Faltan pocos días para cumplir con la tradición universal católica de rendirle homenaje al hijo de Dios, el “niño Jesús”, remembrando su nacimiento en un pesebre de Belén, al lado de su santísima Madre María, del carpintero José su padre, y de los animales que pernotaban en el mismo lugar, que fueron expresión viva de la presencia de la madre naturaleza en el momento de alumbramiento histórico, que cambió la faz del mundo, días después seria visitado por los Reyes Magos, cargadas de incienso y regalos y de muchas personas aledañas deseosas de ver ese acontecimiento.
Tiempo de adviento, es la preparación espiritual y física necesaria para recordar con amor y profunda devoción cristiana un hecho sencillo en la vida de los pueblos, pero elevado a una categoría superior, por el hito histórico del nacimiento del hijo de Dios hecho hombre Jesús de Nazaret, quien vendría a cambiar la historia de la humanidad, demostrando con su infinito amor resistir las penurias, torturas, flagelaciones, humillaciones y crucifixión despiadada por el odio, la ira y el fanatismo, que no solo fracturaron su manos y pies al unísono a ser clavados sin piedad alguna, sino que una lanza le produce una profunda herida en su costal, mientras sus torturadores reían a carcajadas combinando sus bebidas espirituosas, el afán sangriento y criminal de las “hienas” sobre su víctima inerme.
Dos pueblos divididos caminaban a su lado mientras Jesús resistía estoicamente en su calvario personal los escupitajos, los gritos demoníacos de sus agresores poseídos por una fuerza extraña de agresividad infinita. Ellos, los fariseos en su mayoría le increpaban que si era el “Rey de Reyes” se salvara de inmediato usando sus poderes mágicos.
Toda burla y golpes dados a Jesús por la manada desbordadas de “lobos” hambrientos y de irracionales eran captados en los más profundos sentimientos humanos de quienes le acompañaban en silencio, llorando, angustiados y tristes por las visiones de violencia y agresividad contra su líder espiritual. Entre ellos. la Virgen María, su madre, los doce fieles apóstoles, sus mas cercanos amigos y feligreses católicos.
Por cierto, una de las grandezas de Dios y su poder infinito, es que la esterilidad considerada en esos tiempos como un signo de muerte es también vencida por el poder maravilloso de nuestro Señor.
Tiempo de paz y amor, la teoría creativa y formativa adquirida de nuestros maestros, espirituales y físicos, tiene necesariamente que ser puesta en práctica, para poder diferenciarnos de quienes asumen las actitudes “farisaicas” de quienes aplaudieron con emoción la crucifixión de Jesús.
En tal sentido, siendo coherente con este planteamiento, he optado por escribir sobre temas que llamen a la reflexión, a la convivencia humana y política, tratando de influenciar en los cambios reflexivos y racionales de nuestros semejantes, en búsqueda de mayores aproximaciones de convivencia y unidad frente al enemigo común. Este ambiente es apropiado y dispuesto por Dios para apuntalar por buenos senderos nuestra vidas y soluciones a los problemas comunes y colectivos.
Ojalá que la tolerancia prive y nos traiga en el 2020, en los importantes acontecimientos por venir, como la ratificación del Diputado Juan Guaidó, como presidente constitucional de Venezuela y del nuevo equipo directivo de la Asamblea Nacional legítima, amenazada con su destrucción total por el régimen dictatorial, sus aliados internos y extranjeros , que no han escatimado esfuerzos económicos , represivos y campañas “sucias” desplegadas por las redes sociales, a los fines de lograr sus objetivos de “lobos y hienas” sedientas de sangre y destrucción, como los “fariseos” que persiguieron y apoyaron las agresiones física contra Jesús de Nazareth en su época.
Uno de los temas es acabar y combatir las divisiones absurdas entre opositores al régimen y que se manifiesta abiertamente, sin sentido alguno, solo por favorecer intereses especiales, personales, y grupales, por encima de los verdaderos intereses de la patria libre y democrática. Es la hora de enmendar y avanzar unidos de verdad en la construcción de la victoria definitiva.
No podemos permitir que los” fariseos” de la política venezolana se adueñen de nuestro futuro patriótico y destruyan definitivamente las esperanzas de un pueblo sacrificado y martirizado por los torturadores de Jesús, que nos martillen sus clavos en nuestras manos y pies para mantenernos presos eternamente en nuestra propia cruz.
Tengo la fiel convicción y esperanza cierta que saldremos muy bien el 5 de enero 2020 de la elección de la directiva de la AN legitima y concluyamos la tarea final juntos y unidos de lograr nuestra libertad.
Pido en mis oraciones al Niño Dios que el próximo 24 de diciembre, nos traiga fortaleza espiritual y que todos los venezolanos donde nos encontremos unamos nuestra sola voz ante Dios, expresando nuestras plegarias y deseando a pesar de las circunstancias unas ¡Felices Navidades!
*Definición de “Fariseo o farisea”: Que es hipócrita y finge una moral, unos sentimientos o mas creencias religiosas que no tiene.