Si el proyecto de Ley para reducir a la mitad la inmigración legal a Estados Unidos se hiciera efectivo hoy, también se esfumarían los 20.000 permisos de residencia que el Gobierno estadounidense sortea en Cuba cada año.

La propuesta apoyada desde la Casa Blanca por el presidente Donald Trump, propone la eliminación de la llamada "lotería de visados para la diversidad" cuya asignación es de hasta 50.000 visados por año para emigrantes de países que presentan bajas tasas de inmigración a Estados Unidos. De esas, 20.000 eran sorteadas en Cuba.

Se otorgaban más visas a solicitantes de la Isla precisamente por la necesidad de mitigar la migración ilegal de cubanos a Estados Unidos. Pero las circunstancias y las políticas de inmigración han cambiado ostensiblemente en los últimos meses. Primero, Cuba abrió de par en par las puertas para que por fin sus ciudadanos viajaran libremente. Fue en enero de 2013, mediante una reforma migratoria que eliminaba la humillación de solicitar un permiso especial del gobierno (aquella llamada tarjeta blanca). Desde entonces, miles de cubanos entraron por varias fronteras estadounidenses, la mayoría después de una escala en Ecuador y del emprendimiento de un largo y peligroso trayecto entre ese país y México. Después, como parte de la agenda de aperturista de Obama hacia Cuba, la política migratoria de “Pies secos/ pies mojados” quedó en la estacada y, finalmente, Trump remató la jugada con el desmantelamiento de las conversaciones y el acercamiento entre ambos países.

Las 20.000 visas otorgadas a potenciales emigrantes cubanos a Estados Unidos desde 1996, respondía a una medida derivada de los acuerdos migratorios bilaterales impulsados tras la crisis de los balseros dos años antes.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció hoy su respaldo a un proyecto de ley que cocinará al fuego lento de 10 años una drástica reducción del número de inmigrantes legales permitidos en la mayor economía del mundo. La Ley de Reforma de la Inmigración Estadounidense para un Empleo Fuerte (RAISE) fue presentada en forma de proyecto en febrero por los senadores republicanos David Perdue y Tom Cotton, presentes hoy en la Casa Blanca. Es un planteamiento drástico, teniendo en cuenta que la pretensión es reducir la entrada de personas de otras nacionalidades a EEUU en un 40 % en el primer año y a un 50 % en una década.

Según datos del Departamento de Seguridad Nacional más de 50,000 cubanos obtuvieron la residencia estadounidense en 2016. Un número considerable si se tiene en cuenta que, entre 2000 y 2012, la emigración neta aumentó de 30.000 por año a casi 47.000. Tales cifras muestran una tendencia que convierte en ambivalente la ley que respalda que Cuba participe en la Lotería Anual de Visas con que el Departamento de Estado, gestiona el aluvión de solicitudes provenientes de la Isla, unas 40.000.

El éxodo de ciudadanos cubanos entre 2014 y 2016 tuvo su mayor cauce en el calvario de las fronteras sucesivas que están entre Ecuador. El objetivo llegar a los Estados Unidos por tierra para evitar el peligroso ingreso por mar.

"Se dará prioridad a los solicitantes que hablen inglés, puedan mantenerse financieramente a ellos mismos y a sus familias, y contribuyan a nuestra economía", afirmó Trump. La comunidad cubana del exterior y del interior, debería comenzar a hacer bien las cuentas. Pero, aún reuniendo todos los requisitos, sin “Pies secos/pies mojados” y sin programa de lotería de visas cabe hacer esta pregunta: ¿Cómo podrá llegar un cubano a Estados Unidos por muy preparado que esté, si este restrictivo proyecto de Ley saliera adelante?

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