jueves 13  de  junio 2024
LA DIÁSPORA VENEZOLANA

Venezuela dividida entre los que se van y los que se quedan

El país petrolero, acostumbrado a recibir inmigrantes, experimenta la mayor diáspora en su historia debido a la criminalidad y la grave crisis económica

CARACAS.-LUISA MENDOZA
Especial

La fuerte polarización en Venezuela parece haber adquirido nuevas dimensiones. Chavistas y opositores, principales estereotipos con los que se etiquetaba a los ciudadanos para ubicarlos en un extremo de la población, ha cedido terreno a la nueva división marcada por los que emigran y los que se quedan en el país petrolero.

La crispación social en la que se mantienen sumidos los venezolanos ha hecho de esta situación otro motivo para marcar divisiones entre los que deciden emigrar y los que prefieren permanecer en el país.

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Críticas tan soeces como tildar de cobardes y egoístas a quienes optan por marcharse, y considerar incapaces y envidiosos a los que se decantan por seguir luchando en medio de un ambiente conflictivo, refuerzan la polarización que ha signado al país.

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Mientras tanto, se deja a un lado el punto en el que convergen ambas decisiones: tanto los que se van como los que se quedan están luchando por un futuro mejor.

Cifras alarmantes

La diáspora que ha caracterizado el Gobierno de Nicolás Maduro no ha dejado de incrementarse mes a mes. Desde el Gobierno del extinto Hugo Chávez se hablaba de una significativa emigración, pero no se compara con los niveles actuales.

Ante la falta de cifras oficiales que debería aportar el Gobierno de Venezuela, las redes sociales se han convertido en la tabla para medir el fenómeno migratorio que apunta a destinos como Estados Unidos, España, Chile y Ecuador.

Solamente en Chile la migración de venezolanos se ha incrementado de manera exponencial. Mientras que en 2013 se tramitaron 719 visas temporales, en 2014 fueron 1.809 los inmigrantes provenientes del país petrolero que solicitaron este documento, según publicó el diario chileno El Mercurio.

Expertos en la materia señalan que aproximadamente 1.600.000 venezolanos han emigrado durante los últimos 15 años, y que gran parte son hombres y mujeres con una edad promedio de 32 años, con estudios universitarios de maestría y doctorados.

Los venezolanos están presentes en 94 de los 193 países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), declaró recientemente el investigador Iván de la Vega, de la Universidad Simón Bolívar, al señalar que la ONU ubica al país caribeño en la séptima posición del índice de migración en América Latina.

La fuga de cerebros se suma a la lista de calamidades que enfrenta el país petrolero, y se teme que la salida del país de gran parte de la población con alto nivel crítico e intelectual dificulte la aplicación de soluciones que permitan superar la crisis política, económica y social.

¿Migración forzosa o espontánea?

El Centro de Capacitación Migratoria (CCM) que opera en Venezuela a cargo de especialistas de la talla de Alfredo Zuloaga y Oscar Hernández Bernalette, distinguen varios tipos de migración, entre las que destacan la espontánea y la forzosa.

La migración espontánea tiene que ver con el desplazamiento de personas hacia otros países sin asistencia del Estado o de cualquier otro ente. Viene dada por factores negativos en el país de origen y llamativos atractivos en el país de destino, que dibujan la posibilidad de una mejor calidad de vida.

En lo que respecta a la migración forzosa, está relacionada con la coacción que la realidad o cualquier elemento puede ejercer sobre quienes se sienten obligados a emigrar para preservar su vida. Ejemplo de este tipo de migración son los movimientos refugiados a causa de guerras, desastres naturales o hambruna.

En el caso venezolano, el amplio abanico de razones por las que se toma la decisión de emigrar dificulta encasillar el fenómeno migratorio. Los testimonios de quienes se aventuran a comenzar desde cero fuera del país reflejan que el miedo a perder la vida, ante los altos índices de criminalidad, constituye uno de los principales motivos para dejar todo atrás; esto aunado a la grave crisis económica, social y política que pone a ciudadanos contra las cuerdas. Y hace cada vez más lejana la posibilidad de progresar en el país que los vio nacer.

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