MIAMI.-SERGIO OTÁLORA
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Tras más de 60 menores baleados en 12 meses y antes que la situación empeore, autoridades y ciudadanos exigen un plan de emergencia que origine soluciones inmediatas
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Horas antes de llevarse a cabo la conferencia Goals not Guns, objetivos y no armas, es decir, el foro sobre la violencia que está afectando a la población juvenil en el Condado Miami-Dade, la muerte de dos adolescentes, uno de 16, asesinado en La Pequeña Habana, y el otro de 17, acribillado en Miami Gardens, servía de prueba irrefutable de que el problema es serio y requiere soluciones inmediatas.
El comisionado del distrito 3, de la ciudad de Miami, Frank Carollo, reunió a una gran diversidad de expertos que discutieron las diversas aristas de un problema que parece incontenible: jóvenes, niños, apretando el gatillo para acabar con la vida de otros jóvenes, niños, que caen en las calles del Condado.
La reunión tuvo además por socio de gran valor al Miami-Dade College. El comisionado se asoció con la escuela de leyes para desarrollar el foro, que tuvo como escenario el histórico Teatro Tower, en el corazón de La Pequeña Habana.
La pregunta de fondo que surge es la siguiente: ¿Han fracasado de alguna manera las autoridades cuando esta situación tiñe de sangre joven los optimistas índices de seguridad del Condado?

Alberto Carvalho. (ÁLVARO MATA)
El superintendente del distrito escolar del Condado Miami-Dade, Alberto Carvalho, quien estuvo en el panel sobre educación, no lo dudó: “Mientras no aceptemos que hemos fracasado, no hay una solución para salir adelante. Cuando dos jóvenes fueron asesinados en cuestión de horas, hay algo quebrado de manera irremediable. Cuando 60 jóvenes son baleados en 12 meses, y 30 de ellos mueren, algo no funciona bien”, manifestó a DIARIO LAS AMÉRICAS el superintendente.
Podría entonces decirse que hay una especie de alerta roja en este momento. Una situación de gran apremio. Al respecto, Carollo cree que la emergencia viene de atrás. “Esta alerta roja ha estado pasando durante mucho años. No es de hoy, de ayer, o de hace una semana. Lleva años, desafortunadamente”.
Soluciones
El problema de la violencia juvenil debe entenderse de manera global. Por eso en las diversas exposiciones que se dieron durante la conferencia, hubo importantes representantes del área educativa, el sector productivo, las entidades sin fines de lucro, las autoridades de policía y la fiscalía, con el fin de aportar sus perspectivas alrededor de un mismo problema.
Una de las grandes conclusiones fue la necesidad de unir esfuerzos. “La realidad es que debemos trabajar juntos, en equipo, con nuestras universidades, con nuestras organizaciones no lucrativas, que ofrecen diversos servicios. Esto no es pasar solo una ley, sino trabajar con todas estas organizaciones, al igual que trabajamos con el Gobierno”, explicó Carollo.
Carvalho también apuntó hacia la misma dirección y fue bastante crítico con la cantidad de entidades que existen, los millones de dólares que se invierten en programas que se convierten en esfuerzos aislados. “Nosotros queremos que los individuos trabajen de manera mancomunada y decir, dejemos la política a un lado, que nos pongamos de acuerdo, compartamos la información, enviemos los recursos necesarios para resolver los problemas, en lugar de trabajar cada uno en su oficina, tratando de resolver los mismos conflictos”.

Frank Carollo. (ÁLVARO MATA)
Carollo puede poner sobre la mesa algunos proyectos inmediatos resultado del foro organizado por él. Cree, además, que de ahí saldrán más respuestas e iniciativas tendientes a reducir y eliminar esta tragedia de vidas tempranas truncadas por la violencia.
“De esa conferencia van a salir muchas respuestas concretas”, indicó el comisionado y precisó: “En el foro estaba la presidenta de Big Brothers and Big Sisters. Estamos mirando -no sé cuándo saldrá la propuesta en la comisión- cómo trabajar en equipo con esa organización para que la ciudad participe en el programa y los empleados sean big brothers o sisters, es decir, mentores de los niños. Porque muchos de ellos necesitan que los ayuden, tener amigos que puedan entender los problemas que los agobian”.
Otra de las propuestas concretas que Carollo mencionó fue la posibilidad de poner en práctica el programa Bigs in Blue, o mentores policías. “Los jóvenes tendrían a alguien con quien compartir el tiempo, puede ser un partido de fútbol o de béisbol”, indicó Carollo.
El comisionado busca que a muy temprana edad los niños confíen en la Policía. Pero él mismo reconoce que la tarea es difícil. “Ese programa es el inicio para mejorar la relación entre las comunidades y los oficiales. Hay desafíos. Desafortunadamente, cuando hay un tiroteo en estas comunidades nadie viene al policía a decir quién fue el autor de los disparos. Hay miedo, no hay confianza en los uniformados”, acotó Carollo.
El superintendente del distrito escolar del Condado Miami-Dade cree que ha llegado la hora de pedirles cuentas a los funcionarios. “Doy la bienvenida a la presión para que la comunidad exija a sus funcionarios que solucionen el problema de la violencia. Si no existe esa presión, el plan de eliminar esta situación de violencia no se implementará”, subrayó.
El plan que propone Carvalho es entender el problema en varios niveles: “Dónde suceden los hechos, en qué vecindarios, quiénes cometen los crímenes y quiénes son los jóvenes que participan en esos hechos de violencia”. Con esa información, propone que se desarrolle la prevención, la intervención y la aplicación de la ley. Pero incluso en la cárcel Carvalho cree que debe dárseles la oportunidad de aprender habilidades sociales, intelectuales, prepararlos para ser productivos cuando cumplan las condenas. “Todo eso para que un día, cuando salgan de la prisión, no vuelvan a cometer los mismos delitos”, resaltó Carvalho.
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