La comunidad china tuvo su mayor período de prosperidad entre 1940 y finales de la década de los 50
Escribir es aventura. Esa es una de las ventajas de este oficio: un sitio te lleva a otro. Un conocimiento te lleva al siguiente y así en una cadena interminable de información. Porque estás buscando cómo contar la vida. Una noticia del 29 de enero del año en curso tenía un ingrediente extraño. Desgraciadamente, no me sorprendió que murieran de frío cinco ancianos en un asilo en San Miguel del Padrón. Pero me sorprendió -y mucho- el nombre del lugar: Chung Wah. Así empezó este recorrido, que le ha dado más peso al bagaje histórico de mi isla querida. n
Buscando, llegué al origen del nombre. El asilo de ancianos de hoy lleva el nombre que le dieron sus creadores de ayer, y fue, antes de merecer el calificativo de u201cdantesco almacén de ancianos u201d, un lugar levantado, con el debido respeto a la ancianidad, por una de las comunidades más prósperas y fecundas de Cuba: la comunidad china. n
Una página oficial del propio Gobierno cubano cita al 3 de junio de 1847 como la fecha de llegada de los primeros culíes, traídos para trabajar en los campos, con unos contratos leoninos que sólo les permitieron la libertad en el 1855, después de un trabajo casi esclavo. n
Pero al parecer, siendo ya trabajadores libres no hubo quien avasallara la laboriosidad de los recién llegados. La primera fonda se abrió en la calle Zanja y estaría en el corazón del barrio chino habanero. n
La comunidad china tuvo su mayor período de prosperidad entre 1940 y finales de la década de los 50... Ya entonces los chinos operaban hoteles, restaurantes, cafeterías, tenían salas de cine, un colegio en la calle Manrique y un Banco de China en la calle Amistad. También publicaban tres periódicos y habían construido una Clínica Benéfica, Kow Kong, al uso del sistema de salud cubano de la época. Se organizaron por profesiones, crearon la Cámara de Comercio China, tenían Uniones como la de Detallistas de Víveres y la Asociación de Agricultores y otras organizaciones sociopolíticas. n
u00a1Quién que pasó por la avenida 26 no recuerda el Cementerio Chino! n
Claro que la página oficial cubana se detiene en esa fecha imprecisa de finales de los 50 y obvia mencionar el terremoto social de la revolución castrista, que pasó por el mismo rasero hasta al médico chino, por usar una expresión popular. Del esplendor de los 50, la información salta a la actualidad, para hacer un elogio a la Oficina del Historiador de la Ciudad (léase Eusebio Leal), gracias a quien se conservan, hoy en día, de toda esa gloria, un edificio de la Sociedad Casino Chung Wah remozado, una farmacia y un periódico con caracteres originales u2026 Todo para uso y beneficio del turismo, por supuesto. n
La Sociedad Casino Chung Wah estaba muy extendida y otra construcción del mismo nombre puede verse en fotos de Sagua la Grande. De la Sociedad viene el nombre del asilo que nos ocupa. n
En 2011, el Canal Habana de la televisión cubana calificó al Hogar de Ancianos Chung Wah como el mejor de la capital habanera. Pero un año después, reportes de la prensa independiente dieron cuenta de una disputa entre ancianos en el lugar, la que acabó con la muerte de uno de ellos. Una información de la agencia Cubanet denunció a la dirección del lugar por ocultar la verdad, pero lo peor es que, según este reportaje, los servicios sanitarios, duchas y lavaderos no tenían higiene alguna y apestaban, no había lavamanos y el baño era obligatorio entre cinco y seis de la madrugada, en verano o en invierno, aún con el calentador roto. La ropa de cama se lavaba a veces sin detergente, ya que éste y otros productos iban al mercado negro. El mismo camino seguían las ropas que les mandaban a los ancianos procedentes de donaciones del extranjero. nDe más esta decir que no había actividades de entretenimiento, excepto la televisión cubana. Si acaso, algún juego de dominó. nTras la muerte o asesinato de aquel residente a manos del otro, pacientes y familiares presentaron quejas al Consejo de Estado. Por lo visto, nadie escuchaba. Dos años después se repite la tragedia, pero esta vez es un caso muy claro de negligencia y abuso. n
El Hogar perteneció a la Sociedad Casino Chung Wah de La Habana y por supuesto, la Revolución lo u201cintervino u201d. n
En mi época de estudiante de Medicina, recuerdo al Barrio Chino como uno de los más abandonados y pobres de La Habana, donde la tuberculosis era una preocupación sanitaria de mucha envergadura. n
Los culíes de Canton, que se mataron trabajando para levantar un futuro próspero y asegurarse una vejez tranquila, jamás pudieron imaginar que en el Hogar Chung Wah, con 250 habitantes, solo vive, en las peores condiciones de abandono y descuido, un solo ciudadano chino.