Ha llegado a nuestra ciudad a dirigir a los Marlins de Miami Don Mattingly, y las reacciones han sido encontradas pues por un lado ha sido recibido con los brazos abiertos, pero por otro hay muchas dudas sobre lo que pueda hacer el legendario expelotero Yankee, que hasta hace unas semanas era el mánager de los Dodgers de Los Angeles.
Por mi parte, creo que no importa lo que pueda traer el nuevo dirigente, pues lo que hace la diferencia es el producto que se coloca en el terreno. Y ahí los Marlins están cortos. No importa si toca la pelota más o si manda a sus muchachos a robar bases o, incluso, si sale él mismo a batear, como cuando era la estrella de los Mulos del Bronx hace tres décadas. Mattingly depende de los peloteros que les tenga disponibles la gerencia.
Ni más ni menos.
Es precisamente ahí donde el nuevo Sheriff de los Marlins tiene sus manos atadas y, desde el mismo momento en que se presentó ante la prensa el pasado lunes, las apuestas salieron sobre cuánto iba a durar en el puesto.
Y es que sus antecesores no han sido muy longevos con Jeffrey Loria como dueño de la franquicia. Desde el 2010, siete mánagers han pasado por este puesto y algunos como Ozzie Guillén y Joe Girardi apenas duraron una sola temporada.
Él no es mago y depende de que peloteros como José Fernández, Giancarlo Stanton, Adeiny Hechavarría y Dee Gordon, entre otros, mantengan su buen momento y que sigan mejorando para ver si el equipo empieza a ganar más de lo que pierde.
La última campaña con marca por encima de .500 fue en el 2009. Los playoffs se vivieron aquí por última vez en el 2003, cuando los milagrosos Marlins vencieron a los Yankees en seis juegos para lograr su segunda Serie Mundial.
A su llegada, Don dijo que quería estar diez años en el puesto. Pero si hay que apostar, no creo que la alta sea la jugada ganadora.
Este equipo de los Marlins ha estado sufriendo malas decisiones en todos los frentes y lo que ha conseguido, en líneas generales, es desencantar a los fanáticos del equipo. Ahora mismo la popularidad de la franquicia está en su nivel más bajo y la prueba más fehaciente es cuando vemos las gradas vacías la mayor parte de la temporada.
En este laberinto es en el que se ha metido Mattingly, quien desde el primer momento fue el favorito de Loria para ocupar el puesto que quedó vacante tras la salida de Dan Jennings. Ojo, que cuando los resultados no sean los mejores y si las cosas empiezan a salir mal, como ha sido la tónica de los últimos años, Loria va a buscar un chivo expiatorio. Y ese puede ser Don Mattingly.
Aquí ya estamos acostumbrados a las situaciones fuera de lo común con estos Marlins que prometen muchas esperanzas pero lo que traen es un desencanto tras otro.
No sé si el nuevo timonel de Miami conoce los antecedentes de este equipo, pero lo que sí sé es que lo que se va a encontrar aquí es muy diferente a lo vivido con los Yankees y con los Dodgers, empezando por el ya citado estadio vacío. Nuevo, hermoso, pero vacío.
La única manera en que esta franquicia puede funcionar es si Loria da un paso al costado y deja que los que saben de béisbol hagan su trabajo. Pero esa nunca ha sido su filosofía y es por eso que creo que Donnie Baseball la tiene muy complicada, por no decir imposible.
Y no estoy pensando en estar los diez años que dijo querer pasarlos aquí. Simplemente estoy cavilando sobre uno o dos años en este laberinto que es la franquicia de los Marlins.
Ahí, él la tiene muy difícil para ser exitoso. Incluso si logra moverse con sabiduría en ese enredo del que nadie ha salido ganando en los últimos diez años.
Buena suerte, Don Mattingly.