Durante las próximas semanas, el juicio político en el Senado contra del presidente Donald Trump será el tema dominante en Washington y el país, y tendrá un impacto enorme, aunque temporal, en la campaña electoral presidencial.
Durante las próximas semanas, el juicio político en el Senado contra del presidente Donald Trump será el tema dominante en Washington y el país, y tendrá un impacto enorme, aunque temporal, en la campaña electoral presidencial.
Pero entonces, ¿cuáles serán esos otros aspectos de repercusión directa o indirecta en el voto estadounidense?
Según la encuestadora Gallup, el sistema de salud, la economía y la inmigración serán los temas más importantes en los comicios de 2020.
Cuando todo termine, y suponiendo que Donald Trump sea absuelto por el Senado de mayoría republicana, la política exterior también jugará un papel determinante previo al día de las elecciones en noviembre.
Tan cierto es que durante el último debate demócrata por televisión, los precandidatos presidenciales se centraron en la agenda internacional y entre ellos hubo consenso sobre la decisión de Trump de dar muerte al principal líder militar iraní, el general Qassem Soleimani, al calificarla de “acción imprudente y peligrosa”.
De hecho, tras el ataque los mercados asiáticos se fueron en picada así como el resto de los mercados bursátiles mundiales y el precio del petróleo subió y llegó casi a los 70 dólares por barril.
No obstante, también hay que tomar en cuenta que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que representa alrededor del 42% de producción de crudo global y que continúa con su política de recortes, busca mantener los precios del crudo en alza.
En todo caso, siempre y cuando la confrontación actual entre Estados Unidos e Irán no conduzca a un conflicto bélico, Trump puede afirmar que la muerte del comandante iraní, que orquestó ataques contra las fuerzas estadounidenses en Irak durante más de diez años, estuvo totalmente justificada.
Paralelamente, los expertos coinciden en que la economía estadounidense, de cara al 2020, está fuerte, y prueba de ello es que el gasto de los consumidores sigue aumentando, mientras que los temores de una recesión se han visto minimizados por el buen desempeño.
Aunque también es cierto que aproximadamente seis de cada diez adultos estadounidenses dicen que hay demasiada desigualdad económica en el país en estos días, y en ese grupo la mayoría dice que abordarla requiere cambios significativos en el sistema económico del país, según una nueva encuesta del Centro de Investigación Pew.
En cuanto a las relaciones con China: “Cada vez que Estados Unidos y China se unen y firman un acuerdo, creo que deberíamos aplaudirlo. Los chinos comprarán más productos de Estados Unidos, lo que tiene que ser algo bueno”, señaló recientemente Gary Cohn, exdirector del Consejo Económico Nacional, en referencia a la primera fase de un acuerdo comercial que pondría fin a más de 18 meses de guerra arancelaria entre ambos países.
Reconociendo la importancia de la agenda global, Joe Biden, aún candidato favorito presidencial demócrata, afirmó que sus credenciales en política exterior eran más impresionantes que cualquiera de la de sus rivales, como vicepresidente de Barack Obama y también como expresidente del comité de relaciones exteriores del Senado.
Sin embargo, en su historial sobre Iraq la posición de Biden ha sido variada. El entonces senador votó en contra de la Guerra del Golfo de 1991, cuando una coalición comandada por Estados Unidos liberó a Kuwait de las tropas de ocupación de Saddam Hussein.
Luego, en 2003, votó a favor de la invasión, mientras Bernie Sanders, uno de sus principales rivales para la nominación presidencial demócrata, se opuso abiertamente a la Guerra de Irak.
Respecto a Venezuela, uno de los frentes de la política exterior estadounidense hacia América Latina, Biden parece estar en la misma línea con la política de la administración Trump, en el sentido de que todo esfuerzo se justifica dentro del empeño de “restaurar la democracia en la nación sudamericana”.
