sábado 21  de  febrero 2026
ANÁLISIS

Francia busca aliarse con EEUU, Rusia y Reino Unido contra el terrorismo

Cuando han pasado 70 años desde la Segunda Guerra Mundial, los cuatro aliados que vencieron a la Alemania nazi podrían aliarse de nuevo por primera vez

PARÍS/WASHINGTON/MOSCÚ.- DPA

Las grandes potencias militares de Estados Unidos, Rusia, Francia y Reino Unido buscarán esta semana una alianza contra el terrorismo del Estado Islámico (EI) y el eje de todo ello es el presidente francés, François Hollande, cuyo país ha sido duramente golpeado con los atentados de París.

Este lunes, Hollande recibió en París al primer ministro británico, David Cameron. El martes, se entrevistará en Washington con el presidente estadounidense, Barack Obama. Y dos días más tarde se reunirá en Moscú con el jefe de Estado ruso, Vladimir Putin.

Cuando han pasado 70 años desde la Segunda Guerra Mundial, los cuatro aliados que vencieron a la Alemania nazi podrían aliarse de nuevo por primera vez. Se trata de cuatro de las cinco naciones con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Tan sólo falta China.

Por su parte la canciller alemana, Angela Merkel, conversará el miércoles en París sobre la estrategia a seguir. Pero sobre la mesa no estará una contribución militar contra el EI por parte de Alemania.

Los cuatro comandantes en jefe ya están realizando ataques aéreos contra el EI, y de ellos los más decisivos estos días son los de Putin y Hollande. Cameron, por el momento sólo ha enviado aviones de combate a Irak. Pero todavía está en el aire que surja una nueva alianza entre ellos contra el terrorismo. Todos los conflictos están enquistados y cada uno de los cuatro políticos tiene además otros asuntos internos a los que hacer frente.

Tras los atentados terroristas de París, Hollande abrió la puerta a coaliciones antes impensables. La lucha contra el EI se ha convertido en el tema dominante para el socialista de 61 años y por esa razón quedan en un segundo plano conflictos más recientes.

Francia y Rusia tienen un punto de vista diametralmente opuesto en lo que se refiere al presidente sirio, Bashar al Assad. Para Moscú es un aliado, pero en París se le desprecia y se le considera un carnicero de su propio pueblo. Cuando en 2013 se emplearon armas químicas en Siria, Hollande y su gobierno quisieron adoptar una postura más agresiva que la de Washington.

Entre el presidente ruso y el francés hubo durante meses otra cuenta pendiente: debido a la política moscovita en Ucrania, Hollande detuvo el envío a Rusia de dos barcos de guerra "Mistral". Durante meses hubo un tira y afloja por estos costosos portahelicópteros, hasta que Francia devolvió el importe de la compra.

Estrategia sin éxito

En tanto, al presidente estadounidense Barack Obama se le acusa dentro y fuera del país de debilidad contra el Estado Islámico. El mandatario da la impresión de ser alguien que mantiene la cabeza fría en el tormenta. "Tenemos una estrategia y a ella nos aferramos": esa es su consigna.

Lo malo es que, al menos desde el punto de vista de sus adversarios dentro del país, la estrategia no está funcionando. Incluso entre las filas demócratas del presidente hay peticiones de, al menos, aumentar rápidamente el número de ataques aéreos. El candidato a la presidencia Jeb Bush y otros republicanos van un paso más allá y piden algo a lo que Obama se niega: enviar tropas a Siria.

También Francia hubiese deseado escuchar otro mensaje de la Casa Blanca tras los atentados de París. Hollande quiere mostrar fortaleza en su "guerra contra el terrorismo", aun cuando esta postura "de seguro hay que considerarla en clave interna", según señalan expertos estadounidenses. Y sólo se puede mostrar fortaleza a la larga si se cuenta con Estados Unidos.

El hecho de que Putin se haya sumado al carro y Francia, de repente, se haya convertido en su aliado militar en Siria, es para Obama un fracaso en su gestión exterior, pues son otros los que hacen su trabajo.

Sin embargo, en este tema la implicación de Rusia es más que bienvenida. "Si se convierte en tendencia y prosigue, entonces creemos que Rusia puede desempeñar un papel constructivo. Serán parte de lo que nosotros hacemos como coalición contra el EI", dijo Ben Rhodes, asesor de seguridad de la Casa Blanca. También el secretario de Defensa, Ashton Carter, dio la bienvenida Rusia en la lucha contra el Estado Islámico. Rusia, dijo, podría "contribuir a la alianza liderada por Estados Unidos".

Y de este modo Putin ha conseguido el objetivo que se marcó desde que a fines de septiembre comenzaran los ataques aéreos en Siria, que Estados Unidos tuviese que volver a conversar con Rusia.

Con la bomba colocada en el avión ruso de pasajeros que estalló en en Egipto, Rusia ha pasado a ser también blanco de los ataques del EI. Y tiene todos los motivos para temer el terrorismo, pues si Francia, Alemania, Bélgica y otros países temen el regreso de cientos de combatientes de Siria, en el caso de Rusia son miles.

Rusia, que no pertenece a la OTAN, seguro que no a querer luchar bajo mando estadounidense en Siria, donde Moscú, en el caso de una solución política, insiste en contar con Al Assad, a quien el resto de interlocutores rechazan enérgicamente.

Además, sigue abierto el conflicto entre Rusia y Occidente por Ucrania. En la cumbre del G20 en Turquía, desde Obama a Cameron, pasando por Merkel, todo los líderes occidentales dijeron a Putin que no van a abandonar Ucrania y que el conflicto no está olvidado.

El primer ministro británico, el conservador Cameron, aboga por ampliar las intervenciones de la Royal Air Force a Siria, pero para ello necesita el apoyo del Parlamento. Hace dos años, los diputados se lo negaron y ahora no podrá contar con todos los diputados de sus propias filas, pero le han salido al rescate disidentes de los laboristas, que se oponen al rumbo pacifista del nuevo presidente del Partido Laborista, Jeremy Corbyn.

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