viernes 6  de  noviembre 2026
ANÁLISIS MILITAR

Octavio Pérez: un buque en Guantánamo "no va a cambiar la ecuación"

Tras la visita del USS Minneapolis-Saint Paul, el teniente coronel retirado distingue una escala habitual de los preparativos para una operación y cuestiona la respuesta militar del régimen cubano

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI.- La llegada del USS Minneapolis-Saint Paul a Guantánamo abre una pregunta que va más allá de las imágenes del buque atracado: ¿qué tendría que ocurrir para hablar de una escalada militar de EEUU frente a Cuba? Para Octavio Pérez, teniente coronel retirado del Ejército estadounidense, la respuesta exige observar el conjunto de los movimientos en el Caribe.

DIARIO LAS AMÉRICAS consultó a Pérez para profundizar en el significado de la visita y conocer su evaluación de la respuesta del régimen cubano.

“Pero un movimiento de este tipo de barcos, únicamente que hubiera subsecuentemente más barcos llegando al área, no significa todavía nada”, afirmó.

La nave de combate litoral LCS 21 fue fotografiada el 4 de noviembre en la base, cuya estación naval describió el arribo como una breve visita a puerto. Su despliegue había comenzado el 27 de agosto desde Mayport, Florida, antes de las maniobras cubanas de esta semana.

“El despliegue naval es rutinario”, sostuvo Pérez, quien comparó una parada en puerto con “ir a echar gasolina”. A su juicio, la entrada de una embarcación en Guantánamo debe interpretarse según la misión que cumple y lo que suceda después.

La distinción entre esa presencia y una fuerza capaz de ejecutar un desembarco ocupa un lugar central en su explicación. El entrevistado señaló que el buque no representa por sí solo una agrupación anfibia con miles de infantes de marina y equipo pesado.

“Así que te deja la puerta abierta, pero no es como que estamos a punto de una invasión”, expresó.

Pérez sí concede importancia al momento político de la visita. La relacionó con las nuevas sanciones anunciadas por el secretario de Estado, Marco Rubio, y consideró que también puede servir como una demostración de fuerza.

“Cuando hablamos de gobierno de Trump, lo que está liderando la batuta en cuanto al tema de Cuba y Venezuela es Marco Rubio. Así que cualquier cosa que diga Marco Rubio en este momento hay que escucharlo”, señaló.

El 5 de noviembre, Washington amplió las sanciones con incorporaciones de personas, empresas y embarcaciones, además de habilitar medidas contra quienes operen en sectores adicionales de la economía cubana. El analista interpreta esas decisiones como otra vía para aumentar la presión sobre la cúpula castrista.

Su lectura de las maniobras “Moncada 2026”, realizadas los días 4 y 5 de noviembre, es más crítica. Considera que los llamados del régimen a defender el territorio casa por casa buscan proyectar una imagen de resistencia ante EEUU.

“El pueblo cubano sabe que todo eso es buchipluma”, afirmó.

También cuestionó la eficacia de las exhibiciones de reservistas y fuerzas paramilitares. En su valoración, la retórica de resistencia no demuestra que exista una capacidad para responder a las fuerzas estadounidenses.

“La milicia cubana no tiene el apoyo del pueblo”, sostuvo.

Para identificar un cambio de nivel, propuso mirar hacia las instalaciones regionales y comprobar si aparecen más medios y preparativos. Homestead, en el sur de Florida, fue uno de sus ejemplos.

“Si empieza algún movimiento aquí en Miami, empiezan a traer aviones, helicópteros del norte en la base de Homestead. Si tú estás viendo otro tipo de movimiento, entonces ya preocúpate que ya algo se está montando”, explicó.

Lo planteó como una condición que habría que vigilar, sin confirmar que ese incremento estuviera ocurriendo. Al valorar las operaciones descritas durante la conversación, sostuvo: “Aquí no hay nada fuera de la norma todavía”.

La función de Guantánamo, añadió, trasciende este episodio. Destacó su posición junto al paso de los Vientos, entre Cuba y Haití, y la importancia de los accesos marítimos para la seguridad regional.

“El Caribe es nuestro Mediterráneo y hay que proteger la entrada del estrecho de la Florida”, expresó al explicar el interés estratégico estadounidense en esas rutas.

Pérez considera probable que EEUU conserve la instalación independientemente del curso de sus relaciones con el Gobierno cubano. Para el analista, la atención debe concentrarse ahora en si aparecen nuevos despliegues y preparativos que permitan hablar de una escalada.

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