Eufórica, Miami recibe esta noche al Heat, el rey de la NBA que buscará darle la estocada final a los Pacers de Indiana y así avanzar a las Finales del circuito por cuarto año consecutivo. Está claro, ningún equipo le ha dado tantas satisfacciones a esta ciudad como la escuadra que hoy en día lidera LeBron James y compañía. n
Pero a pocas millas del oeste de la American Airlines Arena, hacia la Pequeña Habana, también se está gestando algo interesante. Y es que los Marlins, casi bajo un manto de anonimato, están experimentando una gran campaña, inesperada actuación que hoy en día los tiene en la lucha por la cima del Este de la Liga Nacional. Precisamente esta noche recibirán a los Bravos de Atlanta, en una serie de tres partidos en los que estará en disputa el primer lugar de la división. n
Con un dueño impopular como ningún ejecutivo de esta ciudad -por sus prácticas en las que se enfoca sólo en beneficiarse a sí mismo y obviar la calidad del equipo-, y una directiva que se ha equivocado año tras año, los peces han quedado relegados en el favor popular. De nada o poco han servido los dos títulos de Serie Mundial, porque los aficionados no perdonan los procesos de desmantelamiento, las temporadas negativas, los tremendamente desfavorables cambios de jugadores y por último, pero no menos importante, toda la polémica que rodeó la construcción del estadio. n
Pero más allá de las situaciones fuera del terreno, estos Marlins de 2014 son generadores de buenas noticias. De la mano de Giancarlo Stanton la ofensiva ha producido, y pese a la ausencia de José Fernández en la rotación, el pitcheo ha mantenido su nivel. En otras palabras, es divertido verlos jugando. n
Quizás los aficionados estén cautos u2013se han llevado muchas decepciones-, pero al menos, por ahora, merece la pena ver jugar a los Marlins.