KABUL.- Una joven afgana Salgy Baran sacó el puntaje más alto de Afganistán en los exámenes de acceso a la universidad este año, pero su futuro académcio es incierto. La joven de 18 años quiere quedarse en el país y convertirse en doctora, pero igual que les ocurrió a muchos otros afganos, esos planes quedaron en suspenso cando el Talibán entró en la capital, Kabul, para culminar su toma del poder.
Los líderes talibanes dicen que las mujeres y las niñas podrán estudiar y trabajar de acuerdo con la ley islámica — sin ofrecer más detalles — aunque otros miembros destacados del grupo insurgente se han burlado de la idea de aulas mixtas y han insinuado que habrá medidas más reaccionarias.
Las interpretaciones de la sharia, o ley islámica, varían mucho en todo el mundo musulmán, pero en la mayoría de los países las mujeres pueden estudiar y trabajar con relativa libertad. El Talibán podría exigirles simplemente utilizar velo islámico o insistir en la separación de sexos en las aulas.
Cuando el Talibán gobernó el país por última vez, las mujeres no podían acudir a la escuela ni trabajar fuera de casa. Solo podían salir a la calle si iban acompañadas de un familiar hombre, e incluso entonces debían cubrirse de pies a cabeza con un burka.
Unicef estima que 3.7 millones de niños afganos no están escolarizados, de los cuales el 60% son niñas, y que el 17% de las niñas son obligadas a casarse antes de los 15 años.