sábado 21  de  febrero 2026
BIENES RAÍCES

El papa Francisco y los bienes raíces

El papa Francisco dio lecciones de todo tipo incluidas algunas en el campo de los bienes raíces. “Jesús sigue golpeando nuestra puerta con el rostro del hermano”, dijo refiriéndose a las personas sin techo y nada mejor que la ciudad de Miami o el estado de la Florida para hablar de un tema como éste.

Por ADRIEL REYES

Durante su visita a Estados Unidos, el papa Francisco dio lecciones de todo tipo incluidas algunas en el campo de los bienes raíces. “Jesús sigue golpeando nuestra puerta con el rostro del hermano”, dijo refiriéndose a las personas sin techo y nada mejor que la ciudad de Miami o el estado de la Florida para hablar de un tema como éste.

Según el más reciente estudio de las autoridades locales, más de 41.000 personas viven en las calles de Florida (el número podría ser mayor porque más de diez condados no fueron incluidos en la investigación), o en un hogar de emergencia habilitado por el estado. Casi 6.000 son menores de 18 años de edad y 874 niños sin la compañía de algún mayor.

Francisco también recordó cómo el hijo de Dios llegó a este mundo siendo un vagabundo “cuando en Belén, le llegó a María el tiempo de dar a luz. Y allí nació su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales y lo acostó en el establo, porque no había alojamiento para ellos (Lc 2,6-7). La Biblia es muy clara: No había alojamiento para ellos”, insistió Francisco.

El 54,3% de los vagabundos de Florida son blancos (17.611) seguidos por los afroamericanos. Aproximadamente 7 de cada 10 son hombres y el resto, mujeres. Hay que destacar también que el Estado del Sol duplica a nivel nacional la cifra de violencia contra los homeless.

Para el primer Papa latinoamericano no existen “motivos de justificación social, moral o del tipo que sea para aceptar la falta de alojamiento. Son situaciones injustas, pero sabemos que Dios está sufriéndolas con nosotros, está viviéndolas a nuestro lado. No nos deja solos”. Lo más peligroso, diría, es que creamos que el estar sin un techo es un problema de otros, cuando constantemente nos toca a la puerta.

Hasta hace muy poco, puede decirse que media ciudad corrió el riesgo de quedarse en la calle cuando la burbuja inmobiliaria estremeció la economía y la estabilidad de muchas familias. En esos momentos, no pocos perdieron sus propiedades, vieron cómo se iban sus sueños y sus créditos cayeron al piso. Ahí fue cuando se puso a prueba la misericordia y la solidaridad entre amigos, los mono-ambientes comenzaron a resurgir como una opción incluso para quienes llegaron a tener mansiones.

Pero no todos son puntos oscuros  para el Estado del Sol. Sobran razones para alegrarse de vivir en un sitio donde convergen millones de inmigrantes de todo el mundo. “Esa caridad que nace de la llamada de un Dios que sigue golpeando nuestra puerta, la puerta de todos para invitarnos al amor, a la compasión, a la entrega de unos por otros”, explica Francisco.

Cómo no recordar el grandísimo corazón de esas familias que llegaron primero y acogieron en el corazón de sus casas a los que vinieron detrás, tanto amigos como parientes. Cuántos ejemplos de esos vemos en estas calles. Siga este pueblo abriéndole sus puertas a los que hoy no tienen un techo para que Dios nos inunde con su bendición. Y gracias a Francisco por hacernos abrir los ojos. 

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