REDACCIÓN
Pat Hardison, de 41 años, era bombero y se desfiguró al quedar atrapado en una casa en llamas. Se arriesgó a una cirugía de 26 horas que podría haberlo matado. Ahora, aspira a comenzar de nuevo. Tenía sólo 27 años cuando su vida cambió para siempre
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El 5 de septiembre de 2001 lo llamaron para apagar un incendio en una casa en Senatobia, Mississippi, Estados Unidos. Un mujer estaba atrapada, así que entró junto a otros dos bomberos. De pronto, el techo se vino abajo y quedó inmovilizado. Su máscara se le derritió sobre el rostro. Estuvo 63 días internado. Perdió las orejas, los labios, la nariz y los párpados. Casi no podía ver.
Cuando regresó a su hogar, Alison, Dalton y Averi, sus hijos de seis, tres y dos años, quedaron aterrados. No se atrevían a mirarlo. "Hay cosas peores que morir", dijo en una entrevista que concedió a la revista New York.
Al frente del procedimiento estuvo el médico cubano-estadounidense Eduardo Rodríguez, quien realizó en Francia en 2005 el primer trasplante de cara de la historia.
