Las cosas no andan bien dentro del partido que gobierna. Mientras Delcy Rodríguez anda de viaje entre India y Turquía negociando petróleo, energía, y en general buscando negocios, Diosdado Cabello ha dejado en evidencia su miedo a que lo dejen fuera. De ahí sus bramidos anunciando que con María Corina Machado no se negociará.
La verdad es que con esa actitud Diosdado queda como un tonto, una vez más. Todos sabemos que el escenario de una mesa de negociación no lo manejarán ni los Rodríguez, ni él, ni María Corina. Está fuera de nuestras manos.
Pero lo seguro, es que María Corina tiene que estar, al igual que los del régimen.
Jorge Rodríguez, que ahora tiene el control dentro del oficialismo, trata de apaciguar el ambiente interno asegurando que ellos están más unidos que nunca, pero eso no es verdad.
Basta asomarse a las redes sociales para tropezarse con casos que llegan a ser patéticos como el de Mario Silva, personaje detestable para el mundo opositor y más allá, que desde hace más de 20 años ha difamado a políticos y periodistas con impunidad otorgada desde los gobiernos de Chávez.
Ahora Mario Silva es material de desecho para los Rodríguez hasta tal punto que es víctima de lo mismo que han sufrido millones de venezolanos sin recursos: del dramático, y casi ausente servicio asistencial del país.
El caso es que al hermano de Mario Silva que sufría una enfermedad que requería de diálisis frecuente, le redujeron las sesiones en un hospital público. Su cuerpo no resistió y murió.
Mario Silva, además, ahora ruega colaboración para subsistir.
Otros sismos suceden dentro del oficialismo.
Realmente el chavismo comenzó a canibalizarse cuando Hugo Chávez enfermó.
Cuentan quienes formaban parte de su entorno militar, que al principio Chávez en total negación, se resistía a admitir la gravedad de su mal y que postergaba la elección de su sucesor, hasta que no pudo más y se inclinó por Elías Jaua. Es decir, su primera opción no fue Nicolás Maduro, solo que Jaua, que era vicepresidente ejecutivo, no aceptó. Quería ser gobernador de Miranda, lo que no logró.
Así que Chávez no dio más vueltas, y con la bendición de Fidel Castro, colocó antes de morir a Maduro en las puertas de Miraflores.
Después de varios cargos y una retirada estratégica, Jaua reapareció al final del período de Maduro liderando la corriente que exigía mayor democracia y refiriéndose a la economía venezolana como un capitalismo salvaje. Pero ahora, con los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez, se ha erigido como vocero del autodenominado chavismo originario, aumentando el volumen. Sus adeptos han comenzado a debatir con más frecuencia y a subir el tono intentando sumar apoyos.
Y aunque a Jorge Rodríguez poco parece importarle el partido oficialista, la queja interna por sus decisiones cupulares de parte de los grupos históricos, le comienza a molestar.
También el partido reclama la sumisa entrega a los americanos. Retan a los hermanos: “¿Para qué llegaron al poder? ¿para ser gobernados como si fuéramos una colonia? ¡Entregaron la soberanía a Estados Unidos y eso no figura en ninguna ley, ni código ni del gobierno, ni del Psuv!”.
También la comunicadora Maripili Hernández ha insistido en temas puntuales, como la liberación de los presos políticos. Igualmente calificó de ilegal, por no haber sido aprobada por la Asamblea Nacional, la autorización para el ejercicio militar estadounidense del pasado 23 de mayo en Caracas. Y escribió en su cuenta en la red social X: “Nadie puede estar a favor de las sanciones, pero si Delcy quiere apoyo debería levantar las sanciones internas que tiene contra miles de personas, levantar inhabilitaciones, devolver los partidos, liberar a presos políticos y elevar salarios /Dando y Dando”, le dice Maripili directamente a Delcy.
También el exministro Andrés Izarra da una clave sobre los Rodríguez: “para entender a los hermanos hay que apartar la ideología y acercarse al pensamiento de Joseph Fouché, el político francés que en la política actuaba a espaldas de la moral, saltando cómodamente entre causas opuestas”.
Serán muchas las caras que se alejarán del oficialismo, especialmente en tribunales internacionales, donde varios de sus miembros están en peligro de caer bajo el efecto dominó.
Tal como registró el portal Cuentas Claras, es grande el peso del expediente por narcoterrorismo contra Cilia y Nicolás Maduro el cual caerá sobre quienes estuvieron en esa estructura y en quienes conocen su funcionamiento dentro del poder político y las organizaciones criminales.
Aparecerán nombres de antiguos funcionarios, de operadores financieros, de militares y jefes criminales. Son ellos los que muy posiblemente hablarán. De hecho, algunos de ellos ya lo están haciendo.