JOSUÉ BRAVO
Especial
Este domingo la tragedia que ha dejado al menos 86 muertos [cifra variable a medida que aumentan las labores de búsqueda], más de 300 desaparecidos
JOSUÉ BRAVO
Especial
Autoridades de defensa y socorro de Guatemala cambiaron el sistema de búsqueda de víctimas o sobrevivientes en El Cambray 2, una aldea ubicada a 20 kilómetros de Ciudad de Guatemala, capital, que la noche del jueves sufrió un deslave que hasta la noche del sábado había dejado 100 fallecidos y más de 350 desaparecidos.
LEA TAMBIËN: Cooperación de Washington a Centroamérica con más interrogantes por crisis en Guatemala
Las autoridades cambiaron a partir del domingo el protocolo de trabajo, en el que básicamente solo permanecerá personal calificado y no se permitirá el ingreso de las personas que en su buena fe intenta ayudar con herramienta de mano y cubetas para remover tierra y escombros en busca de víctimas; para evitar más riesgos para civiles dado que podrías haber más operaciones con maquinaria y el terreno cada vez está más débil.
Reducen el personal de búsqueda
"Sabemos que no podemos coartar el derecho de las personas de buen corazón, pero necesitamos orden y control", declaró el Ministro de Defensa, Williams Mansilla. "La instrucción del presidente (Alejandro Maldonado) es que sigamos, que busquemos a la mayoría de personas", dijo Sergio Cabañas, delegado para la operación de rescate de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED).
“Después de remover cerca de 1.700 metros cúbicos de tierra, la zona se ha vuelto muy vulnerable, lo que constituye un grave riesgo para la integridad física de los rescatistas. Ante esa realidad, nos vemos en la obligación de prohibir el ingreso a la zona a toda persona que no esté acreditada como especialista de algún cuerpo de socorro”, dijo Mansilla. “Cada minuto que pasa, ese riesgo es mayor”, subrayó.
Una aldea sepultada
Las estimaciones gubernamentales son que el personal de búsqueda se redujo de 1,200 personas a 200 ó 250 a partir del domingo. Las labores están sujetas a las inclemencias del clima, dado que la peligrosidad del terreno la lluvia complica el trabajo de personas y maquinaria.
Un peñasco de más de 100 metros de largo, el tamaño de una cancha de fútbol, sepultó la aldea El Cambray II de Santa Catarina Pinula, al filo de la media noche del jueves; dañando 25 casas, dejando al menos 86 muertos [cifra variable a medida que aumentan las labores de búsqueda], más de 300 desaparecidos y en primera instancia, 34 rescatados con vida; 200 albergados y 2.500 evacuados.

Una muñeca abandonada en el área del desastre después de un deslave. (EFE)
Era el desenlace de una tragedia prevista y anunciada, según Alejandro Maldonado, secretario ejecutivo de CONRED, al recordar que “desde 2008 esa zona fue declarada de alto riesgo”, una alerta que las autoridades evidenciaron por última vez hace un año.
Desolación y muerte
Hoy la tragedia sigue llenando de luto a toda Guatemala y en la zona de la tragedia, predomina un ambiente de desolación. Más allá de las pérdidas materiales, decenas de personas sufren y lloran la desaparición de sus familiares.
Para algunos sigue latente la fe de encontrar a seres queridos con vida. Otros se resignan a siquiera hallar los cuerpos de las víctimas.
LEA TAMBIÉN: Guatemala descarta hallar más sobrevivientes de alud pero continuará buscando
“No quiero llorar, quiero tener fe de que mi hijo está vivo. Yo quiero tener fe porque ya lloré demasiado, todas mis amistades que me llaman me hacen llorar con lo que me dicen. A mi hijo más chiquito lo hallamos entre una pared y la cama, su cabeza estaba apretada pero logramos sacarlo con ayuda de los bomberos y mi esposo estaba debajo de unos árboles y lograron sacarlo todavía. A los dos los llevaron al hospital”, dijo una mujer sobreviviente, quien permanece en el lugar esperando noticias de su otro hijo.
El llanto de María Gómez es incontenible. Esta señora tiene a 5 sobrinos y su cuñado entre los soterrados. “Hace como tres meses falleció mi hermana y ahora ellos. Ahí donde están escarbando se encuentran ellos. Yo no vivo aquí pero cuando supe vine a saber de mis sobrinos, Dis ayúdeme por favor”, clama dolida esta mujer, según imágenes de medios locales.
“Mi tío, mi prima, su esposo y su bebé de 40 días de nacido quedaron bajo tierra. No sabía que esto fuera tan fuerte. Vine al barranco a ver a mi familiares cuando escuché la noticia”, dijo a la prensa local Martha Sánchez.
No hay esperanzas de encontrar más sobrevivientes
No obstante, las autoridades son realistas. “La verdad no hay esperanzas de vida. Solo un milagro los salvaría”, dijo a la prensa internacional la rescatistas de bomberos voluntarios del sur de Guatemala, Inés de León; aunque una empresa telefónica envió un aparato para rastrear cualquier señal celular de los celulares, algo no encontrado aún.
Los socorristas gritan, anuncian su llegada a cada sitio del deslave con la idea de encontrar señales de vida. Tampoco esto ha dado resultado.
Las autoridades no solo han encontrado cuerpos enteros, sino algunos miembros como cabeza o tórax. El único rescatado hasta el momento de entre los escombros, es Rony Ramos, de 45 años, quien estuvo al menos 12 horas herido e inconsciente, pero falleció en un hospital.

Una mujer llora mientras es conducida a identificar el cadáver de su hijo en una zona afectada por un deslave. (efe)
Los vecinos portan vecinos de sus familiares y se las entregan a los socorristas con descripciones físicas para hallar a las víctimas. Algunos han encontrado de esta manera a sus seres queridos, otros no.
Ayuda para los afectados
En el centro del municipio, las iglesias y centros de comercios se convirtieron en lugares de acopio de ayuda para los afectados. La ayuda también se recolecta entre inmigrantes guatemaltecos residentes en Estados Unidos.
El comandante de los Bomberos Municipales, Fritz García, dijo las casas afectadas están a unos 20 metros bajo la tierra desprendida del cerro y que la cantidad de víctimas rescatadas es muy poca comparada con la estimación de los desaparecidos.
El domingo terminaron las 72 horas que los estándares internacionales marcan tiempo de búsqueda para encontrar sobrevivientes. La CONRED y la municipalidad de Santa Catarina Pinula deberán tomar nuevas decisiones sobre la zona del desastre.
La posibilidad de usar maquinaria más pesada para remover la tierra sigue en duda porque su peso pondría en riesgo a personas que podrían estar soterradas con vida.
“La esperanza es lo último que se pierde”, dijo el Ministro de Defensa Mansilla, dando muestras de que el gobierno hará todo lo necesario para continuar con el rescate; aun sabiendo que la posibilidad de hallar más cuerpos y sobre todo con vida, cada vez son más escasas.
