viernes 12  de  julio 2024
MODELO DE OCTOGENERARIOS

Se repite un proyecto de país que arrincona a la propiedad privada

El documento, en teoría, barre con las esperanzas de una economía de libre mercado y desestima la posibilidad de crear riquezas personales en Cuba

ROSA TANIA VALDÉS
Especial

Blindar el socialismo y reafirmar que Cuba no es un país para ricos es el mensaje fuerte y claro que acaba de enviar el recién presentado proyecto de Conceptualización del Modelo Económico Cubano.

Fue elaborado por el gobernante Partido Comunista, será debatido por sus militantes y deberá entrar en vigor una vez que sea aprobado por el Parlamento cubano, en una fecha que no ha sido precisada.

El documento, solo difundido dentro de la isla a través de un tabloide de tirada limitada, explica la esencia del modelo que propone la octogenaria generación histórica, que está a punto de jubilarse después de más de medio siglo en el poder.

Desde su presentación, el documento de unas 32 páginas, indica que está redactado “de modo general en tiempo presente, con el propósito de conceptualizar el futuro deseado”.

El plan llega a cinco años del inicio de las tímidas reformas de mercado, que fueron emprendidas por el gobernante Raúl Castro para sacar a flote la economía.

De esta manera, el proyecto, en teoría, barre con las esperanzas de una economía de libre mercado. Según el orden de prioridades, la empresa privada no está en primer plano y no parece que a corto plazo la riqueza personal sea al fin bien vista.

“No se permite la concentración de la propiedad y la riqueza en personas naturales o jurídicas, no estatales, conforme a lo legislado, de modo consecuente con los principios de nuestro socialismo”, explica el texto.

La llegada de Fidel

Poco después de la llegada al poder de Fidel Castro en 1959, la propiedad privada fue estigmatizada. A fines de la década de 1960, el régimen de Castro cerró los negocios privados, desde bares, bodegas y cafeterías hasta pequeños puestos de lustradores de zapatos.

Familias enteras vieron cómo eran decomisadas desde sus máquinas de coser hasta tijeras de barberos, en el afán del Gobierno por centralizar el control sobre los medios de producción.

Y el actual proyecto no deja margen a la duda: “El Estado reconoce el mercado, lo integra al funcionamiento del sistema de dirección planificada de la economía, y adopta las medidas necesarias para regularlo”.

La salvación del comunismo

Consultado por DIARIO LAS AMÉRICAS, el escritor y analista político Armando de Armas catalogó lo expresado en el documento como una “terapia capitalista para salvar el comunismo”.

“Se trata (…) de una burda maniobra para dejar sentado que de cambios, nada, que los cambios hechos son circunstanciales y con el objetivo único de sortear las dificultades del momento”, dijo.

“La generación histórica está diciendo a aquellos ingenuos o interesadamente ilusionados que no se vistan, que no van al baile”, agregó.

Superar el capitalismo

En una de sus partes, el texto explica que la isla está en el proceso de construcción del socialismo, “como alternativa viable para superar el capitalismo”.

Para ello reitera que la propiedad socialista sobre los medios de producción es la “forma principal de la economía nacional y del sistema socioeconómico”.

La inversión extranjera directa es vista como “fuente de desarrollo y vía de acceso a capitales, tecnologías y experiencia gerencial”.

“Están haciendo jurídicamente el sector no estatal de la economía, se oficializa ese sector”, dijo a la agencia AP el economista Alfonso Valentín Larrea, director de una cooperativa de asesoramiento financiero en la isla.

Larrea estima que “unos 6.000 emprendimientos son pequeñas y medianas empresas que no están reconocidas como tales”.

Cifras oficiales indican que en Cuba habían en marzo 507.00 personas inscritas como trabajadores por cuenta propia, en comparación con 150.000 de finales de la década pasada.

Pero según la lista publicada acerca de las principales formas de propiedad previstas, la privada ocupa el cuarto lugar, detrás de la propiedad socialista, la cooperativa y la mixta. A la propiedad privada le sigue únicamente la que por décadas ha estado en manos de organizaciones políticas como los Comités de Defensa de la Revolución.

“Hablar de pequeña y mediana empresa privada en Cuba me parece exagerado, cuando ni siquiera hay un legislación que la reconozca”, consideró de Armas.

“Creo que el proyecto está pensado precisamente para impedir que surja y, horror de horrores, se desarrolle la pequeña y mediana empresa privada y, con ello, la clase media que todo régimen socialista procura eliminar”, concluyó.

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