miércoles 15  de  mayo 2024
OPINIÓN

Lucha entre dos lobos

El destino de Venezuela y su futuro están seriamente comprometidos y nos toca hacer un esfuerzo considerable a todos sus ciudadanos para que podamos reconstruir el país y podamos convivir en paz y en libertad

Diario las Américas | VENAMÉRICA
Por VENAMÉRICA

La democracia es la fe en la capacidad de la naturaleza e inteligencia humana, y en la experiencia asociada en la forma de colaboración y solidaridad. John Dewey.

En la lucha permanente por la vida y en la búsqueda de una definición que se aproxime a la realidad, cuenta la leyenda que una mañana un viejo indio Cherokee le contaba a su nieto acerca de una batalla que ocurre en el interior de las personas. Él le dijo, “hijo mío, la batalla es entre dos lobos dentro de todos nosotros. Uno es malvado, es ira, envidia, celos, tristeza, pesar, avaricia, arrogancia, autocompasión, culpa, resentimiento, soberbia, inferioridad, mentiras, falso orgullo, superioridad y ego. El otro es bueno, es alegría, paz, amor, esperanza, serenidad, humildad, bondad, benevolencia, amistad, empatía, generosidad, verdad, compasión y fe. El nieto lo meditó por un minuto y luego preguntó a su abuelo: ¿Qué lobo gana? El viejo Cherokee respondió: Aquél al que tú alimentes”.

Es así, podríamos decir que la vida es una lucha eterna entre los valores y los antivalores que uno logre interiorizar, en este caso, a los que uno alimente más, los asume y pone en práctica, los cuales se ven reflejados en su comportamiento social ya que, sabido es, el hombre no vive solo. Él vive, convive y sobrevive con, y a pesar de otros en los que libran su batalla interior los dos lobos. De allí el clamor siempre vigente por la paz. De allí el sinsentido y la insensatez de las guerras.

En la vida hay quienes alimentan, hasta con glotonería inexplicable, al lobo malvado y otros que procuramos alimentar al lobo bueno. Si esas actitudes las trasladamos a las formas de organizar las sociedades podemos observar las luchas recurrentes entre socialismo y capitalismo, entre las dictaduras y las democracias como formas de gobernar, que hacen imposible o más o menos posible la vida en sociedad y la búsqueda permanente de un buen vivir y una mejor educación. Para ello se requiere vivir y convivir en paz. Se manifiesta en las sociedades la lucha por la libertad o la sumisión, la lucha por la democracia o la dictadura.

Estas ligeras reflexiones atinentes a la humanidad, especialmente a la occidental, a la cual pertenecemos, nos inducen a pensar que libertad y democracia son temas en constante discusión y evolución para el mundo, pero, para algunas sociedades como la venezolana, un paradigma que no logramos alcanzar plenamente. La involución que hemos experimentado en el último cuarto de siglo con el socialismo del siglo XXI es asombrosa; sin causa, sin motivos, sin razón y sin resultados positivos, nos han convertido en una nación de pobres que habitamos una pobre nación.

El destino de Venezuela y su futuro están seriamente comprometidos y nos toca hacer un esfuerzo considerable a todos sus ciudadanos para que podamos reconstruir el país y podamos convivir en paz y en libertad. Rescatar ese futuro pasa por trascender nuestras diferencias y construir consensos entre quienes nos consideramos demócratas y nos inspiramos en su funcionamiento comprometidos con el desarrollo, la equidad y la educación de nuestra nación. La dotación de suficiente fuerza y legitimidad a las luchas por la recuperación de la democracia, pasa a su vez por la construcción de esos consensos a través de un proceso genuinamente participativo, en el cual las fuerzas democráticas por convicción y no por conveniencias, asuman el liderazgo.

Los venezolanos contamos con el marco institucional y jurídico dentro del cual hacer realidad ese tipo de democracia para el desarrollo y la equidad; ese marco se encuentra impreso en el preámbulo y los artículos 1 y 2 de la Constitución Nacional vigente donde se instituye que Venezuela es un “ Estado democrático y social de derecho y de justicia,” propugna como valores superiores “la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político” y tiene entre sus fines esenciales “la defensa y el desarrollo de la persona y el respeto a su dignidad, la promoción de la prosperidad y el bienestar de su pueblo”. Solo que hasta ahora ha sido letra muerta. www.venamerica.org.

Neuro Villalobos*


*Director de VenAmérica

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