Mide 1,20 metros, tiene ojos redondos y se acerca rodando con gesto amigable: se trata de "Pepper", un robot que podría estar presente en un futuro próximo en asilos de ancianos de Alemania para entretener a los residentes con música, pantomimas o indicarles cómo hacer algunos ejercicios.

Programado por informáticos de la Universidad de Siegen, "Pepper" abrirá sin duda también un debate social sobre el uso de robots en el cuidado de seres humanos. La reciente feria sobre cuidados geriátricos celebrada en la ciudad de Hannover estuvo centrada en el tema de la automatización y la digitalización.

En Japón, este robot humanoide ya se encuentra en el mercado y entretiene a los ancianos con ejercicios de tai chi o concursos de preguntas y respuestas. Allí, estas transformaciones van mucho más avanzadas, señala Rainer Wieching, que dirige el proyecto conjunto de la Universidad de Siegen, la empresa de computación C&S y la Escuela Técnica de Kiel.

Como en Japón el porcentaje de ancianos entre la población es muy alto, las máquinas asumirán tareas de cuidado. Por ejemplo, lleva tiempo utilizándose una foca robot de piel suave que funciona como sustituto de una mascota para los habitantes del asilo.

En las sociedades cada vez más envejecidas hay escasez de personal para los cuidados. En Alemania, por ejemplo, los puestos para cuidadores titulados que se ofrecen tardan una media de 171 días en cubrirse.

"Los robots no pueden sustituir a las personas", destaca Lukas Sander, experto en cuidados sanitarios. En la feria, lo que más se muestran son ayudas que facilitan la vida diaria. Por ejemplo sistemas que recuerdan cuándo hay que tomarse las medicinas o un vendaje que mediante sensores avisa al personal sobre el peligro de que se produzcan excoriaciones.

"La llamada casa inteligente es una de las tendencias más importantes", dice Sander, en alusión a sistemas de asistencia que ayudan a los ancianos a poder vivir en su casa el mayor tiempo posible.

Otro artilugio presentado fue la pelota interactiva de la startup Ichó. Se trata de una bola que brilla con diferentes colores y distingue cuándo la lanzan, la sostienen en la mano o la acarician. Puede ser programada según las necesidades del paciente. Fue desarrollada por Steffen Preuß junto con dos socios tras la experiencia de la demencia senil de su madre.

El objetivo es que con la pelota los ancianos que sufran demencia puedan comunicarse entre sí o con sus familiares jugando. Ya les han hecho consultas también desde instituciones para personas con discapacidad o problemas mentales, señala Preuß. La pelota saldrá al mercado a finales de 2018.

El robot "Pepper" no puede llevar a cabo cuidados reales como lavar a las personas, peinarlas o vestirlas, y tampoco se desea que sea así, subraya el director de proyecto Wieching. En la actualidad es muy importante que se responda en la sociedad y en la política a cuestiones éticas y legales relacionadas con los robots de cuidados, porque "muchos grupos están trabajando en los futuros modelos".

FUENTE: dpa

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