y sienta que el Dios de la Vejez y de las Carnes Que Empiezan a Ceder ha atado sus hilos transparentes a mis manos y ya ha comenzado a tirar de ellos lenta y prematuramente. No me digan eso porque entonces me pongo como me puse en mi primer día de colegio. n

No me gusta que me ataquen por la retaguardia. No señor. Así que, quien quiera que sea, Dioses del más allá, ley de la gravedad, sustancia rara llamada elastina, quien quiera que sea el que ataca, sea valiente y venga de frente, por mi lado A. Quiero verle la cara. No se esconda detrás de mí, porque igual lo voy a ver. Me voy a llevar una terrible sorpresa, claro, pero sabe qué, ahora en muchas tiendas hay espejos en todas las paredes del probador, entérese. Ahora, cuando me voy a probar una prenda, me puedo ver por delante y por detrás. n

Yo haré mi parte. Comeré sano y haré mis ejercicios moderados. Moderados, a mí no me den la rutina de las superestrellas, por algo no soy siquiera una estrella. Soy una mujer que tiene cosas que hacer, que siempre dice que el lunes empezará a hacer sus ejercicios más intensos y que un día mirándose al espejo descubrió su lado B.

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