En la vida existen circunstancias definitorias de la esencia misma de los humanos y de las naciones. Hay hombre que su carácter se prolonga y fusiona a la nación. Hombres que con el látigo del despotismo y la codicia ordenan arbitrariamente a un país y son fundamentos del estado. Este es el caso de Vladimir Putin y la Federación de Rusia.

Putin tomó ventaja del desarme y desnuclearización voluntaria de Ucrania y violentó el Memorándum de Budapest, usurpó el territorio soberano ucraniano y se anexó a la península de Crimea, en 2014. Le importó poco la Carta de las Naciones Unidas y que Ucrania es un Estado soberano, miembro de la ONU.

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El pueblo ucraniano es una nación milenaria que fundó su primer estado, la Rus de Kiev, en 882. Varios estados fueron creados en la misma zona territorial, el Reino de Rutenia, 1199, el Hetmanato, 1648-1772; Ucrania fue ocupada por Rusia hasta su independencia 1917 y 1918.

Tan arraigadas eran las ideas nacionalistas ucranianas que a la creación de las Naciones Unidas ocupó un puesto como la República Socialista Soviética de Ucrania, 1945, a pesar de ser parte de la Unión Soviética (URSS), desde 1922.

Durante el período soviético los ucranianos tenían impedidos hablar su lengua natal por la rusificación. También sufrieron un genocidio étnico, incluidos los tártaros de Crimea, estas poblaciones fueron sustituidas por la rusa. De 4 a 12 millones de ucranianos murieron en la limpieza étnica de 1933 y en la gran hambruna con intención política, 1929-1933. En la colectivización forzosa de la tierra muchos fueron enviados a campos de trabajos forzados (Gulag), lejos de su territorio nacional.

Ucrania se independizó el 24 de agosto de 1991. Es el segundo país más grande de Europa, 603 700 km2, cinco veces el tamaño de Cuba, y tercer Estado en el mundo de más poder nuclear, solo por detrás de los EEUU y la Federación Rusa. Ucrania por asegurar su integridad territorial cedió a Rusia 5000 bombas nucleares y 220 cohetes de largo alcance que incluían 176 misiles balísticos intercontinentales y 44 aviones bombardeos de capacidad nuclear. Estos bajo el control del Memorándum de Budapest, donde EEUU, Rusia y UK eran garantes del acuerdo y aprobado más tarde por Francia y China

Por supuesto, Putin tiene el concepto de que Ucrania no es un país real y su objetivo principal es invadir, ocupar y desmembrar al territorio soberano ucraniano y dejar un país débil dominado por un gobierno títere que responda a los intereses de Rusia y anexionar una gran cantidad posible de territorio ucraniano. Para esos malsanos objetivos Putin tiene su maquinaria de guerra lista en la frontera con 100 000 efectivos militares y sus carros bélicos.

Putin se queja de la amenaza de la OTAN cercana a sus fronteras, cuando en realidad esta es una organización militar defensiva y celosa cumplidora de sus acuerdos internacionales de lo que se ha beneficiado Rusia. Este debe dejar la mentalidad imperialista y ser un aliado de los pueblos de Occidente. La verdadera amenaza a la Federación Rusa es del este, con un Partido Comunista Chino, totalitario, poderoso y expansionista.

El régimen de Putin, en boca de varios de sus directivos de la alta administración, Dimitri Peskov, vocero del Kremlin, Serguéi Lavrov y Sergei Ryabkos, ambos ministro y viceministro de Asunto Exteriores, amenazaron con un despliegue de tropas militares en el Caribe, con la osadía de evocación subrepticia de la Crisis de los Misiles de 1962, donde se puso al mundo al borde de la Tercera Guerra Mundial pero nuclear, al insinuar la instalación de bases militares y sus tropas coheteriles nucleares en Cuba y Venezuela (aquí existen dos bases militares rusas), recordando la inestabilidad del gran conflicto militar de la Guerra Fría.

El régimen de Castro ha sido un cómplice público de Putin y apoyó la ocupación de la península de Crimea por los rusos en la ONU. La Resolución 68/262 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 27 de marzo de 2014, sobre la integridad de Ucrania y condena de la usurpación del territorio de Crimea, la condenaron 100 países, 11 en contra, 58 se abstuvieron y 24 ausente. Cuba castrista estuvo entre los 11 países que apoyaron a Rusia en su invasión a Ucrania.

Ahora en esta ocasión el silencio del régimen castrocomunista ante las palabras violadoras de la soberanía nacional y territorial cubana por las autoridades rusas, muestran la actitud servil ante la injerencia de una potencia extranjera y extra continental, que pone en peligro la soberanía del pueblo cubano y su existencia como nación. Por lo que condeno esta acción pusilánime y sátrapa de la tiranía castrosocialista. Asimismo, los cubanos debemos construir una Cuba libre, soberana y pacífica.

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