jueves 19  de  enero 2023
OPINIÓN

Un compromiso con la naturaleza

Costa Rica ha demostrado que usar la naturaleza como instrumento contra el cambio climático es eficiente

Diario las Américas | MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ
Por MIGUEL ÁNGEL RODRÍGUEZ

Desde hace mucho tiempo Costa Rica ha demostrado que la protección de la naturaleza ayuda a enfrentar el cambio climático tanto adaptándonos a sus consecuencias como evitando contaminar. Lo hemos logrado mediante las áreas silvestre protegidas, que se construyen por medio de los Parques Nacionales y con las tierras particulares que reciben pago por sus servicios ambientales. Lo hemos podido hacer recuperando nuestros bosques, revirtiendo políticas e incentivos que promovían su destrucción, y fortaleciendo la institucionalidad ambiental. Con estas medidas Costa Rica ha demostrado que usar la naturaleza como instrumento contra el cambio climático es eficiente.

Ciertamente reducir la contaminación es esencial para evitar el calentamiento que se viene dando por la acción humana desde la revolución industrial, pues ese calentamiento está directamente relacionado con el gran aumento del uso de energía, y las fuentes con las que la generamos.

Es fácil aceptar que el cambio climático afecta el medio ambiente y por ende el equilibrio ecológico, lo que puede resultar fatal para la sobrevivencia de algunas especies en su sitio natural. Pero la causalidad inversa, es decir el efecto de la pérdida de especies, genes y ecosistemas en el cambio climático no parece tan evidente. (ipbes.net/the-values-assessment)

Pero cuando algunas especies desaparecen de un ecosistema, el balance entre los organismos se pierde, lo que puede alterar la absorción del dióxido de carbono produciendo mayores emisiones hacia la atmosfera que incrementan el calentamiento global.

Además, como lo demuestra la experiencia costarricense, cambios en nuestra relación con la naturaleza nos permiten absorber el dióxido de carbono y así evitar su fijación en la atmosfera y sus efectos negativos para nuestro planeta.

Por eso a muchos nos resultó natural y oportuno que en la PRECOP25 (reunión previa a la 25 Conferencia de las partes de NNUU sobre Cambio Climático) efectuada en 2019 en nuestro país, Costa Rica insistiera en una acción que conjunte los esfuerzos en pro de la naturaleza con los destinados a mitigar el cambio climático, por el convencimiento de que ésta es la manera más eficiente de proteger las especies de nuestro planeta, evitar la desertificación y a la vez evitar el calentamiento.

Ya con motivo de la Asamblea General de NNUU en setiembre de ese año 2019 Costa Rica, con la participación del Presidente Carlos Alvarado y el Ministro de Ambiente Carlos Manuel Rodríguez, lideró el establecimiento de la Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza que preside juntamente con Francia y Reino Unido. Esa Coalición tiene como objetivo alcanzar avances sustantivos revirtiendo la deforestación tropical, así como la pérdida de los arrecifes de coral, los manglares y los ecosistemas naturales. Esas metas son soluciones basadas en la naturaleza. La Coalición y la PRECOP25 hicieron un llamado a los países para invertir en ellas, a fin de enfrentar de una manera eficiente la crisis climática y la pérdida de biodiversidad mundial.

Hago memoria de estos hechos para encuadrar la reciente COP15, la Conferencia de las Partes de la Convención sobre Diversidad Biológica, que es otra de las tres convenciones sobre temas ambientales de NNUU. Esta Conferencia fue presidida por China y por problemas del COVID-19 dio inicio en forma virtual en 2021 en Kunming. Terminó de manera presencial en Montreal, Canadá, este recién pasado mes de diciembre. La primera de estas reuniones se dio en Bahamas en 1994.

Pocos días antes se había realizado la COP26 en Egipto, la continuación de las Conferencias de las Partes sobre la Convención de Cambio Climático. La COP 15 es una serie diferente de conferencias sobre biodiversidad, y se preocupa fundamentalmente de la amenaza de extinción de más de un millón de formas de vida y por la disminución de más de un 70% de la población de muchas especies. Pero como he indicado, no son hechos independientes y es muy importante relacionarlos para obtener mejores resultados en ambos campos.

La COP 15 señala un importante avance en su materia.

La biodiversidad es esencial para nuestra vida y para preservar los ecosistemas de la Tierra. Sería imposible que los ciclos del nitrógeno y del carbono se dieran si no existiese una gran variedad de organismos que los facilitan. La pérdida de biodiversidad amenaza la oferta mundial de agua y de alimentos.

Los efectos negativos de la pérdida de biodiversidad en la economía son muy significativos. Consideremos el enorme impacto que tendría en la actividad cafetera de nuestro país si no se contara con las abejas polinizadoras. O el resultado tan negativo que sufriría el turismo si dejáramos de contar con los Parques Nacionales. El turismo ha desplazado ya a la agricultura como la principal fuente de empleo del país, y el café sigue generando un volumen muy considerable de ocupación.

Por eso 190 países (incluyendo a EEUU que no forma parte de la Convención porque no la ha ratificado su senado) se pusieron de acuerdo en esta Conferencia para ponerle dientes a la Convención sobre Diversidad Biológica estableciendo metas, financiamiento y mediciones para supervisar el cumplimiento de los objetivos.

Era muy importante establecer reglas para el financiamiento de los objetivos y mediciones para dar seguimiento al cumplimiento de las metas, pues en 2010 se aprobó en una conferencia similar en Japón las 20 Metas Aichi y ni una sola ha sido cumplida.

Se acordó elevar para el año 2030 a $200 mil millones por año la inversión en la protección de la biodiversidad, de los cuales $20 mil millones deben ser apoyo financiero con esa finalidad de los países ricos a las naciones en desarrollo y pobres que se alcancen en 2025. En 2030 se debe llegar a $30 mil millones. Para ello se encarga al GEF (Fondo Mundial para el Medio Ambiente en inglés Global Environment Facility) que preside Carlos Manuel Rodríguez que establezca el Fondo Marco Mundial para Biodiversidad (Global Biodiversity Framework Fund) para la administración de esos recursos de asistencia.

El más destacado de los 23 objetivos que se acordaron en Kunming-Montreal es el compromiso de preservar un 30% del territorio terrestre y marítimo de cada nación, incluyendo el 30% de los mares internacionales, meta que se debe cumplir para 2030. En la actualidad solo está protegido un 17 por ciento de las tierras y un 8% de los mares de nuestro planeta, lo que indica la gran tarea por delante. Este acuerdo surge de la iniciativa de Costa Rica “Coalición de Alta Ambición por la Naturaleza” a la que me he referido.

También se comprometieron las naciones a administrar el restante 70% de la tierra de manera que no se pierdan áreas de señalada importancia para preservar la biodiversidad y a lograr que las grandes corporaciones informen de los riesgos a la biodiversidad que involucran sus operaciones y sobre los impactos en la naturaleza de sus actividades.

El acuerdo también establece objetivos para controlar las principales acciones humanas que afectan diversidad biológica, incluyendo la agricultura y la pesca.

El Ministro de Ambiente y Clima de Canadá Steven Guilbeault señaló: “Hemos dado un gran paso adelante”, y consideró que la COP 15 es la conferencia más importante para la biodiversidad en la historia.

Debemos estar orgullosos de los grandes aportes de Costa Rica para alcanzar estos resultados. Pocas veces nos percatamos de la enorme influencia que tiene nuestra pequeña nación en algunos significativos avances de la humanidad.

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