viernes 6  de  noviembre 2026

Ni veto ni "impeachment", ¡soluciones por favor!

Vivencias que toman forma de relatos y conllevan a la reflexión

Diario las Américas | CAMILO LORET DE MOLA
Por CAMILO LORET DE MOLA

El estribillo cansón de un viejo chachachá repetía con insistencia “no quiero codazos, ni tampoco cabezazos”, esperemos que algún alma caritativa le repita esta canción como mantra al presidente Trump y a los recién elegidos legisladores demócratas ante de que comiencen a ejercer en el capitolio nacional.

Porque la victoria demócrata en las elecciones de medio término no es un llamado a la revancha ni a la venganza, todo lo contrario, es el desespero de los votantes por encontrar a alguien que trabaje por solucionar sus problemas, por mejorar su economía, por hacerles la vida más fácil.

El escenario ideal para los próximos dos años de gobierno de la administración Trump sería una mesa de concilio entre ambos partidos, una búsqueda de soluciones a corto, mediano y largo plazo.

A todos los protagonistas de Washington les debe quedar muy claro que ningún votante quiere degollinas, persecución en tribunales o el veto constante con que nos amenaza la gorra que el presidente Trump ha publicado de inmediato en sus redes sociales.

Que la capital del país se ajuste a lo que ahora mismo demócratas y republicanos le piden a Ucrania y Rusia: que se sienten a negociar, que encuentren un punto intermedio, que no resuelva la condición de contrarios, pero les permita convivir en paz.

Insisto: Nadie votó par que vuelvan a fajarse por el presupuesto y cierren el gobierno, nadie ejerció su voto para que el presidente Trump sea perseguido en cortes con denuncias de todo tipo. Lo que necesitamos es que trabajen en conjunto, sin importar los colores de sus corbatas o las diferencias de las iglesias que visiten cada domingo.

Esto no es cerrar el dominó, más bien se les recomienda que por primera vez en muchos años jueguen para el contrario, en lenguaje del popular juego de mesa, la cosa es darle el encajillo al rival para que puedan salir de sus fichas pesadas, destrabar el juego, que con eso ganamos todos.

Me gustó mucho el discurso de María Elvira Salazar al anunciar su victoria ante el demócrata Elliot Rodríguez: más allá a que se adelantó a la declaración oficial para darse por ganadora, María Elvira dejó en claro que los votantes habían sido precisos en que no están felices con el rumbo de las políticas del presidente Trump y que toca rectificar, dar un golpe de timón. Ella aspira a ser la mensajera de la Casablanca, la que intente abrirle los ojos a la administración, como dice que lo ha venido intentado durante los últimos dos años. Esperemos que esta vez le escuchen.

El nuevo gobernador por la Florida, el republicano Byron Donald lució presidenciable en su discurso de victoria, llamando a la unidad y lanzando un ramo de olivo a su rival, a quien felicitó por su campaña. Donald dejó claro que trabajará para todos y que aun cuando celebra lo rojo de la victoria, los azules no están excluidos.

Esperemos que esto vaya más allá de arengas y posiciones públicas, necesitamos que el país avance, que los precios bajen, que el Congreso legisle, que el presidente apruebe y firme. Necesitamos recuperar la tranquilidad y es un buen momento.

Insisto en el tema musical estrenado en 1958 por la orquesta Aragón, del cero codazos y cero cabezazos, la canción comenzaba con el estridente silbato de un árbitro deportivo, pitazos que se repitieron la noche del martes, lo hicieron sonar los electores para ambos bandos, reclamando un juego limpio, reclamando que, en lugar de mirarse con odio entre demócratas y republicanos, volteen la cara hacia nosotros, los que tanto dependemos de ellos.

Dos de mis compañeros de cobertura en MegaTv me miran con incredulidad cuando le expongo mis aspiraciones, dicen que estoy arando en el mar. Uno de ellos se ríe imaginándome teléfono en mano, comunicándome con legisladores y políticos mientras le reproduzco la canción de la orquesta Aragón.

Soy blanco de sus burlas, después de más de 16 horas de cobertura, pero no me importa, no pierdo la esperanza en que prime la inteligencia de nuestros políticos, que se impongan nuestras razones y no los motivos partidistas que hasta ahora no le han llevado a nada bueno.

Ya se dieron bastantes codazos y cabezazos y seguimos metidos en el mismo hueco, ese que cavaron con sus peleas y absurdos. Que saquen la cabeza del agujero y nos contemplen a nosotros, ansiosos y pendientes, pero esperanzados en ellos.

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