Como olvidar ese 8 de noviembre de 2016, cuando los partidarios de la entonces candidata presidencial, Hillary Clinton, no daban crédito a sus oídos luego de que los resultados de los comicios le dieron la victoria al republicano Donald Trump, aunque los sondeos otorgaban una clara ventaja a la demócrata.
Aun no hay respuesta para la pregunta que surgió en ese momento ¿Cómo pudieron las encuestas estar tan equivocadas?
Ahora que estamos con un nuevo proceso electoral en curso ¿se repetirá la historia?
Y es que, todo parece estar en contra del presidente Trump y del Partido Republicano de cara a las elecciones de mitad de mandato y diferentes encuestas apuntan a que la ola azul de los demócratas será demoledora.
Sin embargo, el gobierno en funciones sigue apostando a una pequeña posibilidad: lograr un avance significativo y de último minuto, en las negociaciones, ya sea con Moscú o con Kiev, para intentar poner fin a la guerra en Ucrania antes del invierno o conseguir concesiones de Irán que eviten la propagación del conflicto en Oriente Medio, tomando en cuenta que, el impacto en la economía podría ser suficiente para darle un empujón y convencer a los votantes republicanos de mantener su lealtad.
El tiempo, obviamente se agota, pero incluso un mínimo indicio de progreso en las conversaciones podría generar un nuevo clima de optimismo que ayude a evitar el desastre en los comicios o al menos eso espera La Casa Blanca, pero, siendo realistas, el impacto en el costo de vida tardaría semanas o meses en notarse.
En todo caso, esto explica los frenéticos esfuerzos realizados para alcanzar un acuerdo en ambos conflictos responsables del aumento en los precios de la energía, agravado en gran medida por las dificultades que enfrentan los buques petroleros al intentar atravesar el estrecho de Ormuz.
En el último desarrollo, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, se ofreció a actuar como negociador principal con Irán para lograr un acuerdo de paz.
Su intervención sería una especie de prueba de buena fe de que Washington tiene un interés real en encontrar una solución en lugar de optar por la vía militar.
Si bien Trump ha amenazado con retomar los bombardeos mediante una operación de entre tres y cinco días de duración, se ha retractado afirmando que le quiere dar una oportunidad a la vía diplomática.
Todo esto a pesar de la presión del primer ministro israelí. Benjamín Netanyahu, quien resultó con las mejores posibilidades para formar la próxima coalición de gobierno en Israel, tras las ajustadas elecciones de la semana pasada.
Netanyahu le ha instado a Trump a “terminar el trabajo” y derrocar al régimen iraní.
Para que Vance logre algún avance, deberá convencer a Teherán de que ofrezca concesiones, especialmente en lo que respecta a la cuestión nuclear, un tema bandera para Trump.
El gran obstáculo es el nuevo régimen en Teherán que ha resultado peor que aquel al que Trump y Netanyahu pusieron fin mediante bombardeos en febrero y marzo, y que no parece estar dispuesto a hacer concesión alguna.
Pero si Vance, contra todo pronóstico, logra alcanzar un acuerdo, no solo le dará un respiro a Trump en sus dos últimos años de mandato, sino que también reforzará sus propias posibilidades de convertirse en presidente, en las elecciones de 2028.
Su principal rival por la nominación republicana, Marco Rubio, quien ocupa los cargos de secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, no ha participado en ninguna de las negociaciones diplomáticas de alto nivel, ni en lo relativo a la guerra en Irán ni en lo que respecta a la guerra en Ucrania.
Este podría ser el gran momento de Vance, pero los presagios no son buenos y es que todo apunta a que las elecciones de mitad de mandato terminen tal como indican las encuestas: con una victoria para los demócratas, al menos en la Cámara de Representantes.
Los republicanos están al tanto y se preparan para una noche electoral demoledora, convencidos de que se enfrentan a pérdidas, antes impensables, incluso en bastiones profundamente republicanos, mientras que el resultado en estados clave sigue siendo una incógnita.
Así las cosas, solo un milagro lograría salvarlos.