¿Y la mayor amenaza? Sus claras intenciones de fabrican bombas nucleares para tomar de rehén al mundo, después de la supuesta desaparición de Israel y gran parte del mundo occidental, en el que se incluye en primer lugar a Estados Unidos.
A pesar del inminente peligro del radicalismo islámico iraní, a muchos hoy les interesa más la subida de los precios del petróleo que exterminar a este régimen radical islámico. El presidente Trump respondió a esas "preocupaciones", provenientes como es de suponer de la izquierda progresista en EEUU y Europa.
“Más importante que controlar los precios del petróleo, es impedir que Irán obtenga armas nucleares”, escribió el jueves 12 de marzo el jefe de la Oficina Oval en su plataforma Truth Social y añadió: "Estados Unidos es, por lejos, el mayor productor de petróleo del mundo, así que cuando los precios del petróleo suben, ganamos mucho dinero. PERO, para mí, como Presidente, es de un interés e importancia mucho mayor detener a un imperio del mal, Irán, para que no tenga armas nucleares y destruya el Medio Oriente e, incluso, el mundo”.
La irrupción de Washington e Israel en Irán persigue una reconfiguración real, estable y prolongada en el Medio Oriente, donde las cabezas de grupos terroristas como Hezbolá y Hamás no cuenten con el poder operativo que tenían hace apenas meses. Lo único que han generado estas acciones en las últimas 5 décadas son pánico, muerte, destrucción y terror.
La Casa Blanca quiere instaurar un gobierno democrático o moderado en Irán con tal vez alianzas que coincidan en destronar el terrorismo de estado e impulsar el desarrollo económico en [coexistencia pacífica] con el resto de los países de la región y con respaldo de las potencias occidentales, parte importante del plan del presidente Trump para la Franja de Gaza, Israel y ahora Teherán.
Según fuentes militares de inteligencia, antes de la ofensiva conjunta contra el régimen iraní se calculaba que los militares del ayatolá poseían más de 3.000 misiles balísticos de corto y mediano alcance, la mayoría capaces de alcanzar objetivos de entre 300, 2.000 y 2.500 kilómetros; misiles de crucero y el supersónico Fattah. Todo se une a la estrategia de drones, cuya cifra estaba estimada en unos 70.000 llamados “drones suicidas”.
Esta fuerte industria armamentista a favor del terrorismo internacional, mientras el pueblo era reprimido y bajo condiciones económicas fatídicas, demuestra la imperiosa necesidad de reducir al máximo el poder adquirido por Irán en los últimos 10 años con fines nada elogiables, y -en particular- sus claras intenciones de fabricar bombas nucleares; en lo único que coinciden con Trump los demócratas del Congreso en Washington.
A pesar de que Irán estaba en la mira de la Casa Blanca de los republicanos, los informes de inteligencia del Pentágono y de la CIA, después de que Joe Biden dejara la Presidencia, obligaron de cierta forma al líder republicano a actuar con urgencia contra Teherán.
Por las razones anteriores, se percibe que Trump haya [priorizado el Medio Oriente en sus primeras salidas al exterior] en busca de consenso y acuerdos de compromiso con Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar, como potenciadores de la estabilidad y la paz en la región.
Pero hay otro dato relevante: el fundamentalismo de los ayatolá ha asesinado a más estadounidenses que cualquier otro régimen terrorista desde 1983 hasta la fecha.
Necesaria retrospectiva
En octubre de 1983, terroristas de Hezbolá, subvencionados por el régimen iraní, mataron a 241 miembros del personal militar de EEUU, entre ellos 220 infantes de marina; tras un ataque con un camión bomba en un complejo residencial de la Marina estadounidense en Beirut, Capital del Líbano.
En marzo de 1984, integrantes de la Yihad Islámica -entrenados y pagados por Irán- secuestraron y meses después asesinaron al jefe de la estación de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), William Buckley, en Beirut.
En septiembre de ese mismo año, también miembros de Hezbolá – con el apoyo de Teherán- asesinaron a 23 personas inocentes, incluidos dos miembros del servicio estadounidense en un anexo de la embajada de EEUU en Beirut.
En julio de 1989, Hezbolá -bajo el respaldo de Alí Jamenei- secuestró al coronel de la Marina William Higgins, mientras servía en una misión de paz de Naciones Unidas en Líbano; y en abril de 1995, terroristas de la Yihad Islámica (subvencionados por Irán) asesinaron a ocho personas, incluido un ciudadano estadounidense.
En diciembre de 1984, los terroristas de Hezbolá (respaldados por Irán) secuestraron el vuelo 221 de Kuwait Airlines con destino a Paquistán y lo desviaron a Teherán, donde torturaron y mataron a dos funcionarios estadounidenses; lo mismo hicieron en junio de 1985 con el 847 de la TWA en su trayecto de Atenas a Roma, en el que venía un buzo de la marina estadounidense. Lo torturaron, le dispararon en la cabeza y arrojaron su cuerpo a la pista de aterrizaje en el aeropuerto de Beirut.
En 1996, un atacante suicida de Hamás (grupo financiado por los iraníes) hizo estallar un autobús. La acción dejó sin vida a tres estadounidenses e hirió de gravedad a otros tres.
En agosto de 1998, atacantes suicidas de Al Qaeda (respaldados por Irán) bombardearon de forma simultánea las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania y mataron a 224 personas, entre ellas una decena de estadounidenses.
Entre el 2003 y 2011, milicias financiadas y gran parte entrenadas por el régimen iraní mataron a más de 600 soldados estadounidenses en Irak, sin entrar en detalles en Afganistán, Paquistán, Siria, Sudán, Yemen, etc.
La lista de atentados patrocinados por Teherán mediante grupos terroristas y ramas de esas agrupaciones contra estadounidenses y civiles en todas partes del planeta es casi interminable.
La seguridad en el primer plano
“En la primera reunión con los representantes de Teherán y sin ningún tipo de pudor, "nos explicaron que poseían 460 kilogramos de Uranio enriquecido al 60% y que si no se llegaba al acuerdo que ellos exigían continuarían el proceso que les permitiría fabricar 11 bombas nucleares”, dijo en una entrevista con Fox News, Steve Witkoff, uno de los principales negociadores en los últimos intercambios con figuras cercanas al eliminado líder iraní, Alí Jamenei, sustituido por su hijo mayor Mojtaba Jamenei, ahora el nuevo blanco principal de Israel y EEUU.
Witkoff, quien estuvo a cargo de las rondas de negociaciones desde abril de 2025, concluyó: “Era imposible un acuerdo con ese régimen” decidido a terminar con Israel y hacer todo el daño posible a EEUU.
Asumir las riendas de Estados Unidos con la responsabilidad que lo debe hacer un Presidente, significa garantizar el rumbo no sólo de Norteamérica, sino del resto del mundo. Tal vez un poco tarde lo hayan entendido muchos de los mal llamados “pacifistas”; cuya mejor definición sería la de “negacionistas” o cómplices de dictaduras y regímenes fundamentalistas como el de Irán, para quienes la raza humana no islámica equivale a la urgencia de un exterminio masivo frente a su barbárico fanatismo antioccidental y anticivilización.
Al que no le quedó duda alguna en su decisión de eliminar o desmembrar al régimen iraní fue al presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, y a los conservadores, con el respaldo de casi todos los países del Medio Oriente, Europa y otros aliados en el mundo.
Trump, como muchos de forma errónea en el bando de extrema izquierda afirman, no comenzó la guerra el 28 de febrero, sino que dio paso al fin de la guerra que durante décadas ha financiado e impulsado el régimen ayatolá iraní en diversas regiones del mundo y en particular en el Medio Oriente.
Irán es y ha sido por décadas la mayor fuente desestabilizadora de esa región y generadora del terrorismo islámico contra EEUU y el resto del mundo de cultura occidental.
A pesar de algunas acciones a partir de 1980 de anteriores gobiernos en Washington para intentar frenar el avance del programa militar nuclear iraní y de misiles, Trump ha sido el único decidido a terminar con la enorme amenaza de Teherán, no sólo para EEUU, sino para el resto del planeta.
Sentarse, cruzar los brazos y esperar a que los ayatolá decidieran exterminar con bombas nucleares y misiles la mayor parte del planeta nunca fue una opción para Trump, que observó desde su postura de expresidente los cuatro años de Joe Biden en los que el terrorismo iraní cobró fuerza y velocidad en sus planes bélicos ante una muy notable falta de liderazgo. Desde el primer mandato del líder conservador en la Presidencia, Irán ya estaba bajo el ojo visor como el grave problema a solucionar.
La ramificación de la dictadura iraní en el Hemisferio Occidental, con el auspicio de Rusia y China, sobre todo en los últimos años, terminó de avivar el peligro inminente para la seguridad de EEUU.
Washington decidió acabar con el régimen después de que este se negara a entender el mensaje de los bombardeos en junio de 2025 contra tres instalaciones nucleares subterráneas. Por el contrario, incrementaron sus amenazas contra todas las posiciones militares estadounidenses en el Medio Oriente, contra la población norteamericana y contra el presidente Donald Trump y otros líderes republicanos y demócratas.
El sustituo del régimen
Tras la designación del hijo de Jamenei como jefe máximo y su sed de venganza frente a la eliminación de su padre, el interés de Washington por terminar el trabajo contra el sistema tiránico de los ayatolá escaló al máximo rango, a pesar de que el Pentágono y el vicepresidente JD Vance confirmaron que se encuentra herido, pero que Washington desconoce la gravedad de sus heridas.
Algunos informes de inteligencia inidican que se encuentra en estado grave y con muerte neurológica. De ser cierto, jefes militares o alguno de los miembros del llamado Consejo de Expertos se encargan de continuar con las represalias bélicas, incluso contra antiguos aliados y miembros de la OTAN como Turquía.
Horas después de su nombramiento por el Consejo de Expertos, Irán lanzó como mensaje varias olas de ataques con misiles y drones hacia diferentes zonas del medio Oriente y bases estadounidenses, casi todas evacuadas después de informes de inteligencia de Washington y Tel Aviv.
"Supongo que el peor escenario sería que hagamos todo esto y luego alguien tan malo como el anterior tome el poder, ¿no?", refiriéndose al ayatolá Alí Jamenei, muerto en los bombardeos del primer día de la operación “Furia Épica”, expresó Trump.
"Y no queremos que eso ocurra", precisó.
Para medios de prensa liberales, analistas en Europa y EEUU, alineados a la tendencia globalista de izquierda, la preocupación es el impacto de la ofensiva de Israel y Norteamérica en las Bolsas y la subida de los precios del petróleo.
Cuando estalló la guerra en Ucrania, momentos en los que los precios escalaron hasta los 130 dólares el barril, la reacción de los políticos, los medios de prensa y los economistas fue la de suprimir la información posible y sobre la restante minorizar su impacto, a pesar de las alarmantes cifras. Por casi cuatro años los valores del crudo oscilaron entre los 80 y los 100 dólares. Y sobre ese mismo nivel se espera que se mantengan hasta que termine el conflicto, muy diferente al de Rusia-Ucrania cuya guerra de desgaste ha sido el principal móvil estratégico.
El presidente Trump ha dicho que queda muy poco que bombardear en Irán para entrar en la siguiente fase del plan ofensivo, al que se le han sumado varios países de forma directa e indirecta atacados también por Teherán como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Turquía y Catar.
El jefe de la Casa Blanca ha expuesto de forma muy clara las muchísimas razones para darle fin al régimen iraní por encima de cualquier impacto económico temporal.
Trump desestimó cualquier crítica por el alza temporal de las cotizaciones del crudo y definió el acontecimiento bursátil como “un pequeño precio a pagar" por eliminar la grave e inminente "amenaza" del programa nuclear y de misiles de Irán
La seguridad de EEUU, sus ciudadanos y del resto del planeta no tiene precio, menos por barriles de petróleo y su posible efecto transitorio inflacionario. Garantizar la existencia occidental frente al fanatismo radical islámico es una premisa indispensable frente a la decisión del régimen iraní de eliminar a Israel, dominar el Medio Oriente con poder nuclear y tomar de rehén o exterminar el mundo occidental.
El secretario de Estado Marco Rubio ha explicado en reiteradas ocasiones que este era “el momento adecuado para detener a Irán”, que planeaba ataques a gran escala contra EEUU e Israel.
Estabilizar los precios de los combustibles
Como era de esperar, los mercados han estado inestables desde que comenzaron las operaciones militares en el Medio Oriente. Uno de los motivos ha sido el tránsito paralizado por el Estrecho de Ormuz, por donde pasan diariamente 15 millones de barriles de crudo y más 5 millones de derivados que suman (el 20%) del petróleo en el comercio mundial; las amenazas de Teherán de minar la zona y el ataque a barcos petroleros.
En los últimos días, además, se reportaron impactos de misiles en campos petrolíferos del sur de Irak y de la región autónoma kurda del norte iraquí, lo que obligó a reducir la producción.
También Emiratos Árabes Unidos y Kuwait reportaron la caída de misiles y drones iraníes en sus territorios.
El lunes 9 de marzo, los inversores reaccionaron con mucho temor frente a las declaraciones de la cúpula que aún queda en el poder de Irán sobre la decisión de no rendirse de forma incondicional como argumentó Trump para terminar la ofensiva.
El viernes 6 de marzo, el presidente Trump aclaró: "Sólo una "rendición incondicional" del régimen asesino de Irán pondrá fin a la guerra.
"No habrá ningún acuerdo con Irán salvo la RENDICIÓN INCONDICIONAL!", escribió el mandatario en su plataforma Truth Social.
Tres días después, los precios del crudo se dispararon sobre los 100 dólares, un incremento de casi el 30%, mientras los mercados bursátiles cerraban con fuertes pérdidas.
Al siguiente día la dirección fue inversa y los valores del petróleo cayeron en picada hasta los 88 dólares el barril estadounidense, después de las declaraciones de la Casa Blanca acerca de que EEUU se encargaría de garantizar el paso por el Estrecho de Ormuz, el control total del espacio aéreo y un final cercano del conflicto, tras el éxito de las incursiones. Washington ha destruido más de 3.200 objetivos del régimen de los ayatolá.
Liberación de reservas de petróleo
Otra noticia levantó el ánimo de los inversores: el anuncio de la liberación de millones de barriles de las reservas por parte de los 32 miembros de la Agencia Internacional de Energía (AIE).
El miércoles 11 de marzo, la AIE decidió por unanimidad liberar 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas, la mayor operación de este tipo en la historia de la institución.
Por su parte, Estados Unidos liberará de forma progresiva 172 millones de barriles de petróleo de su reserva estratégica.
"El Presidente autorizó al Departamento de Energía a liberar 172 millones de barriles procedentes de la reserva estratégica de petróleo a partir de la semana próxima", escribió en X Chris Wright, secretario de Energía.
"Teniendo en cuenta los ritmos de descarga previstos, la entrega tomará aproximadamente 120 días", añadió.
“Estas decisiones, sumada a la cooperación de líderes occidentales de reabrir el Estrecho de Ormuz, ha "contribuido sin duda a la reducción del precio del petróleo desde el nivel de los más de 100 dólares alcanzado el lunes 9 de marzo", comentó José Torres, de Interactive Brokers.
Esta inyección sería superior a los 182 millones de barriles que la AIE puso a disposición del mercado en 2022, semanas después de comenzar la invasión rusa en Ucrania, según el Wall Street Journal.
El planeta consume unos 100 millones de barriles de petróleo al día.
Por ahora, el crudo mantiene una tendencia alcista después de un incremento de más de 4,5% el miércoles 11 de marzo, luego del desplome el día anterior.
Los miembros de la AIE poseen más de 1.200 millones de barriles en sus reservas de emergencia, a los que se suman 600 millones de barriles de reservas en manos de la industria en virtud de obligaciones gubernamentales, que en su totalidad suman casi 2.000 millones de dólares.
La directiva de la entidad informó que por ahora no se vislumbra a corto plazo una escasez de combustible en el mercado internacional, en especial el más vulnerable, Europa, y las reservas de cada país se encuentran en niveles saludables, lo que reduce el impacto, la incertidumbre y genera cierta estabilidad de los precios.
El Estrecho de Ormuz
El barril de petróleo es ahora 20 dólares más caro que antes del conflicto en el Medio Oriente.
Tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, el petróleo alcanzó los 130,50 dólares por barril, pero es ahora cuando llama la atención.
La mayor tensión gira sobre el Estrecho de Ormuz.
La Casa Blanca advirtió a los militares iraníes que no coloquen minas en el Estrecho de Ormuz, después de que Teherán prometiera que nada del petróleo del Golfo pasará por esa vía marítima clave mientras continúe la guerra.
"Si por cualquier motivo se colocaran minas y no se retiraran de inmediato, las consecuencias militares para Irán serán de un nivel jamás visto", dijo Trump en una publicación en su plataforma Truth Social, que llegó acompañada del hundimiento o desaparición de otros 16 buques de guerra destinados a "sembrar" minas en la zona marítima.
La cifra se agrega a los más de 30 navíos iraníes hundidos o destrozados.
El mando militar estadounidense del Comando Central (Centcom) advirtió además a civiles iraníes que se mantengan alejados de los puertos del estrecho de Ormuz que, según Washington, son utilizados por Teherán con fines militares y en cualquier momento serán blanco de la ofensiva.
"El régimen iraní utiliza puertos civiles a lo largo del estrecho de Ormuz para llevar a cabo operaciones militares que amenazan el transporte marítimo internacional", declaró el Centcom en un comunicado, y agregó que "estas acciones peligrosas ponen en riesgo la vida de personas inocentes".
"El Centcom insta a los civiles en Irán a evitar de inmediato todos los emplazamientos portuarios donde operan las fuerzas navales iraníes", precisa el comunicado.
"Los estibadores iraníes, el personal administrativo y las tripulaciones de buques comerciales deben mantenerse alejados de los buques de la Armada iraní y del equipo militar", añade el texto.
Por su parte, el nuevo líder ayatolá Jamenei (hijo) ha revertido la idea de lo que parecía ser un final ya anunciado por Washington. Ahora lo que pretende el sucesor es una guerra de desgaste, en la que Trump ni Netanyahu tienen interés de responder con igual estrategia.
El régimen se sostiene, como ha hecho siempre, mediante la creación del terror y el pánico basada en la desinformación en sus comunicados.
"El enemigo nos ha dado vía libre para atacar centros económicos y bancos pertenecientes a Estados Unidos y al régimen sionista (Israel)", afirmó el presunto mando central operativo iraní, en un informe difundido por la televisión estatal controlada y prorrégimen.
En el texto pidió a la población de toda la región que “se abstenga de acercarse a menos de un kilómetro de los bancos”, como si alguna vez le hubiera importado la población civil y después de haber lanzado cientos de misiles contra sectores civiles de varios países, con un saldo de muertes sin precisar, pero que se estima en varios miles.
América Primero
"La economía estadounidense es fuerte y, una vez superadas las perturbaciones temporales causadas por la Operación Furia Épica, veremos un progreso económico aún mayor", afirmó Kush Desai, portavoz de la Casa Blanca.
En febrero, la inflación en Estados Unidos se mantuvo estable en 2,4% interanual, pero se espera que en marzo la tendencia se modifique y suba debido al alza de los combustibles, en especial el gas y el petróleo, un fenómeno que se espera sea temporal.
La administración Trump anunció nuevas investigaciones sobre lo que considera prácticas comerciales desleales por parte de decenas de países. Esto abre la puerta a sanciones y aranceles adicionales.
El jefe de la Oficina Oval busca reemplazar gravámenes anulados por la Corte Suprema y ha lanzado investigaciones separadas centradas en sobreproducción e importación de bienes fabricados con trabajo forzado, informó el Representante Comercial, Jamieson Greer.
La investigación apunta a la Unión Europea, China, Japón, India y otros países, y podría avivar las tensiones con esos socios comerciales.
Sin dejar como prioridad la economía, la corrupción y la inmigración, entre otros temas, y a pocos meses de las elecciones legislativas de noviembre, el presidente Trump se ha jugado todas las cartas con el derrocamiento del régimen iraní, Venezuela y Cuba en fila de forma simultánea. El Presidente escogió -sin titubeos- la seguridad de los estadounidenses y lograr paz y estabilidad mediante la fuerza y el poderío de EEUU en un momento crucial de la historia, una de las principales premisas en su plataforma America First y Make America Great Again.
Y el otro gran logro de Trump ha sido dejar a Rusia y China sentados como simples espectadores, en una jugada maestra que pocos pudieron detectar con anticipación.
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FUENTE: Con información de AFP, Reuters, EFE, The Wall Street Journal, Fox News, Bloomberg News y otras fuentes.