El presidente de Rusia, Vladimir Putin, parece haber visto una oportunidad de oro con la aparición de la pandemia de COVID-19 y sus variantes, para continuar avanzando su ambiciosa agenda y posicionar a su país en un lugar geopolítico ventajoso, valiéndose de los temores occidentales que despierta un ataque militar ruso en Ucrania.

Para el presidente Joe Biden, este desafío representa su primera crisis internacional de gran escala.

Te puede interesar

Si las 100.000 tropas rusas que se encuentran actualmente en la frontera de Ucrania reciben órdenes del Kremlin de invadir, ¿Qué hará Biden? y ¿Qué hará la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)?

Nadie en Washington o en las capitales de la OTAN, creada en 1948, en los albores de la Guerra Fría para promover la defensa colectiva de sus miembros, pueden pronosticar el siguiente movimiento de Putin. Pero no hay duda de que su mensaje al mundo es: ‘Rusia no puede ser marginada del temario internacional’.

Como ejemplo, su reciente encuentro con el primer ministro de India, Narendra Modi. La reunión tuvo como objetivo tratar temas de la agenda bilateral, como la lucha antiterrorista y la venta de equipos de defensa a Nueva Delhi, a pesar de las sanciones y justamente un día antes de su llamada con Biden el martes 7.

Sin embargo, Putin también se estará preguntando si La Casa Blanca consideraría una respuesta militar apropiada para apoyar a Ucrania o si el castigo serían sanciones económicas adicionales.

En el pasado, ni Estados Unidos ni la OTAN intervinieron militarmente cuando Rusia se anexó ilegalmente la península de Crimea en 2014, pero impusieron sanciones para limitar el acceso de Rusia a los mercados y servicios financieros, energéticos y de defensa occidentales, así como los embargos de exportación de alta tecnología de exploración energética y de equipos de producción, así como la exportación de bienes de categoría militar.

Las acciones de Moscú están probablemente motivadas por al menos dos factores, según Stephen Pifer del Instituto Brookings.

Según Pifer, Putin está enojado por la creciente relación estratégica entre Estados Unidos y sus aliados con Ucrania, recordando que el 10 de noviembre, el secretario de Estado, Antony Blinken y el ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba, anunciaron en Washington DC una asociación estratégica para continuar profundizando la cooperación bilateral en política, seguridad, economía y energía. Entonces, Estados Unidos reafirmó su compromiso con la soberanía e integridad territorial de Ucrania, incluida Crimea.

No obstante, Biden también ha dejado en claro que espera tener relaciones constructivas con Moscú, aunque también es cierto que esto no sería posible, si las tropas rusas cruzan la frontera ucraniana.

Independientemente de lo que Putin decida hacer, muchos republicanos, como el representante por Texas Michael McCaul, opinan que Biden debe ser más duro con su homólogo ruso.

Es posible que Putin esté poniendo a prueba al presidente estadounidense, si percibe alguna señal de debilidad o vulnerabilidad.

Es un juego político delicado donde más que fuerza se necesita poner en practica diplomacia inteligente para contener al enemigo y mantener la paz mundial.

Un deterioro total de las relaciones entre Washington y Moscú no sirve a los intereses de nadie. Por lo tanto, Biden y su equipo, incluido el director de la CIA, William Burns, que ha servido como enviado especial en varios asuntos clave, incluida Rusia, deberán tratar de mantener un equilibrio con Moscú sin rendirse ante sus pretensiones.

Putin tiene que saber con certeza que, si ordena una invasión a Ucrania o incluso una intervención militar limitada, enfrentará no solo más sanciones económicas de Estados Unidos y la Unión Europea, sino también deberá medir fuerzas con la OTAN.

La historia está llena de incidentes en los que una respuesta dura e inquebrantable de Washington durante una crisis de seguridad internacional ha dado sus frutos.

En 1962, el Kremlin dejó de instalar ojivas nucleares en Cuba cuando Estados Unidos amenazó con un bloqueo naval de la isla, luego de mostrar a Moscú imágenes de inteligencia que identificaban los sitios donde los rusos, entonces soviéticos, con la venia del régimen de Fidel Castro, estaban construyendo plataformas para misiles.

Fue un momento decisivo durante los comienzos de la Guerra Fría, que ahora parece volver a repetirse.

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

Diario Las Américas no se hace responsable de las opiniones emitidas por los lectores; sin embargo, exhorta a evitar el lenguaje vulgar u ofensivo contra terceros. Nuestra empresa se acoge al derecho de eliminar cualquier comentario que viole estas normas.

Diario Las Américas is not responsible for the opinions issued by the readers; however, it urges to avoid vulgar or offensive language against third parties. Our company is entitled to remove any comments that violate these rules.

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿La emigración interna en EEUU ha impulsado el aumento de precios? 30.83%
¿Los gobiernos locales deben ofrecer alternativas asequibles ante el alza de precios de alquileres? 35.78%
¿Las personas jubiladas deben recibir algún tipo de asistencia para poder enfrentar esos precios? 33.39%
12859 votos

Las Más Leídas