Es Francisco un hombre sencillo, cercano e integrador que ha ocupado el trono de San Pedro con vocación integradora
Un año después de la llegada de Jorge Bergoglio nal papado se puede asegurar que nsu labor no deja indiferente a nadie y que ndesde la alabanza o la crítica de sus acciones ny postulados, hay que destacar la valentía ncomo una de sus señas de identidad. n
Abordar sin complejos el tema de la distancia nde la Iglesia con los fieles, las riquezas nde la institución o el espinoso asunto nde la pederastia son sin dudas ejemplos de nla audacia y el valor de Francisco, que llegó ncon el impulso esperanzador de ser el primer nPontífice latinoamericano. n
Los gestos son muy importantes para nconsolidar a un líder y Francisco se ha ndestacado como un maestro en este terreno ndurante los primeros 365 días de nsu mandato. Su imagen lavando los pies nde unos presos o besando a un enfermo ncon graves secuelas han dado la vuelta al nmundo al igual que su atuendo y sencillez ndel que se ha despojado de las riquezas y nel boato presentado por la mayoría de sus nantecesores. n
Es Francisco un hombre sencillo, cercano ne integrador que ha ocupado el trono nde San Pedro con vocación integradora. nOtro gesto de su valentía ha sido su denuncia ndel capitalismo salvaje, que le ha nacarreado algunas críticas de los que han ninterpretado una cercanía a la ideología nizquierdista con afirmaciones de ese tipo. n
Pero una vez destacada su valentía y su ndominio de los medios que le han llevado na ser concebido como una superestrella, netiqueta que él mismo ha rechazado, nla hora de la verdad comienza a partir de nhoy. Sus gestos y palabras hacen concebir na muchos la esperanza de que la Iglesia nCatólica entre en una nueva etapa en la nque lo espiritual venza definitivamente a nlos errores humanos y se presente como nuna institución capaz de pedir perdón y ncorregir sus errores