miércoles 4  de  noviembre 2026
OPINIÓN

A Tarek William Saab le llegó su hora

La trayectoria de Tarek William Saab, marcada por la poesía y los derechos humanos, esconde un historial de corrupción desde su época como gobernador de Anzoátegui.

Diario las Américas | IBÉYISE PACHECO
Por IBÉYISE PACHECO

La esencia de Tarek William Saab jamás pasaría el tamiz de la bondad. Se trata de un personaje oscuro, mediocre, perverso y desalmado. Traigo su caso a colación porque en tiempos confusos, él es uno de los que piensa que podría salir ileso, visto que el tema de los derechos humanos no es prioridad para Estados Unidos. Pero todo indica que esta vez no se salvará.

Son muchos los abusos cometidos y el daño infligido por este sujeto que temprano comenzó a involucrarse en la política camuflajeado con dos fachadas altamente engañosas y seductoras: la poesía y los derechos humanos.

Con Chávez fue gobernador de Anzoátegui entre 2004 y 2012. Durante esos años se vio involucrado en casos de corrupción, uno de ellos el de la Constructora Conkor, cuya investigación arrojó que la empresa fue intencionalmente beneficiada con la adjudicación directa de 84 contratos de obras públicas aprobados por él, casi todos relacionados con la Faja Petrolífera del Orinoco a la que desfalcaron con sobreprecios.

Hugo Chávez que le tenía ojeriza, decidió que no sería el candidato para la siguiente elección regional prevista para finales de 2012 y que apoyaría a su amigo, un general del Ejército llamado Wilmer Moreno, del grupo de los llamados originarios que participaron en la intentona golpista del 4 de febrero de 1992 y que había estado en el Plan Bolívar 2000 y era subdirector de la entonces Dirección de Inteligencia Militar. Pero faltando 8 meses para las elecciones el general Moreno fue asesinado. El crimen lo ejecutaron dos sujetos que lo siguieron en la ciudad de Barcelona, Estado Anzoátegui. Le dispararon diez veces. Fue un crimen nunca aclarado, pero Chávez sospechó de Tarek, siempre obsesionado por el poder. Una vez pillado y descartado, el candidato fue Aristóbulo Istúriz.

La suerte para Tarek cambió en el 2014 con Nicolás Maduro en el poder, quien apenas llegó a la presidencia lo nombró Defensor del Pueblo, encarnando el rol de facilitador y cómplice de la violenta represión contra el pueblo ejecutada por fuerzas militares y otros grupos armados.

De ese periodo se ha estimado que 15 mil civiles fueron heridos en protestas con centenares de detenidos sin un proceso judicial justo y transparente lo que llevó a Estados Unidos a sancionar a Tarek por violación de los derechos humanos, así como por participar en actos de corrupción. Pero ante el madurismo tenía los galones exigidos para ser Fiscal, cargo que ocupó desde agosto de 2017, ente que convirtió en laboratorio de maldad para la ejecución de tanta gente inocente que no caben en esta columna.

Uno de ellos fue el asesinato de Carlos Lanz, un crimen que escandalizó a la izquierda. Se trataba de un exguerrillero desaparecido en Maracay en agosto de 2020 cuando se había convertido en un compañero “incómodo”. Dos años después el entonces Fiscal presentó una narrativa con la confesión de un sujeto llamado Glenn Castellanos (asesinado después en prisión) quien dijo haber disparado dos veces a Lanz para luego arrojar su cuerpo a nueve cerdos para que convenientemente lo devoraran desapareciendo así la evidencia.

El caso Lanz es una excelente muestra de cómo Tarek amparado en la impunidad de su cargo construyó crímenes al gusto de su sadismo, inculpando por igual a antiguos aliados y a políticos opositores. Con todos desarrollaba su placer perverso de presenciar directamente las torturas para lograr confesiones.

Uno de los ejemplos más descarados es el caso Canserbero con el que ansiaba ganarse la simpatía de la fanaticada del rapero. De esta manera, evidencias científicas en el 2015 demostraron que se trataba de un homicidio-suicidio, pero él las borró 9 años después, catapultando en prisión a gente inocente como es el caso de los hermanos Natalia y Guillermo Améstica.

Víctimas de Tarek dan fe del placer que tiene en dirigir las torturas y los tratos coercitivos. Quienes lo conocen describen al exfiscal como resentido y acomplejado, lo que lo hace más peligroso. Sucumbe frecuentemente ante unos reflectores.

De detenidos que quedaron ciegos, de amputados, víctimas de infartos que no fueron asistidos para morir finalmente, da fe el abogado Perkins Rocha, testigo de excepción que lucha porque se haga justicia, aún con grillete electrónico para mantenerlo en su casa. Él junto a los dirigentes políticos Freddy Superlano y Biagio Pilieri, fueron llevados esposados, encadenados, a la oficina de Tarek William Saab quien los presionó para que declararan contra María Corina Machado.

Ahora Tarek es un estorbo lanzado en la anodina oficina de la Gran Misión Vivienda Venezuela, mi Patria querida, adscrita a la presidencia de la República. Castigado en el anonimato, arrastrado ante el Rodrigato, le ha de llegar la hora de pagar.

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