A nadie le gusta cometer errores, pero todo el mundo cae en ellos. Son inevitables porque somos humanos. Lo importante es no ocultarlos ni pasarlos por alto, sino convertirlos en lecciones para aprender y seguir avanzando hacia el éxito. Y esto es una clave en las empresas.

El conocimiento, el saber, la cultura nos ayudan a no repetir los errores del pasado. La historia universal, la de nuestra empresa o la personal nos brindan fuentes para guiarnos con éxito en la vida.

Es verdad que en ocasiones podemos alegrarnos de la ignorancia de los otros; por ejemplo, si Hitler hubiera conocido lo que le ocurrió a Napoleón en Rusia, tal vez no habría perdido la guerra; ni tampoco si hubiera escuchado a quienes le aconsejaban no abrir más frentes en lugar de seguir obcecado. Tal vez Napoleón no hubiera vivido su amarga derrota tras leer El arte de la guerra que Sun Tzu escribió en el siglo V antes de Cristo. Y estoy segura de que los líderes que aplican en su vida la mayéutica socrática, se equivocan mucho menos. Para Sócrates, el individuo debe dudar de su propio pensamiento y construir su conocimiento de forma colaborativa, mediante análisis y diálogo. Su "solo sé que no sé nada" es la mejor forma de avanzar hacia el éxito, porque nadie se equivoca más que quien cree saberlo todo.

Si el primer paso para evitar los errores propios es conocer los de los demás, el segundo es escuchar a los otros. Y no se trata de una mera cuestión de educación, que también, sino de aprender de quienes puedan cuestionar nuestra visión, de quienes aporten otro punto de vista, de quienes tengan ideas diferentes.

Aun así, nadie está a salvo de equivocarse y, en esos casos, un verdadero líder sabrá convertir los errores en lecciones para aprender.

1. Una vez cometido el error, no sirve de nada lamentarse: el tiempo no se puede volver atrás. Es importante no caer en victimismos, no rendirse y seguir adelante cuanto antes, perdonarnos a nosotros mismos o a los demás, y valorar las oportunidades de aprendizaje que nos brindan los fracasos.

2. Ignorar los errores o echar la culpa a los otros es enterrar una oportunidad para el aprendizaje. Tenemos que reconocer con humildad nuestros fallos y asumir como propios los de nuestro equipo.

3. No hay que precipitarse en enmendar un error porque puede que eso nos lleve a una nueva equivocación. Es preferible reflexionar y analizar los fallos antes de tomar decisión atolondrada.

4. La obstinación no conduce a nada. Si siempre actuamos igual, no podremos esperar resultados diferentes. Tras un error hay que investigar nuevas vías o valorar si una retirada puede conducir al éxito mejor que una huida hacia adelante.

Los errores son valiosas lecciones para el futuro. “No he fracasado. He encontrado diez mil soluciones que no funcionan”, diría Thomas Edison. Y desde luego, un fracaso es no saber convertir el error en aprendizaje y oportunidad de éxito.

http://www.ieie.eu / @EstrellaFloresC

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que la actuación de la Comunidad Internacional en el caso venezolano ha sido acertada?

Sí, no se le puede pedir más
Sí, pero falta aumentar la presión contra la dictadura
No, ha sido insuficiente
No, no debe meterse en los asuntos de los venezolanos
ver resultados

Las Más Leídas