viernes 20  de  enero 2023

Politización

Cuando una manera desvirtuada de la política usurpa la intimidad de los hogares, sin ser invitada, y no tienes la libertad para cerrarle la puerta, porque hay un sistema que te lo impide, comienzan a derrumbarse preceptos sagrados de la democracia

Diario las Américas | DR. EDUARDO J. PADRÓN
Por DR. EDUARDO J. PADRÓN

Siempre escuché decir a mis padres que tomaron el camino del exilio para proporcionarle a la familia una mejor vida, la que todos humanamente merecemos, y por la maldita politización, en este caso impuesta a sangre y fuego, que comenzaba la debacle en la sociedad cubana de entonces.

Cuando una manera desvirtuada de la política usurpa la intimidad de los hogares, sin ser invitada, y no tienes la libertad para cerrarle la puerta, porque hay un sistema que te lo impide, comienzan a derrumbarse preceptos sagrados de la democracia.

“Politizar”, dice el diccionario de la Academia de la Lengua Española es “dar orientación o contenido político a acciones y pensamientos que corrientemente no lo tienen”. “Inculcar a alguien una formación o conciencia política”.

Y así fue en aquellos comienzos de la revolución nacionalista “verde como las palmas”, en Cuba, que luego comenzó a exhibir otros tintes menos afines a la idiosincrasia cubana histórica.

Valga la pena recordar que desde temprano también se creó una oposición en el seno de la isla contraria a los designios de un líder tramposo y mesiánico. La ordalía, como ya sabemos tristemente, se ha extendido más allá del medio siglo y, a todas luces, al final del túnel apenas se vislumbra el chisporroteo de una vela.

Muchos especulan sobre una suerte de castigo providencial por algo que no hicimos bien, otros que nos acomodamos a promesas imposibles de cumplir como ha ocurrido en algunas otras utopías y movimientos sociales populistas que, generalmente, derivan a la irrealización o a la transmutación en un escenario tenebroso.

Lo cierto es que se fueron coartando muchas posibilidades de movimiento y expresión con la puesta en práctica de un refinado aparato represivo, sin parangón en nuestro devenir.

Ya en libertad, se va revelando, de manera natural, no impuesta, que no se puede prescindir del ejercicio y la influencia de la política –sería ingenuo pensarlo-, pero que tanto la politización de nuestros actos civiles y cotidianos, como la llamada politiquería, son facetas que deben mantenerse a distancia, cuando no eliminadas de nuestro comportamiento, porque muy poco aportan a la conciencia.

“Politiquería” , dice el mismo diccionario anteriormente citado, es “tratar de política con superficialidad o ligereza” y también “hacer política de intrigas y bajezas”.

Las nuevas generaciones, los llamados milenios, según me consta en las aulas y pasillos del Miami Dade College, responden positivamente a una visión humanista de la política, están solidariamente disponibles para los reclamos de la comunidad, pero abjuran de las manipulaciones, que descubren al vuelo, lo cual resulta esperanzador. No creen que las soluciones a los problemas pasen por la politización. Yo estoy de parte de este futuro, que es ahora, y hago votos para que la política desempeñe su labor sin mayores contratiempos.

Hoy 28 de enero, en otro aniversario de su nacimiento, recurro una vez más a la sabiduría de José Martí: “Hacer de la política, no el arte de retener el gobierno, ni de dar a las naciones brillo pasajero, sino de estudiar sus necesidades reales, favorecer sus instintos, y tratar del aumento y amparo de sus haberes”.

¡Recibe las últimas noticias en tus propias manos!

Descarga LA APP

Deja tu comentario

Te puede interesar