Tongo, es la controversia, bufa, falsaria, simulada. Es el combate, tácito o expresamente amañado a cambio de dinero, publicidad, miedo, por la cochina política o por cualquier otra causa innoble. Las mujeres y hombres que amamos la sana competencia del músculo, evitamos pronunciar su nombre y si lo pronunciamos, antes de hacerlo, nos santiguamos.
Los primeros tongos que fueron documentados, con rigorismo histórico, fueron los orquestados por los emperadores romanos, Cayo César Augusto Germánico Calígula y César Marco Aurelio Cómodo. Este último, según relata Dión Casio, “ganó” como gladiador, invicto, 700 combates al hilo lo cual evidencia que Putin, no ha inventado nada, al posar travestido de supuesto karateka.
Superior a las hazañas atléticas de Cómodo, fueron las de “Incitatus”, dilecto caballo de Calígula, como lo testimonian Tácito y Suetonio. En los dos casos, los contendientes de turno, estaban conscientes que serían hombres y/o caballos cadáveres, si osaban salir victoriosos ante adversarios tan formidables.
Por US $50.000,00 de la época, Jack “Huracán” Johnson, se dejó ganar por Jess “La Esperanza Blanca” Willard. La Habana, Cuba. 1915. Cassius Clay o Muhammad Alí, fue subproducto del tongo. En sus dos combates contra el “Oso Feo”, Sonny Liston, este último, estaba amenazado o comprado, como Foreman en su pretendida epopeya contra Alí, en Kinshasa, a pesar de lo que escribió sobre la refriega, Norman Mailer, en “The Fight”. Mailler, protagonizó su propio tongo literario, pero esa es historia, que ya hemos relatado.
Cuando los sedicentes chavistas “históricos” o más bien histriónicos, Mario Silva y la llamada “Fosforito”, incineraron el pabellón de Estados Unidos, en el marco del sainete que protagonizaron en la plaza Bolívar de Caracas, con el objeto protestar contra los invasores que apresaron, capturaron o extrajeron a los esposos Maduro-Flores, Dionisio y Talía, divinidades tutelares de la comedia ateniense se rasgaron las vestiduras y desde el mismísimo Olimpo corearon a voz en cuello “¡Tongo, tongo, esa quema de la bandera gringa es un vulgar tongo!”
Los integrantes y demás enchufados del supuesto “gobierno provisorio” o de la “transición democrática”, como también se hace llamar esta última, se han ofendido porque, la semana pasada el canciller iraní, Abbas Araghchi, les advirtió a sus archienemigos yanquis, que “¡Irán no es Venezuela!”. La verdad, es que la traducción literal, del fersi al español, de tamaña imprecación, a la letra, expresó: “Los integrantes de la Revolución Islámica o Revolución de 1979, no somos, ni por asomo, ni chavistas, ni maduristas y menos aún, rodriguistas ¡Qué Alá nos libre de ser tan cobardes!”. Con ello no hicieron otra cosa que referirse a zalameros, rocheleros, querendones, que los referidos invadidos mencionados, se han vuelto con sus invasores.
Traducciones aparte, la verdad espesa y concreta es que ni un solo ministro, generalote o alto personero del emergente “rodrigato” ha dimitido, amenazado protestado o se ha colocado en pie de guerra, para repeler el desembarco de las huestes de míster Trump. Al contrario. Los miles y miles de los supuestos roboLucionarios que después de la llamada “Operación Resolución Absoluta” se han colocado de hinojos, a lo Lewinsky, ante los mencionados invasores son precisamente los mismos que a lo largo de los últimos 27 años adoptaron esta posición tan indecorosa ante, rusos, chinos, castrocomunistas, elenos, faracos y cuanto bicho de uña vino del extranjero a saquear mity-mity con tales roboLucionarios el Patrimonio Público de Venezuela.
No se va a volver a repetir, otra quema de la bandera de EEUU. Ni en Caracas, ni en el interior de la República.
Es que, invadidos e invasores, de lo desvergonzados que están, ya no se preocupan, ni siquiera, por guardar las apariencias.
@omarestacio