lunes 30  de  enero 2023

Malagradecidos

<p>Muchos en Cuba ignoran los esfuerzos que tienen que hacer sus familiares en el extranjero para enviarles el último iPhone o la película más taquillera que &nbsp;piden</p>

Vivo preguntándome cuándo llegará ese día en el que los cubanos que viven en la isla tengan que pagar sus propios u201cBills u201d. Y escribo la palabra en inglés porque muchos de los que viven allá están a la vanguardia con las novelas, la moda, las películas y con todo lo último y más reciente que sale aquí: desde el último iPhone y los equipos más novedosos, hasta el último libro u201cbestseller u201d y la película más taquillera de las salas de cine; así que estoy segura que estarán familiarizados también con la palabra u201cBills u201d. n

Claro que cuando yo he ido de visita u2014en mi caso muy particular y ojalá que no sea el suyo u2014 y les he contado de mis Bills y de todo el esfuerzo que tengo que hacer para cumplir con estos compromisos cada mes, a ellos, como es lógico, no les ha interesado mucho el tema o digamos que no le han prestado la debida atención. Y qué les va a preocupar a ellos, si la mayoría de mi familia se ha convertido en ese grupo privilegiado que no trabaja porque u201ctotal lo que pagan allá es una miseria u201d y no les da para nada. Y como las remesas familiares nunca faltan todos los meses, pues no hay necesidad de mover un solo dedo u2014a menos que sea para marcar u201cel número del cielo u201d como ellos le dicen de donde les llueve u201ctodo un río de bendiciones u201d u2026 (Léase por u201cbendiciones u201d ropa, zapatos, televisores, DVDs, sábanas, toallas, y todo, absolutamente todo lo demás).

Mis primos comentan que han perdido el ánimo de estudiar: u201c u00bfPara qué voy a estudiar Medicina por cinco años si después que termine con las pestañas quemadas y el cerebro derretido voy a ganar 20 CUC al mes y eso no me dará ni para comprarme una bicicleta u2026 Además, yo no quiero que me manden a cumplir misión para esos países pobres u201d.

A mi familia no le hables de trabajo, esfuerzo, ni sacrificio. No, a ellos háblales de lo más nuevo y lo más innovador que haya en el mercado americano, de las mejores discotecas del mundo, de las celebridades de farándula, háblales de una vida semejante a las de todos esos protagonistas rubios, bellos y millonarios de las películas. Cuéntale cómo se vive en Nueva York y Los Ángeles, de los autos más modernos u2026 Si de ropa se trata, que sea u201cde marca u201d, de la más flamante, de la que queme los ojos por la curiosidad de contemplar. n

Mi familia es numerosa, mi abuelo tiene nueve hermanos y mi abuela por su parte tiene otros ocho. Los hermanos de mis abuelos tienen hijos y nietos. Mi madre tiene dos hermanas en Cuba; esas hermanas tienen hijos y esos primos de mi madre tienen también hijos. Y digamos que esos hijos de las hermanas de mi madre y los hijos de los primos de mi madre son los que más piden. u201cPedir de todo u201d es algo frecuente en mi familia. Lo que sea, no importa, incesantemente. Nada es suficiente; allá no hay absolutamente nada y todo hace falta, todo es de suma importancia y urgencia. Todo lo quieren de aquí, eso es un dato importante. u201cTe mando el dinero y te lo compras allá u201d, me atrevo a sugerirles a veces. u201cNo, No, de ninguna manera, las cosas de aquí no sirven, no duran nada u201d. Gasta entonces dinero comprándolo aquí, gasta dinero entonces mandándolo para allá... y lo peor del caso es que nunca quedan contentos, nada es suficiente, el cuento de Masicas en"El camarón encantado" les queda corto; existe un padecimiento a la inconformidad muy triste, muy grave. n

Lo cierto es que la mayoría no sabe de dónde salen las cosas, nunca han tenido la necesidad de trabajar, ni de esforzarse en la vida para nada, porque desde que la familia se fue del país les ha mandado de todo siempre. Yo no sé en tu familia, pero en la mía, la gente se embaraza para que les envíes la linda canastilla de aquí. Quieren tener el último iPhone y necesitan además que se lo recarguemos cada mes. Porque eso es otra cosa, Cuba y sus recargas telefónicas me tienen al punto del colapso. Hay que comprarles un celular, enviárselos y sostenérselos. Hay que alimentarlos, vestirlos, amueblarles la casa. u201cTú te fuiste de Cuba para tener una vida mejor y para ayudarnos u201d, me recuerdan a menudo mis familiares u2026 n

u00a1Y sí, me fui de Cuba para ayudarlos! Pero una cosa es u201cuna ayuda u201d y la otra muy distinta es u201cla obligación u201d perenne de mantenerlos; y no solo de mantenerlos, sino de cumplir con todos sus antojos, fantasías o extravagancias, porque hasta los peines y los cepillos de dientes quieren que digan u201cMade in USA u201d u2014y con el que yo me cepillo aquí dice u201cMade in China u201d. n

Le comentaba a mi abuela que nosotros tenemos la culpa de todo. Los hemos mal acostumbrado demasiado, hemos estado construyendo unos monstruos aprovechados; incapaces de valerse por sí mismos; que carecen de todo tipo de compromiso para desempeñarse en la vida, renuentes a realizar cualquier tipo de tarea u oficios. Unos desconsiderados por excelencia. Son muy pocos (por no decir ninguno) los interesados en lanzarse a las calles a reclamar derechos, cambios o una existencia distinta. Mi familia forma parte de una sociedad acomodada que no tiene otra aspiración que no sea largarse de Cuba o esperar paciente y tranquilamente por las remesas familiares. Mal acostumbrados que pretender vivir sin estrés, sin preocupaciones y sin Bills.

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