KIEV.- Un escuadrón clandestino que operaba bajo órdenes directas de los servicios secretos de Rusia fue desmantelado en una operación internacional coordinada entre Ucrania y Moldavia, informó el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).
La célula tenía como misión ejecutar asesinatos selectivos contra figuras clave del Estado ucraniano, combatientes extranjeros que luchan junto a Kiev y periodistas de relevancia internacional
KIEV.- Un escuadrón clandestino que operaba bajo órdenes directas de los servicios secretos de Rusia fue desmantelado en una operación internacional coordinada entre Ucrania y Moldavia, informó el Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU).
Según la investigación divulgada, la célula tenía como misión ejecutar asesinatos selectivos contra figuras clave del Estado ucraniano, combatientes extranjeros que luchan junto a Kiev y periodistas de relevancia internacional.
Los servicios de inteligencia de Ucrania señalaron que el grupo ofrecía hasta 100,000 dólares por cada objetivo, dependiendo del nivel de importancia de la víctima.
El líder de la organización, un moldavo de 34 años, fue captado por agentes rusos mientras cumplía condena en una prisión de ese país. De acuerdo con el SBU, citado por Infobae, este individuo diseñó una estructura encubierta para cometer los asesinatos, reclutando cómplices con experiencia militar y afinidad ideológica con el Kremlin en Ucrania, países de la Unión Europea y la región separatista de Transnistria.
La operación, denominada Enigma 2.0, culminó con la detención de diez personas, siete en Ucrania y tres en Moldavia —incluido el organizador principal—. Entre los arrestos se encuentra un sospechoso que se ocultaba en un “piso seguro”, según precisaron las autoridades ucranianas.
El escuadrón se dividía en equipos de vigilancia y ejecución. Para ingresar a territorio ucraniano se hacían pasar por turistas y, una vez dentro, se distribuían en viviendas alquiladas en varias regiones del país. Los agentes utilizaban identidades falsas y se hacían pasar por mensajeros de empresas de reparto para acercarse a sus objetivos.
Un portavoz del SBU declaró que los miembros del grupo “tomaron fotografías y videos de las personas señaladas, registraron su ubicación en Google Maps y remitieron la información a sus contactos en Rusia”, en lo que parecía ser una cadena de preparación para atentados mediante disparos directos o coches bomba.
Durante el operativo, las autoridades incautaron teléfonos móviles, armas, explosivos y material informático que contenía correspondencia directa con mandos rusos. Esa evidencia, según la información recogida por Infobae, respalda la tesis de una coordinación operativa y financiera entre la red criminal y los servicios secretos de Moscú, en el marco de la guerra que enfrenta a ambos países desde 2022.
Entre los objetivos más relevantes figuraba Andriy Yusov, jefe de comunicaciones estratégicas de la inteligencia militar de Ucrania (GUR). Yusov confirmó a medios locales que su nombre aparecía en la lista, aunque evitó proporcionar detalles sobre las medidas de protección adoptadas.
Las autoridades ucranianas sostienen que este escuadrón era parte de los esfuerzos del Kremlin para “sembrar pánico” y desestabilizar la situación sociopolítica en Ucrania mediante asesinatos de figuras públicas y la posterior difusión mediática de los crímenes.
“La amenaza persiste, pero hemos logrado neutralizar una de las redes más peligrosas dedicadas a la guerra en la sombra”, afirmó un portavoz del SBU,.
Los tribunales de Kiev abrieron causas penales por preparación de asesinato premeditado por encargo y manejo ilegal de armas, municiones y explosivos. El proceso judicial incluirá cooperación con Moldavia y otros países implicados en la operación.
La operación Enigma 2.0 contó con respaldo de organismos internacionales y expuso, según el SBU, la dimensión transnacional de los intentos de desestabilización organizados por los servicios secretos rusos más allá del campo de batalla.
FUENTE: Con información de Infobae
