MIAMI.-JOSÉ PERNALETE
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Las grandes construcciones atraen la atención de los inversionistas, pero la falta de planificación atenta contra la calidad de vida por el incremento desproporcionado de las construcciones y el número de autos
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Muchos aplauden el desarrollo urbano del distrito financiero de Brickell, el llamado Wall Street del sur, pero otros no dudan en afirmar que desean irse del lugar porque la zona se convierte en una jungla de asfalto, donde el tráfico vehicular es prácticamente insostenible y la pérdida de tiempo amenaza la calidad de vida.
Para Evelio Medina, presidente de la Cámara de Comercio Brickell Miami, es necesario comenzar inmediatamente un plan de educación general que involucre a los gobiernos locales, urbanistas, empresarios y residentes de este rincón de la ciudad.
“La presencia de la juventud ha cambiado el escenario de Brickell. Antes era necesario moverse en automóvil pero ahora hay otros medios de transporte que podemos adoptar”, declaró.
Los cálculos de esta organización contabilizan cerca de 80.000 personas que residen en la zona, además de “otras 200.000 que laboran acá y transitan por las calles durante los días laborables”.
El despegue urbanístico acelerado de esta área, que hoy cuenta con una amplia oferta de restaurantes y bares, surgió tras la recuperación de la economía y la confianza de los inversores en los últimos dos años.
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“Vemos como hay familias del noroeste de Estados Unidos que vienen aquí a vivir, incluso muchos empresarios porque prefieren nuestro clima. Inclusive pueden prácticamente manejar sus negocios desde los teléfonos celulares”, expresó Medina.
Luego aseguró que la inestabilidad económica y política en algunos lugares del mundo conlleva a que nacionales de otros países miren con agrado la posibilidad de invertir dinero en este sector de la ciudad.
“Estimamos que hay entre 12 y 20 proyectos de construcciones en estos momentos. Algunas de ellos forman parte de grandes complejos, como el Brickell City Center que contará con espacio comercial y residencial”, apuntó.
(JJBLANCOH)
Con tantas edificaciones que tienen lugar en una zona compuesta por unas 30 manzanas, la presencia de maquinarias, grúas y obreros, además de las ampliaciones del sistema de agua y alcantarillado que requiere un aumento poblacional de esta índole, implica la reducción de vías y el subsiguiente congestionamiento vehicular.
Sin embargo, Medina explicó que aunque este desarrollo pudo haber sido mejor planificado para reducir el impacto negativo, es notorio que “aquí manda el dinero”.
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“Si viene alguien a invertir con un millón de dólares, no hay mucho para decir o decidir en ese caso. Obviamente que se puede planificar, pero si el dueño del terreno ya cuenta con todos los permisos no tendría por qué esperar más”, declaró.
Perspectivas
Expertos en desarrollo urbanístico comparan la superpoblación de Brickell con Manhattan, aunque señalan la diferencia de que Nueva York cuenta con un servicio de transporte subterráneo que fue diseñado para facilitar el flujo de los residentes.
“En Miami prácticamente todos tenemos un carro. No estamos acostumbrados a usar el trasporte masivo. Mientras no eduquemos a la población que podemos viajar en Metrorail, Metromover o autobús, incluso compartir nuestro automóvil con otros que se dirigen al mismo lugar o simplemente montar bicicleta cuando la distancia lo permita, no podremos resolver este problema”, subrayó.
(JJBLANCOH)
Medina propone establecer una alianza con la Autoridad de Estacionamientos de Miami, para aliviar el dolor de cabeza de parquear, ya que la zona de Brickell cuenta con una cantidad muy limitada de espacios públicos para estacionar.
De acuerdo a la cifras proporcionadas por este organismo, unas 31.000 multas fueron emitidas en 2014.
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“En Brickell no hay más tierra donde seguir construyendo, queremos organizarnos a partir de ahora mismo, de lo contrario, luego será muy tarde […] Se está hablando de expandirnos hacia La Pequeña Habana pero hay que tener mucho cuidado porque existe el rumor de que muchas personas no van a poder vivir acá por lo costosa que será la renta”, subrayó.
También afirmó que urge la creación de una fórmula de vivienda accesible que favorezca a las personas con menos recursos financieros.
“Hay urbanizadores que quieren atender esta necesidad. Hay planes que podrían ser desarrollados con la ayuda del Gobierno federal pero eso toma tiempo”, expuso.
Colapso a la vista
“Brickell puede colapsar si nos descuidamos. Es muy lindo ver los edificios lujosos y la vida nocturna que tenemos aquí. Pero también hay gente que vive y trabaja aquí. Si no hacemos algo para mejorar las condiciones, como cambiar señalizaciones en las calles e intervenir la circulación vehicular, esto se puede complicar”, recomendó el presidente de esta cámara comercial que funciona desde hace más de siete años.
Medina opina que es necesario hacer un estudio serio que evalúe el comportamiento del tránsito durante todo el día, a lo largo de todo el año.
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“Hay que ampliar las redes de transporte público, como el Metromover. Hace unos meses la Comisión de Miami-Dade tuvo la intención de cobrar un dólar por algo que hoy es gratis, ¿cómo pueden estimular su uso si lo cobran?”.
A todo esto sumemos la insuficiencia de otros servicios públicos ante el crecimiento de la población. Hay familias que dejan atrás sus cómodas casas en zonas residenciales, como Kendall, para mudarse a la pujante zona.
“No hay suficientes escuelas para la gente que se muda a Brickell. Estos jóvenes que hoy viven aquí tendrán sus hijos y entonces tendremos otro problema: faltará a donde ir a estudiar”, aseguró.
No obstante, la construcción de escuelas no forma parte de los asuntos de los inversionistas. Eso es un tema que compete a las autoridades municipales, principalmente a la Junta Escolar.
“Hay que plantear planes de desarrollo organizado e incentivos económicos que estimulen la participación de quienes construyen las torres para hacerle frente a las necesidades de Brickell”, expuso.
