jueves 30  de  julio 2026

Un paso adelante y dos atrás

Hace apenas seis días el Gobierno cubano anunció que u201cregularía u201d el establecimiento de las salas de cine y juegos de computadora privados. Pero la"felicidad por decreto" dura poco para los residentes de la isla.

Ayer, tras una larga y cansona introducción, el más gris (a pesar de un reciente amague de cambios en la prensa oficial) de los medios de comunicación del Estado, el periódico Granma, anunció el cierre inmediato de las salas privadas de exhibición de películas u201cen cualquier tipo de actividad por cuenta propia u201d. n

La nota de las autoridades, firmada por el nombre Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, expuso que las prácticas antes mencionadas u201cnunca han sido autorizadas u201d durante lo que ha sido una puesta en escena de reformas hacia la tímida apertura económica que comenzó hace tres años en la isla. n

Tal y como expuso el régimen cubano, la orden del cierre está basada en la ausencia de la autorización y eso, aparentemente, es inadmisible. En otras palabras, la ley y los llamados cambios, no contemplan la creación de salas de cine ni centros de juegos computarizados, y por lo tanto no pueden existir.

La realidad, según su parecer, ya sea en 2D o 3D, tiene que adaptarse a las regulaciones y no viceversa. n

Sin embargo, quienes conocen los hábitos de los gobiernos autoritarios, particularmente el de los hermanos Castro, saben que la causa es otra.
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Si la única razón es la falta de la autorización u00bfpor qué censuran? u00bfpor qué no regularizan la gestión comercial? como anunciaron el pasado domingo. n

El séptimo arte es un medio de entretenimiento y comunicación que esconde un arma de doble filo: el acceso a la libre información. El Gobierno de Raul Castro lo sabe bien y le teme.

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