A juzgar por la movilización y la actitud del movimiento estudiantil venezolano, los únicos que han madurado durante estos últimos 15 años son precisamente estos jóvenes, que van más allá de partidos políticos y de organizaciones que sólo piensan en resultados electorales como la única salida. n Son los muchachos que desde febrero encendieron la llama de un país que arde clamando por un cambio político y dirigencial. Ellos se habían mantenido en silencio luego de los resultados de la elección presidencial, pero cuando Mérida y Táchira despertaron, el efecto dominó se adueñó de las calles de Venezuela. n
Es curioso que aquellos que no vivieron los desatinos de la llamada IV República sean precisamente los que dan la cara por la patria.
Son estos jóvenes los que ven mermadas sus oportunidades cada día, se enfrentan a la escasez y a la violencia cotidiana y se dan cuenta que da la mismo estudiar o no, porque bajo la dictadura de Nicolás Maduro el futuro es oscuro e incierto y es una copia de la realidad cubana bajo el régimen de Raúl Castro. n
Con la bandera de la resistencia y haciendo un llamado al resto de los sectores de la sociedad civil, los estudiantes gritan u00a1ya basta! a un régimen que no puede quebrar la dignidad de los estudiantes, una virtud que no existe entre las filas de los que hoy desgobiernan a Venezuela.
Esa dirigencia sólo intenta maniatar una nación en la cual la única esperanza sigue siendo el valor de estos jóvenes que pasarán a la historia como los héroes de 2014.